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Política de Estado


Martes, 07 Agosto 2018 20:26

Mensaje de la Virgen María en Argentina sobre el crimen del aborto 19-julio-2010

 

Vuestra madre María

 

Lunes, 19 de Julio de 2010  18:30 hrs.

 

Hijo mío, cuando el Ángel Gabriel anunció la venida de Mi Hijo Jesús, a través de Mi sentí un gran estremecimiento en todo mi ser, al saber que traería al mundo una vida que cambiaría la historia, y el curso de la humanidad, por siempre. El júbilo fue tan grande, que mi pequeña humanidad se entregó totalmente a la Voluntad de Dios Eterno.

No hubo duda o interrogante alguno ante tal milagro, sino un Si total al Dios de la Vida Plena y Eterna, sin importar las consecuencias, lo que pudieran decir mis parientes o vecinos. Al contrario, solo decidí llevar conmigo tan hermoso e invaluable regalo en silencio, meditando cada palabra anunciada por el Ángel.

En cambio hoy, mis pobres jóvenes y pequeñas madres, ante tal anuncio de que serán portadoras de la vida, tal acción las apabulla, y deciden el destino de las diminutas vidas hacia la muerte, cuando fueron confiadas para ser llevadas a la casa del Padre, a través de mi Hijo Jesús.

Se atreven a tomar el lugar de Dios, diciendo que son hijos no deseados, que son criaturas no pensadas, y que solo son una carga para sus vidas terrenas, y que traerlas al mundo es una molestia para sus planes, y es entonces que prefieren sus muertes antes de permitirles la vida.

¡Ay! Mis pequeñas criaturas que realizan tales actos. Pobres de ellas, que no reparan ante tal crimen, sino que lo dicen como un acto de valentía, y el sentimiento de culpa es borrado en vuestros corazones ante tales aberraciones. Así intentan evitar que las acuse incesantemente.

Pobres de ustedes mis niñas, porque solo se están condenando eternamente, y serán esas pequeñas almas que ustedes despreciaron, y tiraron como un desperdicio, las que juzgarán sus acciones ante el Trono Eterno.

Dicen ser valientes, y tener derecho de disponer de sus cuerpos, lo que les plazca. Desde ya, les digo que sus acciones son cobardes ante los ojos de Dios, porque cada vez que matan a estos pequeños lo están haciendo como si fuera a mi Hijo mismo; repiten cada escena de la Pasión, infligiendo en su Sagrado Corazón heridas sangrantes.

Aprendan, hijas mías, de esta Madre Celeste, que no desprecia a ninguno de sus hijos, sin importar cuál es su condición o color, sino que los recibe en sus brazos tal cual son. Esta Madre, de la misma manera va en búsqueda de ustedes, mis niñas, al verlas perdidas y atrapadas en las redes de mi enemigo, a través de las cuales ha envenenado sus corazones con los supuestos tiempos modernos, más bien ha hecho de ustedes muertos vivientes.

Como Madre que defendió a su Hijo, y aún lo sigue haciendo ante las injusticias del mundo, las llamo a ser madres valientes en arrepentirse de tales acciones y pensamientos. Del mismo modo, a aquellas madres que aún no han recibido la buena noticia en defender a esos pequeños, que llenarán sus vidas cuando vengan al mundo.

Hijas mías, ¿no sienten en su interior y en sus corazones algo especial, cuando ven a mis pequeños en el regazo de sus madres? Esa sensación es la ausencia de la vida en ustedes, y el desprecio que han tenido hacia ella. Como la vida está unida en toda la creación, la falta de uno de mis pequeños lleva a que cada corazón perciba un vacío sin precedentes, que acusa a cada alma ante tal acto cometido.

Ustedes, varones y padres, son tan responsables del camino tomado por estas mujeres, ya que no fueron capaces de defender a estos pequeños, Mis pequeños, sino que apoyaron sus ideas horrendas. Pobres de ustedes pequeños, de la misma manera que he hablado para mis hijas, lo hago a ustedes. Arrepiéntanse, antes de que sea tarde, y la justicia caiga con un peso sin precedentes sobre vuestras cabezas.

No tapen sus oídos o cierren sus corazones ante esta voz celestial. No huyan como soldados cobardes ante la batalla, sino enfrenten con firmeza vuestros errores y corrijan por lo menos una parte, y de este modo salvarán sus vidas.

Vuestras almas penden de un hilo en caer al fuego eterno, donde solo hay llanto y rechinar de dientes. Así como tomaron la decisión de disponer la vida de mis niños, Mi Hijo amado dispondrá las de ustedes, si sus corazones no responden al llamado de Su Amor Santo.

Porque la humanidad debe saber que el castigo más grande que le espera, es por asesinar a cada una de estas criaturas a través de la cultura de la muerte, el aborto. Tu país, mi pequeño, está en esa cultura y cada día se sumerge más en el lodo de putrefacción y muerte, del cual no puede salir porque lo atrapa con fuerza, tomando todo vuestro cuerpo.

Este pueblo, que dice estar a la vanguardia entre los países modernos del mundo, solo está cayendo en las mentiras de mi enemigo, que solo busca eliminar y borrar cada vestigio de la raza humana.

Abran sus ojos y vean, hijos míos, cuán profundo han caído. Miren donde están parados y eleven la mirada hacia el cielo, y allí encontraran a una mujer vestida de celeste, de pie, estirando su mano, para que de ella se aferren con fuerza, y salgan del lugar oscuro donde se han hundido.

Esa mujer celeste Soy Yo, Miriam, la Inmaculada del Señor, que de manera constante va en rescate de las pequeñas almas, que aún tienen esperanza de ser salvadas del fuego eterno.

Cuando asesinan a cada una de estas criaturas de Dios, el mismo Cielo y todo lo que hay en él se estremece, pidiendo que la Justicia se desate con toda su furia, y no demore más su espera sobre la tierra. Pero si no fuera por esta Madre junto a su rebaño fiel, que imploran al Dios de la Misericordia que retenga su Santa Justicia, el mundo actual no existiría.

Los ruegos constantes ante Mi Hijo Amado, Dios Padre y Dios Espíritu Santo, hacen que el tiempo merecido de pedir cuenta al hombre por su accionar se estire, aunque sea solo por un instante. Ese instante es la oportunidad que hoy se les presenta, como último recurso de salvación, para toda la humanidad corrompida por el pecado, contaminada con toda clase de aberraciones, peores que en los tiempos de Sodoma y Gomorra.

Cada alma que es enviada al mundo en manos de sus padres, es para que lo eduquen en el camino de la santidad, y no por el camino de las cuestiones del mundo, entregándolas a las fauces de Satanás, que no descansa en hacerlos caer, a ustedes mis pequeños, en las profundidades eternas.

Es por eso que vengo al mundo de manera constante para alertarlos del peligro que los acecha sin descanso, y los hace presa del pecado, que va haciendo de sus corazones una cárcel de ustedes mismos, pecado que se instala en sus corazones hasta despreciar a la vida misma, y en especial la de los niños.

Tengan presente que estas criaturas se encuentran en el Cielo, ante el Trono del Padre Eterno, rogando por los padres terrenales, pidiendo por sus pobres almas el perdón y clemencia a la Misericordia Divina, para que el juicio merecido no sea desatado sobre ellos.

Hasta en el Cielo estas almitas perdonan a sus padres, que han cometido tal asesinato contra ellos, pero es el amor de Dios Padre, que habita en sus corazoncitos, haciendo que no los juzguen por sus maléficas actitudes, sino más bien suplican por padres.

Pero cuando las almas que fueron llamadas a ser padres y madres, se convierten y arrepienten, reparando tales obras, son salvados de la condena de dolor eterno. Deben saber que son sus hijos los que ruegan por vuestra salvación, son aquellos que despreciaron hasta la muerte, los que piden por ustedes.

En cambio, los padres que no se arrepienten, y siguen convencidos de que la acción llevada a cabo es correcta, y que nada los puede hacer cambiar en sus pensamientos por lo ejecutado, influenciando a otras personas a ser cómplices de ellos mismos, y que con total libertad y voluntad deciden ser parte de la cultura del ejército de la muerte, son estos niños los que pedirán justicia sobre ellos.

Con mucho pesar, esta Madre, junto a estos pequeños, ya nada podemos hacer en las almas que han preferido morir por siempre, en vez de vivir toda la eternidad. Dios Eterno permitió al hombre elegir el camino que le pareciera correcto, el Cielo o las cuestiones del mundo que los lleva a la perdición de sus vidas; esa elección, se llama Libre Albedrío. Albedrío que permite al hombre elegir corresponder y amar a su Dios de manera voluntaria, y no impuesta.

Porque el Dios del Amor no quiere del hombre un amor obligado por temor, sino un amor que sea nacido del mismo corazón, dispuesto a aceptar por propia voluntad el Santo designio del Altísimo. Es decir, Amor correspondido por amor.

Vuelvan, pequeños, a mis maternales brazos, y no teman en refugiarse en ellos. No teman por sus pecados, porque esta Madre es vuestra abogada que intercede ante la Santísima Trinidad.

Si tu pueblo decide ser cómplice de la cultura de la muerte sobre mis niños, permitiendo que su sangre fluya en las calles, sus manos estarán manchadas de ella, y será prueba suficiente de culpabilidad ante el Dios Amoroso.

Por lo tanto, no podré interceder ante la mano de justicia, que está a punto de liberarse sobre los habitantes de este suelo.

De la misma manera que han tratado, y siguen reincidiendo en tales actos en mis criaturas, serán tratados con la misma violencia y desprecio, haciéndoles ver lo que no quisieron ver.

Mi Amado Hijo y Yo, María, vuestra Madre, ya no sabemos cómo hacerlos despertar de la muerte en la que viven. Despierten del sueño profundo en que las tinieblas los han envuelto, con fuerte cadenas de desatinos pecaminosos. Despierten, porque esta Madre está dejando paso a la Justicia Celestial, para que reclame su siembra. Y si la cosecha no es favorable ante los ojos del Cielo, pobres de ustedes mis hijos, el dolor que tendrán que pasar será grande, será la separación de la paja del trigo que da frutos.

El trigo son mis soldados defensores de la vida, que han custodiado hasta entregar la suyas. Son sus méritos en Mi Hijo Jesús, los que harán la continuidad de la humanidad en la tierra. Serán los vencedores del Cordero, merecedores y herederos de la nueva tierra.

Argentina, a tus gobernantes llamo a que no cometan tal delito, porque verán ante sus ojos cómo sus riquezas se desploman, y solo quedan cenizas, porque sus tesoros están manchados con la sangre de mis inocentes.

Recapaciten y doblen sus rodillas, y serán perdonados. Todavía no es tarde. A tu pueblo llamo, a que no sea parte de las acciones de sus amos, porque que si así lo hiciere, será pedida vuestra sangre como acto de justicia. Pero si defendiere con valentía y bravura a mis indefensos, seré yo misma quien los tomaré de la mano y los presentaré a la Casa del Padre, y los coronaré con las flores más bellas de mi Jardín Celestial.

Mi hijo hace el último llamado a través de Su Madre. Detente, pueblo argentino, y no te empecines en disponer de tu Dios cuando lo requieras. Escucha Mi voz, y yo te guiaré de tu ceguera, en la cual te encuentras, y te conduciré a la Luz Eterna, Mi Jesús, el cual te dará la visión para que no caigas ante los obstáculos, puestos por el príncipe de las tinieblas.

Mis pequeños y fieles del Señor, sean fuertes y no teman, porque Yo estoy con ustedes, y no los desamparo nunca. Sigan luchando como lo vienen haciendo, porque pronto el que se ha dedicado a maltratarlos y perseguirlos, será vencido junto con los suyos, y el premio serán las llamas que nunca se consumen.

Sigan adelante mis pequeñines, y caminen seguros de que estoy marchando frente a ustedes, dispersando el sendero, para que puedan transitar sin temor alguno.

Les doy mis bendiciones, en el Nombre del Padre, del Hijo y de Espíritu Santo.

Gracias por recibirme en sus corazones.

 

Vuestra Madre María.

  


 

 

MENSAJE DE NUESTRA SEÑORA DE FÁTIMA PARA ARGENTINA EN LA HORA DECISIVA CONTRA EL ABORTO.

 

“Niños míos, os animo a empuñar el Santo Rosario como espada de doble filo, que con cada oración lacera a los demonios y destruye sus obras. Luchad con valentía, sin temor alguno, porque Yo, Vuestra Madre Poderosa, estoy al frente de esta contienda junto con la Corte de Ángeles. Estoy comandando a mi Ejercito Fiel en esta disputa…

 Recitad, junto al Santo Rosario y la Coronilla de la Divina Misericordia, los Salmos 133, 134 y 135. Seréis testigos de la mano poderosa del Dios Vivo.”

 

Domingo, 05 de agosto de 2018.

Mensaje recibido por Gustavo Velázquez

Buenos Aires, Argentina.

Mi amado niño, alegra vuestro corazón y toma nota lo que os dictaré. Deseo que lo hagáis conocer a todos los que podáis, no quedará sin recompensa vuestro esfuerzo y fidelidad.

Mi amado pueblo argentino que lucha por la vida, os ruego que dirijáis las oraciones del Santo Rosario para vencer a los demonios del aborto, demonios que buscan la matanza de los indefensos. El nombre de quien los conduce fue dado en un mensaje anterior, encadenadlos con cada cuenta de Mi Rosario. El 8 de agosto, las tinieblas desafían a esta Mujer Vestida de Sol, en ese día entregué al mundo el arma más poderosa que ha concedido Dios Todopoderoso, el Bien Supremo, para que venzáis a las tinieblas. 

Os llamo a uniros a esta Mamá Celeste, Madre de toda la Humanidad, de todos aquellos niños desechados por este mundo impío. Unid vuestras oraciones y arrodillaos conmigo, rogad para que la intervención Divina doblegue los corazones de sus dirigentes hacia el Amor de Dios, y de este modo evitar que una nación se condene por el crimen que atenta contra Dios Espíritu Santo. 

Pedid al Señor, nuestro Dios, que aumente vuestra fe, una fe firme, valiente y decidida a combatir por la verdad y la vida. Yo no abandono a nadie, todos los que recurren a Mí, tenéis por seguridad de que triunfaremos en esta batalla, quedarán otras contiendas por superar pero ésta es la decisiva para Argentina. 

Una batalla decisiva y gloriosa en Dios Nuestro Señor, porque si aumentáis vuestras oraciones, ayunos y sacrificios, como verdaderos hijos Dios, os aseguro que el día 8 venceremos y haremos de esta victoria una luz de esperanza que encenderá los corazones de todas las naciones adormecidas por el pecado, especialmente a las hermanas latinoamericanas, que esperan que alguien les diga que aún es posible romper las cadenas satanás, que aún se puede ser libre.

Haremos de este triunfo una chispa, que luego se convertirá en un sol que animará a vuestros hermanos a luchar por lo que es bueno, por sus hijos, por sus familias, por sus hogares y por sus tierras. Un sol que comenzará a erradicar las tinieblas de la vida del mundo.

Argentina será un ejemplo a seguir. Os pregunto, mis niños: ¿Queréis ser parte de Mi Ejercito liberador y triunfante, que va en rescate de sus hermanos? Cada uno responderá en la intimidad de su corazón.

Niños míos, os animo a empuñar el Santo Rosario, como espada de doble filo, que con cada oración lacera a los demonios y destruye sus obras. Luchad con valentía, sin temor alguno, porque Yo, Vuestra Madre Poderosa, estoy al frente de esta contienda junto con la Corte de Ángeles, estoy comandando a mi Ejército Fiel en esta disputa.

El enemigo está furioso, buscará todas las maneras de haceros desistir, no lo escuchéis y prestéis atención. Sellad vuestros sentidos con la Sangre del Cordero Pascual. Sólo tened los sentidos del alma puestos en la Sagrada Eucaristía, cuando oréis, sin importar donde estéis.

Permaneced, espiritualmente unidos, a todos los Sagrarios del mundo, allí donde se encuentra mi Hijo Eucarístico, y en donde esté expuesto al público.

Unid las oraciones al Corazón Eucarístico de Mi Hijo y a Mi Corazón Inmaculado; no quedarán en solo palabras, llegarán como una escalera al Trono Celestial, y desde tan sagrado aposento descenderán las gracias que necesitan mis pequeños para esta hora concluyente.

Recitad, junto al Santo Rosario y la Coronilla de la Divina Misericordia, los Salmos 133, 134 y 135; seréis testigos de la mano poderosa del Dios Vivo. 

Nuevamente os aliento a seguir en vigilia. No bajéis la guardia, porque el enemigo no descansa. No confiéis en vuestras propias fuerzas, más bien confiad en las que provienen de lo Alto, que nunca decae. Manteneos unidos, porque un ejército hermanado en la contienda sale victorioso.

Es tiempo de usar la vestimenta del buen cristiano. Quien no lo hizo aún, que no demore en hacerlo. El tiempo es corto, pero ¿qué es el tiempo para Dios?

Yo estoy con ustedes.

Os bendigo en el nombre del Padre, del Hijo, y del Espíritu Santo.

Amén.

 

Vuestra Madre María

 

 

 

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