Martes, 21 Enero 2020 08:39

El Papa envía un mensaje al Foro de Davos por su 50 aniversario

El cardenal Turkson acudirá a la Asamblea.

El Papa Francisco ha enviado un mensaje al profesor Klaus Schwab, presidente ejecutivo del Foro Económico Mundial (FEM), con motivo de su reunión anual que se celebra en Davos-Klosters, Suiza, del 21 al 24 de enero.

El texto será presentado en el Foro por el cardenal Peter Turkson, prefecto del Dicasterio para el Servicio de Desarrollo Humano Integral, quién acudirá a esta orgía globalista a calzón quitado –como la definió Carlos Esteban– como representante de la Santa Sede.

Les ofrecemos el mensaje del Santo Padre, publicado en español por la Oficina de Prensa de la Santa Sede:

Al profesor Klaus Schwab

Presidente Ejecutivo del Foro Económico Mundial

Mientras el Foro Económico Mundial celebra su quincuagésimo aniversario, envío mis saludos y mis buenos deseos a todos los que participan en la reunión de este año.  Os agradezco vuestra invitación a participar y he pedido al cardenal Peter Turkson, Prefecto del Dicasterio para la Promoción del Desarrollo Humano Integral, que asista como representante de la Santa Sede.

En estos años, el Foro Económico Mundial ha representado una oportunidad para que los diversas stakeholders se comprometieran a explorar formas innovadoras y eficaces de construir un mundo mejor.  También ha proporcionado un escenario para que la voluntad política y la cooperación mutua se orientasen y reforzasen para superar el aislamiento, el individualismo y la colonización ideológica que tristemente caracteriza buena parte del debate actual.

A la luz de los desafíos cada vez más numerosos e interrelacionados que afectan a nuestro mundo (cf. Laudato Si’, 138 ss.), el tema elegido para este año -Stakeholders para un mundo coherente y sostenible- apunta a la necesidad de un mayor compromiso en todos los ámbitos para abordar con más eficacia las diversas cuestiones que enfrenta la humanidad.  A lo largo de los últimos cinco decenios, hemos sido testigos de transformaciones geopolíticas y cambios significativos, desde la economía y los mercados laborales hasta la tecnología digital y el medio ambiente.  Muchos de estos acontecimientos han beneficiado a la humanidad, mientras que otros han tenido efectos adversos y han creado importantes lagunas de desarrollo.  Si  por una parte los desafíos de hoy no son los mismos que los de hace medio siglo, hay una serie de características que siguen siendo relevantes al comenzar una nueva década.

La consideración primordial, que nunca debe olvidarse, es que todos somos miembros de la única familia humana.  La obligación moral de cuidar unos de otros surge de este hecho, así como el principio correlativo de situar a la persona humana -en lugar de la mera búsqueda de poder o beneficio- en el centro de la política pública.  Este deber incumbe, además, tanto a los sectores empresariales como a los gobiernos, y es indispensable en la búsqueda de soluciones equitativas a los desafíos que enfrentamos.  Por consiguiente, es necesario ir más allá de los enfoques tecnológicos o económicos a corto plazo y tener plenamente en cuenta la dimensión ética en la búsqueda de soluciones a los problemas actuales o en la propuesta de iniciativas para el futuro.

Con demasiada frecuencia, las visiones materialistas o utilitarias, a veces ocultas, a veces aplaudidas, conducen a prácticas y estructuras, motivadas en gran parte o incluso únicamente por el interés propio,  que consideran a los demás como un medio para alcanzar un fin y conllevan una falta de solidaridad y de caridad que a su vez da lugar a una verdadera injusticia, mientras que un desarrollo humano verdaderamente integral puede prosperar solamente cuando todos los miembros de la familia humana están incluidos en la búsqueda del bien común y contribuyen a él.  Cuando se busca  el verdadero progreso, no hay que olvidar que atropellar la dignidad de otra persona es, de hecho, debilitar el propio valor.

En mi carta encíclica Laudato Si’, llamaba la atención sobre la importancia de una “ecología integral” que tenga en cuenta la totalidad de las implicaciones de la complejidad y de las interconexiones de nuestra casa común.  Este enfoque ético renovado e integrado requiere un humanismo “que de por sí convoca a los distintos saberes, también al económico, hacia una mirada más integral e integradora. ” (ibíd., 141).

Reconociendo los logros de los últimos cincuenta años, espero que los participantes en el Foro de hoy, y en los que se celebrarán en el futuro, tengan presente la alta responsabilidad moral que incumbe sobre cada uno de nosotros a la hora de buscar el desarrollo integral de todos nuestros hermanos y hermanas, incluidos los de las generaciones futuras.  Ojalá vuestras discusiones conduzcan a un aumento de la solidaridad, especialmente con los más necesitados, que experimentan la injusticia social y económica y cuya existencia misma está incluso amenazada.

A los participantes en el Foro renuevo mis fervientes deseos de un encuentro fructífero e invoco sobre todos vosotros las bendiciones divinas  de sabiduría.

Desde el Vaticano, 15 de enero de 2020

 

2 comentarios en “El Papa envía un mensaje al Foro de Davos por su 50 aniversario
  1. Belzunegui

    Un Evangelio que no apunta a la salvación del hombre, esto es, un fin trascendente, transhistórico y transmundano sino a un fin inmanente, intrahistórico e intramundano consistente en el logro de una paz y una fraternidad meramente humanas ajenas por completo a la paz y a la fraternidad de Cristo. Segundo, una Iglesia que abdica de su misión de enseñar y bautizar a todos los hombres y las naciones -mandato explícito e inequívoco del Señor- y en su lugar se identifica y se conforma con el mundo entendido no como un sujeto a evangelizar sino como sujeto evangelizador al que se apresta a escuchar y del que se propone aprender en una actitud demagógica disfrazada de diálogo. Los mentores de esta nueva Iglesia olvidan que el presupuesto de todo diálogo es el Logos y que el Logos es Cristo.

    1. Belzunegui

      Una Teología Sagrada que ya no es un discurso acerca de Dios y de las verdades de la Fe, verdades reveladas por Dios en orden a nuestra salvación, sino una propuesta meramente cultural y política reducida a una burda praxis sociológica infeccionada de trasnochado marxismo, de indigenismo a ultranza, de ecologismo radical, de feminismo de pésima factura y de un hegelianismo de tercera mano. Esto es, un auténtico “batido” de todos los errores y aberraciones del mundo de nuestros días.

       

       

      21/01/20 www.infovaticana.com