Domingo, Septiembre 22, 2019

Política de Estado


Martes, 13 Agosto 2019 08:39

La CEE equipara la fe católica a otros cultos en su promoción de la asignatura de Religión

En su página de Facebook, la Conferencia Episcopal presenta un cartel de promoción de la asignatura de Religión en el que equipara nuestra fe con otras religiones, insinuando que todas ellas se enseñan el pie de igualdad.

No es un secreto que el episcopado español no es exactamente lo que uno entiende por una Iglesia valiente, que arde con el celo del espíritu. No puede decirse que sea profética, en el sentido de decirle al Mundo lo que no quiere oír, ni de enfrentarse al Poder con audacia en nombre de la libertad de los hijos de Dios.

No, es más bien pacata, acomodaticia, timorata y débil. Parece más decidida a amoldarse a las modas intelectuales del momento, a no hacer olas, a mantener a toda costa el ‘status quo’ y a defender -aquí sí, con uñas y dientes- sus parcelitas de poder. Su lucha no es tanto por la familia natural o la vida, como por conservar la exención del IBI para sus inmuebles, asegurarse de que usted siga marcando la X en el impreso del IRPF y en mantener unos medios de comunicación ruinosos que en lugar de la fe propagan la defensa a ultranza de un partido político comprometido con el aborto y la ideología de género, el PP.

Ah, y la asignatura de Religión. Eso es importante, ¿no? Es transmitir la fe a las generaciones siguientes, enseñar a los niños las verdades inmutables de la doctrina católica, único depósito de certezas sobrenaturales.

Es más que cuestionable que ni siquiera esto justifique tanta componenda y tanto silencio cobarde, pero sería, al menos, comprensible, una circunstancia atenuante, si la asignatura de Religión no se hubiera convertido en muchos casos en la mejor manera de perder la fe.

Ejemplo, la promoción que hace de ella la página de Facebook de la propia Conferencia Episcopal. Plantea: “¿Te preguntas qué aprenden tus hijos en clase de Religión?”. Si yo tuviera hijos en edad escolar, la pregunta ya me parecería bastante alarmante, porque la respuesta debería ser obvia: religión católica. La fe explicada, la doctrina. Parece bastante obvio, ¿no? A uno no se le ocurre preguntar: “¿qué se enseña en clase de Matemáticas?”, porque la respuesta evidente es: Matemáticas.

Pues no. En la clase de Religión que aún se da en nuestro sistema de enseñanza y que promueve nuestro episcopado, vuestros hijos “aprenderán una visión plural de la sociedad, donde podrán hablar, debatir y dialogar sobre diferentes temas”. ¿Alguien puede explicarme muy despacito, como para tontos, en qué no puede aplicarse esa definición a, digamos, Educación para la Ciudadanía? ¿Alguien en su sano juicio apuntaría a su hijo a Religión para que aprenda “una visión plural de la sociedad”? Bastaría que el chico abriera los ojos para que aprendiera eso.

¿Dónde está Cristo en esta ecuación? En el mismo lugar que en la última entrevista concedida por el Santo Padre a La Stampa: en ninguna parte. Si el fin de la asignatura de Religión es ese, ¿por qué conservarla? Sobre todo, ¿qué interés tienen obispos católicos en conservarla?

Porque el cartel promocional que acompaña tan desastrosa respuesta es aún más deprimente: muestra, sobre un fondo de cielo con nubes, la cruz junto a la rueda hindú, la medialuna islámica y la estrella de David judía. Una más porque, al final, todas las religiones vienen a decir lo mismo, ¿no? ¿Conocen de alguien que apunte a sus hijos a las clases de Religión para que le enseñen hinduísmo? Preséntenmelo, me intriga. Porque en las clases de Islam puedo asegurarles que no enseñan cristianismo, ni insinúan que la suya sea una fe más entre varias. Quizá por eso aumenta sus números y nuestra fe pierde fieles a raudales. A nadie le interesa una fe que no se toma en serio a sí misma, que no tiene fe en la fe.

Tampoco se entiende muy bien qué interés tienen nuestros obispos en que se dé eso, en que se enseñe que nuestra fe es solo una de tantas, que lo importante es la “visión plural de la sociedad”, no la Buena Nueva de que el Hijo de Dios se ha hecho hombre y ha padecido y muerto para salvarnos.

¿O refleja lo que creen los obispos? Así debe ser, porque se trata de la campaña oficial, con el marchamo de la CEE. Si es así, ¿por qué no se disuelven? Su teoría es muy interesante, pero si creen que está al mismo nivel que las demás religiones, si se avergüenzan tanto de Cristo que ni siquiera son capaces de citar su nombre -¡en la promoción de la asignatura de RELIGIÓN!-, son la sal que se ha vuelto sosa. Son más un remora que una guía para los fieles.

 

 

13/08/19 www.infovaticana.com

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