El problema del aborto selectivo por sexo ha estado ocupando recientemente un mayor espacio en los medios de comunicación, tras la publicación del libro de Maria Hvistendahl, “Unnatural Selection” [Selección Anti-natural], que fue revisado la semana pasada en el Wall Street Journal.

En ese libro, la autor documenta la devastación causada por el extendido género-cidio femenino en los países que favorecen a los hijos varones sobre las hijas. Ella también registra una discusión sobre el género-cidio prenatal con Paul Ehrlich, autor del libro “La bomba poblacional”, publicado en 1977, un trabajo pionero en el moderno movimiento de control de la población.

En “La bomba poblacional”, Ehrlich había mencionado la selección del sexo como una herramienta potencialmente eficaz para reducir la población, aunque los eficaces determinadotes prenatales del género, como el ultrasonido, no se habían inventado todavía.

Cuando a causa de Hvistendahl debió afrontar recientemente su apoyo al aborto selectivo por sexo, Ehrlich aparentemente expresó su apoyo continuo de esa práctica. Ehlich le dijo a Hvistendahl que “sería una buena idea dejar que las personas hagan su opción, de tal forma que puedan tener menos hijos y podrían tener los que ellos quieran”.

Dijo que “se puede ser abortado cuando se es un embrión, se puede morir al nacer, o puede ser vendido como esclavo y morir en algún lugares que pueden ser pocilgas”.

Hvistendahl escribe que después que ella señaló que la muerte prenatal de las niñas ha obligado a sobrevivir a las mujeres en un sufrimiento aún mayor, derivados del aumento de las tasas más altas de secuestro, tráfico sexual y la intermediación del matrimonio, Ehrlich estuvo de acuerdo, pero rechazó las estadísticas como “el viejo problema de las consecuencias imprevistas”.

Ehrlich también defendió el principio que subyace en la esterilización masiva forzada, un concepto mencionado en un libro de 1977 del que él fue co-autor, titulado “Ecoscience: Population, Resources, Environment” [Eco-ciencia: Población, Recursos, Medio ambiente, pero descartado al ser considerado impracticable.

Si bien Ehrlich dice que los críticos han sacado de contexto gran parte de ese, le dijo a Hvistendahl que la idea de la reversión de la fertilidad – es decir, requerir que los padres potenciales pidan a los gobiernos autorización para anular el elemento esterilizante – “solucionaría muchas de las cosas que más perturban a las personas”. También sugirió que trabajar la esterilización masiva en paralelo con la tecnología de selección del sexo sería particularmente eficaz para los intereses del control de la población.

En particular, el texto de 1977 fue co-escrito por John Holdren, el jefe de la Oficina de Política Científica y Tecnológica del Presidente Obama, que se ha enfrentado a críticas generalizadas por el contenido a favor del control de la población que se ha encontrado en el texto.

Fuente: Notifam