Martes, 02 Julio 2019 08:45

Estuvo enferma y fue víctima de maleficios, pero la Virgen María intervino dice la arquitecta Ana Ricardo

Los padres y familia de Ana Luisa Ricardo no eran particularmente devotos ni menos de centrar sus vidas en Dios, pero esto no fue obstáculo para que desde pequeña ella manifestase una natural afección por las cosas de Dios. Recuerda muy bien, dice, aquel día en que “nos visitaron unas monjitas en el colegio pues querían saber si alguna deseaba ser religiosa y fui la única que quiso hablar con ellas porque sentía esa inclinación hacia la vida religiosa”. 
 
Pero no sería ese su camino. De hecho, esta arquitecta colombiana es una feliz madre de dos hijas que agradece a Dios el compartir con ellas la fe y devoción mariana. “Digamos son muchas las gracias que uno recibe, a veces uno se queja mucho, a veces uno se da cuenta de lo bendecido que está, y digamos que de alguna forma uno valora más lo que tiene, te das cuenta de que en cualquier momento las cosas pueden cambiar y volverse de otra forma”, comenta Ana Luisa.
 
Maternal delicadeza de la Virgen
  
Uno de esos cambios imprevistos que ponen la vida de cabeza ocurrió al manifestarse en ella una repentina “dificultad en el corazón, un problema de colapso y una hipertensión pulmonar”, relata. Una vez estabilizada, Ana Luisa cuenta que se concentró con todas sus fuerzas en implorar a la Santísima Virgen María mediase para alcanzar la protección de Dios: “Invoqué mucho su ayuda, su intercesión para que este problema se solucionara y se lo dejé en sus manos”.  Luego de someterse a muchos estudios en la clínica Shaio de Bogotá, regresó a su médico para que la evaluara… “Y ya no tenía nada, me dijo el médico, que estaba perfectamente bien. Me impactó porque (en los exámenes ya) no aparece ningún tipo de hipertensión ni tampoco lo del colapso. Es uno de los regalos que he recibido de ella (la Virgen) … mejoré gracias a ella” señala con devoción Ana Luisa.
  
El vínculo mariano que nos confidencia Ana Luisa lo describe en múltiples detalles de hechos que desafían a la razón y son comprensibles sólo como una íntima experiencia de fe en un corazón agradecido, un alma que -con sus debilidades- se esfuerza por agradar a Dios. “Ella se me ha presentado en sueños, en muchas formas (…) por eso quise dar este testimonio, para que la gente sepa lo que uno puede construir a través de una oración y a través de la fe”, nos dice esta arquitecta colombiana y luego menciona otras vivencias espirituales donde atribuye a la Virgen su presencia mediadora…
 
“Paseo millonario”

Como el día que -usando el ardid conocido en Colombia como “paseo millonario”- la asaltaron al subirse a un taxi. “Yo muy confiadamente me subí, tenía que hacer una vuelta por ahí cerca y el señor del taxi empezó a decir que el taxi se varó, que no funcionaba cuando de pronto se subió otra persona al lado mío, me corrió a la fuerza, después se sube otro adelante y el que estaba al lado mío me cogió el cuello y no me soltaba, ahorcándome” recuerda Ana Luisa Ricardo (ver en imagen adjunta de hace algunos años) y agrega que en ese instante suplicó a la Virgen: «Ayúdame porque necesito que me saques de esto» Al instante -relata- uno de los ladrones le dijo: «Bájese y no voltee a mirar».
 
Caminó sin rumbo, angustiada, como unos 20 minutos; y sólo se detuvo al estar ante un local que exhibía varias imágenes de distintas advocaciones de la Madre de Dios. “Yo le dije al del local que por qué la había puesto y me dijo: «No, lo que pasa es que aquí en este lugar se manifiesta mucho la Virgen»”.
  
“Nos echaron sal y cosas de brujería en nuestra vivienda”
 
Ana Luisa es hoy una mujer que se reconoce favorecida de Dios, aunque la intimidad con Él involucra en ocasiones ser víctima de particulares agresiones de Satanás y sus demonios. Es esta óptica de fe la forma de aproximarse a ciertos hechos que nos narra Ana Luisa…
 
Dice esta mujer que en el lugar donde vive con sus hijas hubo un tiempo en que “nos echaron sal y cosas de brujería y empezamos a vivir experiencias muy extrañas en nuestra vivienda”.
 
Para discernir sobre este asunto y cómo afrontarlo, diversos sacerdotes exorcistas han señalado en Portaluz que siempre es recomendable acudir a un sacerdote u obispo. Y esto fue lo que hizo Ana Luisa, pidiendo ayuda, señala, al sacerdote José Alberto Castiblanco, terciario capuchino de Bogotá. “Él vino y rezó en mi apartamento, fue una liberación del lugar”, puntualiza esta mujer y señala que después de eso “nos consagró a la Virgen”.
 
Estas experiencias, por cierto, han fortalecido la fe de Ana Luisa, su fidelidad a la Iglesia y devoción a la Santísima Virgen María. Por ello, afirma esta arquitecta colombiana, se ha volcado en ayuda a personas privadas de libertad o quienes viven en situación de calle. “Estar agradecido es fundamental porque Dios nos da mucho todos los días… me faltaba agradecer más, me ayudó a estar más pendiente de ciertas cosas que uno a veces deja pasar”, rubrica.

 

 

28/06/19 www.portaluz.org