Lunes, 18 Febrero 2019 08:58

‘Operación Sodoma’, el ataque gay a la Iglesia

La publicación del libro “Sodoma” en 20 países y 8 idiomas, prevista para el 21 de febrero, se presenta como una gran operación mediática dirigida a promover la legitimación de la homosexualidad en la Iglesia. Pero podría volverse contra ese papa Francisco al que, sin embargo, el autor pretende defender.

(Ricardo Ninguno de nosotros cree que haya un problema homosexualidad en el clero, llevamos hablando de ello desde hace años, desde cuando todavía ninguno de los grandes medios de comunicación había empezado a interesarse. Precisamente por eso la operación “Sodoma”, es decir, el libro que, traducido en ocho idiomas, saldrá contemporáneamente en veinte países el 21 de febrero, apesta a fraude desde lejos. Se presenta como un gran trabajo científico: el autor, Frédéric Martel, es un sociólogo francés que afirma haber entrevistado durante cuatro años a 41 cardenales, 52 obispos, 45 nuncios apostólicos, decenas de guardias suizas y muchos más por un total de 1500 personas, entre todos los consultados en el Vaticano y por todo el mundo. El resultado es un volumen de casi 600 páginas, cuyo dato más sorprendente es que en el Vaticano cuatro de cada 5 sacerdotes serían homosexuales.

En realidad, la salida de este libro huele a gran operación mediáticacon una finalidad “política” además de comercial. La salida programada contemporáneamente en muchos países supone una inversión y una organización importante difícilmente justificada por las ventas previstas del libro. Desde luego no se trata de un hecho casual que la salida esté programada para el primer día de la cumbre en el Vaticano sobre los abusos sexuales, pero este no es el problema fundamental. Francamente, cuesta mucho imaginar que se formen largas colas en las librerías por un ladrillo que contiene mucho ruido y pocas nueces, que lanza insinuaciones y guiños en vez de documentar, desilusionando muy pronto a quienes crean que van a encontrar un sólido trabajo sociológico o un verdadero libro de investigación. 

En cambio, desde el prólogo encontramos las tesis que sirven de clave de lectura de todo el trabajo, hasta el punto que uno se podría quedar tranquilamente en ese apartado, porque el mensaje que se quiere transmitir ya está contenido ahí, tal vez en previsión de que nadie iba a tener fuerzas para llegar a leer hasta la conclusión. Y son suficientes pocas páginas para entender adónde quieren ir a parar.

De hecho, la conclusión es esta: si el 80% de los consagrados que hay en el Vaticano son homosexuales está claro que el problema fundamental es la hipocresía, así que es un deber salir al descubierto y reconciliarse con la realidad, es decir, aceptar la homosexualidad como una orientación natural. Es interesante observar que Martel coincide plenamente con la misma tesis del padre James Martin, el jesuita que quiere legitimar la homosexualidad en la Iglesia e incluso entre los curas, o lo que es lo mismo: el problema reside en el secretismo en el que los homosexuales están obligados a vivir a causa de la homofobia, esto también por lo que respecta a los abusos. Sólo hay que hacer que salga todo a la luz del sol, aceptarlo como normal y asunto arreglado.

A propósito de homofobia, no está de más recordar que se trata de un concepto inventado en el mundo gay, que no tiene ninguna base en la realidad y está dirigido a normalizar la homosexualidad. Y acto seguido entra un segundo teorema de Martel, otro lugar común: los homófobos lo son porque se sienten atraídos por la homosexualidad, son homosexuales latentes. Esto explica también cómo se llega al 80% de curas gais, y sirve también para explicar que el verdadero objetivo son los prelados conservadores, tradicionalistas o “doctrinarios” o como se les quiera llamar. Cuanto más condenan la homosexualidad, dice Martel, más gais son, es más, muchas veces llevan una doble vida. Y aquí pasa a apoyar los frecuentes discursos del papa Francesco contra los curas que llevan una doble vida.

Obviamente es un teorema sin ninguna prueba, pero sirve para atacar a los presuntos “enemigos” de las reformas del papa Francisco. Sobre todo uno: el cardenal americano Raymond Leo Burke, uno de los firmantes de los famosos Dubia, al que Martel le dedica todo un capítulo en el que se le describe como el jefe de la alianza anti-gay, y precisamente por eso es sospechoso de tener tendencias homosexuales, puede que reprimidas puesto que no hay un solo testimonio que le acuse de ello o de complicidad en los abusos. Todo el capítulo se basa en las posturas extremadamente rígidas desde el punto de vista de la doctrina, su hostilidad hacia el Papa y su lujosa casa, descrita como si fuese una residencia de los Casamonica. Un retrato que, para quienes conocen al cardenal Burke, está muy lejos de la realidad, pero sirve para darle fuerza al teorema, que se repite varias veces: «Cuanto más homófobo es un prelado, más probable es que sea homosexual ». Por el contrario, «cuanto más pro-gay es un prelado, menos susceptible es de ser gay». Si las premisas son estas, podemos imaginarnos lo atendible que es un estudio de este tipo.

Pero lo mejor aún tiene que llegar: al usar la homosexualidad como clave de interpretación de todo lo que pasa en la Iglesia de unos decenios a esta parte – los escándalos del Ior, la guerra a la “teología de la liberación”, la dimisión de Benedicto XVI, Vatileaks I y II, la prohibición de los preservativos en la lucha contra el Sida, etc. – Martel afirma otra tesis surrealista. Según él, «el fin de las vocaciones» está relacionada con la homosexualidad. ¿De qué manera? Muy sencillo: hasta los años 60, a causa del clima homófobo que había, «los jóvenes italianos que se descubrían homosexuales, o tenían dudas sobre sus inclinaciones» se veían prácticamente obligados «a refugiarse en el sacerdocio». Pero «con la liberación homosexual de los años 70 y la socialización gay de los años 80, las vocaciones católicas se redujeron de forma natural». Es decir, desde hace algunos decenios los adolescentes italianos gais también tienen otras opciones fuera del sacerdocio. En fin, que «la revolución homosexual» no es la única pero desde luego sí «una de las causas fundamentales del fin de las vocaciones».

Honestamente ¿se le puede dar crédito a un personaje así? La respuesta resulta evidente. Sin embargo, hay que pensar que, aunque todo esté construido para apoyar la batalla del papa Francesco contra conservadores y tradicionalistas («homosexuales en cuanto homófobos»), esta operación tan torpe y grosera podría transformarse en el típico boomerang.

De hecho, el pontífice y sus colaboradores están haciendo de todo para mantener lejos el tema homosexualidad de la cumbre sobre los abusos, no quieren hablar a pesar de que el 80% de la violencia en los menores se trata precisamente de actos homosexuales. Según la línea oficial el problema es el clericalismo, y de la cumbre saldrán sólo instrucciones para los episcopados sobre cómo llevar los casos de abuso allí donde se produzcan. Pero el alboroto que ya está provocando este libro entre los medios hará que sea aún más difícil evitar un tema que en el asunto de los abusos es central. Y es precisamente lo que la lobby gay quiere: aprovechar esta ocasión para cargar la mano y dar otro paso importante hacia la plena legitimación de la homosexualidad en la Iglesia y el clero.

 

6 comentarios en “‘Operación Sodoma’, el ataque gay a la Iglesia
  1. Belzunegui

    Hay que restablecer la oración a san Miguel, infelizmente retirada de la santa Misa.

    Sancte Michael Archangele, defende nos in proelio,
    contra nequitiam et insidias diaboli esto praesidium.
    Imperet illi Deus, supplices deprecamur:
    tuque, Princeps militiae caelestis,
    Satanam aliosque spiritus malignos,
    qui ad perditionem animarum pervagantur in mundo,
    divina virtute, in infernum detrude.
    Amen.

  2. José Martínez

    Esperemos que le salga el tiro por la culata a este miserable.

  3. El mangui

    No entiendo porqué hay que darle publicidad a un libro salido de un estercolero.

  4. Belzunegui

    Martel, que pretende ensalzar a Francisco, destroza su figura, al contar y asegurar que sabía quien era McCarrick, y su condición depredadora, y, a pesar de ello, lo protegió, le levantó las restricciones, lo promocionó. Francisco salpicado, una vez más. Su credibilidad es menos cero. Debe dejar paso, debe renunciar.

  5. Uno

    Todo es masoneria satanica sionista mangoneando el mariconismo que ha fomentado a su antojo para poder terminar justificando el fin del celibato y más cosas para la destruccion final de la iglesia. Todo está planificado a largo plazo, y como la iglesia ya han logrado protestantizarla a base de vaticano II que nadie termina de interpretar bien puesto q no existe tal interpretacion, todo lo gordo ya está hecho. Via obediencia al Papa tragarán cualquier cosa.
    Instruccion permanente de la alta venta de los carbonarios, Gregorio xvi y Pio IX.

    1. Uno

      Si Dios quiere permitir q la Iglesia casi caiga, caerá, aunque el remanente sea solamente cuatro curas quizás mal ordenados predicando a cuatro viejas en un piso.
      Esto pasa por creerse por encima de Dios y cambiar el magisterio verdadero por otro falso con el pretexto de que no era dogma de fe, pues toma, que tragarás papa que te cambie tambien el dogma de fe. El q obedece no se equivoca, pues sigue obedeciendo.

       

       

      18/02/19 www.infovaticana.com