Martes, Enero 16, 2018

Política de Estado


Viernes, 05 Enero 2018 08:23

Mons. Eguren asegura que la corrupción política no dejará de existir sin una «verdadera conversión a Dios»

El Arzobispo de Piura -norte del Perú-, Mons. José Antonio Eguren, ha propuesto algunas pautas para hacer frente a la corrupción, la plaga social que daña como el peor de los crímenes.

(ACI Prensa/InfoCatólica) El prelado presidió este jueves 4 de enero la Misa por los 197 años del Grito Libertario de Piura. En su homilía, lamentó que «al comenzar el año, constatamos con dolor y estupor que la corrupción es el principal enemigo y mal que aflige al Perú. Los escándalos vividos en el año 2017, y que prometen seguir destapándose en el presente año, así lo manifiestan».

«La corrupción es la peor plaga social que puede haber; ella contamina todos los sectores de la vida social y es un mal tan corrosivo y dañino como el peor de los crímenes».

«Más aún la corrupción es un pecado gravísimo que acecha sobre todo a la persona que posee autoridad sobre los demás, porque cuando uno tiene autoridad se siente poderoso, se siente casi Dios».

Ante esta realidad, el arzobispo sugirió una serie de pautas para hacer frente a esta realidad:

1.- Formación moral

Además de la fiscalización de las obras públicas, Mons. Eguren dijo que «urge una formación moral de la persona fundada en principios firmes y sólidos como la dignidad del ser humano, el bien común, la solidaridad, la subsidiariedad, la opción preferencial por los pobres, y el destino universal de los bienes».

En años anteriores, recordó el arzobispo, también se refirió al tema y dijo, entre otras cosas, que «la corrupción es de las cosas que más daño hace a nuestro sistema democrático de vida, Traiciona los principios de la moral y las normas de la justicia social, compromete el correcto funcionamiento del Estado, influyendo negativamente en la relación entre gobernantes y gobernados; introduce una creciente desconfianza respecto a las instituciones públicas, causando un progresivo menosprecio de los ciudadanos por la política y sus representantes».

2.- Conversión

«Más aún, sin una verdadera conversión a Dios nuestro Señor, fundamento de toda moral y de todo bien, será imposible alcanzar un verdadero cambio que cure este cáncer personal y social de la corrupción».

Esto, dijo, permitirá hacer frente al sufrimiento que conlleva la corrupción, «especialmente para los miembros más pobres e indefensos de la sociedad y ella produce una quiebra moral que es mucho peor que cualquier quiebra económica».

«El corrupto no conoce lo que es la fraternidad, la justicia o la amistad, sino sólo la complicidad, ya que busca siempre implicar a otros en su propia corrupción», afirmó.

3.- Una nueva generación de políticos

Ante el desprestigio de la clase política, el arzobispo resaltó que es necesaria «una nueva generación de políticos inspirados por altos y nobles ideales de amor»que «antepongan los sagrados intereses de la Patria a los suyos, que comprendan y vivan el poder como servicio».

En esta nueva generación de políticos, dijo Mons. Eguren, debe resplandecer «una conducta de vida sobria y austera; políticos que manejen los recursos públicos con absoluta transparencia, y que comprendan que no representan un poder impersonal centralizado sino al pueblo, es decir al conjunto vivo de mujeres y hombres, de niños y ancianos, de sanos y de enfermos, de ricos y pobres que se articula en el cuerpo social».

Estos nuevos políticos, continuó, deben tener «una decidida opción por la verdad y la justicia, que tutelen los derechos humanos, incluso en situaciones de extrema conflictividad, huyendo de la frecuente tentación de responder a la violencia con violencia».

«Políticos que respeten todos los derechos de la persona, comenzando por el más elemental de todos, el derecho a la vida desde la concepción hasta su fin natural», aseguró Mons. Eguren.

La Iglesia tiene el deber de hacer este tipo de propuestas

A quienes, desde una «visión laicista radical» consideren que «no le corresponde a la Iglesia hacer estas sugerencias», el Arzobispo de Piura respondió: «la política tiene una dimensión ética esencial, porque es ante todo servicio al hombre».

«La Iglesia como depositaria del mensaje de salvación, puede y debe recordar a los hombres, y en particular a los gobernantes, cuáles son sus deberes éticos fundamentales en esa búsqueda del bien de todos», resaltó.

A los candidatos para las elecciones, el Prelado exhortó: «¡No jueguen con las ilusiones del pueblo! (…). No vendan ilusiones sobre juramentos y después pretendan jugar al olvido colectivo sin el menor pudor».


 

 

8 comentarios

 Ricardo de Argentina
Si un obispo así llegara a papa, da vuelta a la Iglesia como a un guante.
5/01/18 3:22 AM
 luxose
"Si un obispo así llegara a papa, da vuelta a la Iglesia como a un guante."

Sólo Dios lo sabe, puede que quiera, puede que no. Es presuntuoso el pretenden saber cómo le iría a la Iglesia con este o aquel, la mente de Dios es Inexcrutable.
5/01/18 3:39 AM
 Ricardo
Tiene toda la razón. Y es que, en puridad, no solo la corrupción, sino también los robos, los crímenes, los actos impuros, las mentiras, y todos los pecados humanos en general, como todos los conflictos, y todos los problemas sin fin que existen en el mundo, dejarían de existir si se diese una verdadera conversión a Dios
5/01/18 4:15 AM
 Jesus Pereira
La conversión en primer lugar. Lo demás la sigue.
5/01/18 4:52 AM
 Juan Caballero
Malversión de caudales públicos es un delito grave y hace todo ese daño que el Arzobispo menciona. Aquí se mata unos 90,000 niños antes de nacer y el aborto es considerado un derecho. El Perú tiene un problema obvio de corrupción política, pero España y el resto de los países occidentales están peor, porque aquí ya tan solo un 26% piensa que el aborto es inmoral en todos los casos, y un porcentaje similar consider que ni siquera es una cuestión moral, según una encuesta del Pew Institute de Washington. Lo mismo díagse de todo lo de la promoción de la sodomía y demás barabardades que se han normalizado.
5/01/18 10:20 AM
 Forestier
Para los que creemos en el "pecado original, sabemos que todos los seres humanos, somos "en potencia" corruptos, hipócritas, mentirosos, soberbios, impuros, etc. Pero también en podemos ser auténticos hijos de Dios. Es una verdad antropológica irrefutable. Por eso pedimos perdón al Señor en la confesión, y considero que es el mejor acto de libertad: admitir que hemos pecado, manifestarlo en voz alta al confesor que es el mismo Jesús, y luchar para incrementar las virtudes y minimizar los vicios. 
La corrupción ha existido siempre en la historia humana y existe en el presente y continuará existiendo en el futuro. Con esto no pretendo decir que no hay que intentar enfrentarse a ella, pero soñar en que algún día ya no habrá corrupción, esto es de ingenuos milenaristas. La plenitud de todo nuestro ser sólo se da en el cielo. A ver si nos dejamos de "cándidos iluminismos", a base de aparcar la profunda realidad del pecado original.
5/01/18 10:53 AM
 Beatriz Mercedes Alonso (Córdoba - Argentina)
Una gran verdad. Y es válido para todos: gobernantes y gobernados. No se nace corrupto. Se comienza por actos que impresionan como insignificantes y son el principio del mal.
5/01/18 11:32 AM
 
http://infocatolica.com
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Santo Tomas Moro

"El hombre no se puede separar de Dios, ni la política de la moral."

 

Mensajes a  Maureen Sweeney-Kyle

 

 

 

 

 

“Como hijos de la Nueva Jerusalén,

 

ustedes deben afrontar la corrupción

 

que está consumiendo el corazón del

 

mundo. 

 

La decadencia moral no tiene límites." ...

 

lea más: amorsanto.com 15-09-2009

 

 

 

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Bendito eres, Señor,

 

Dios de nuestro padre Israel,

 

por los siglos de los siglos.

 

 

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porque tuyo es cuanto hay en cielo y tierra,

 

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