Domingo, 07 Junio 2020 11:08

Los josefitas lloran la pérdida de sacerdotes por virus y expresan tristeza por la muerte de George Floyd

La muerte de George Floyd, un hombre negro desarmado, que fue asesinado mientras estaba bajo custodia policial en Minneapolis cuando un oficial blanco se arrodilló en su cuello por un tiempo prolongado, provocó tristeza e ira en todo Estados Unidos, generando en todo el país protestas.

 

Los miembros de la Sociedad Josephite del Sagrado Corazón, una orden religiosa católica de sacerdotes y hermanos que desde 1871 ha servido a la comunidad afroamericana con el ministerio pastoral y sacramental, la educación y la caridad, y trabajando por la justicia social, sintieron un dolor de manera aguda. .

Después del asesinato de Floyd, el obispo John H. Ricard, el superior general de los josefitas, emitió una declaración que decía: «Los josefitas miran con horror e incredulidad el asesinato una vez más de un hombre negro por la policía en Minneapolis esta semana». Esto no es más que otro recordatorio trágico y triste del legado del pecado de esclavitud original de Estados Unidos y sus consecuencias, la violencia continua contra las personas de color.

En esa declaración, el obispo Ricard también dijo: «No debemos aflojar nuestra vigilancia para abordar el descuido de la sociedad estadounidense hacia los afroamericanos, que es evidente durante esta pandemia en las diferencias en la atención médica, el empleo, la vivienda y la educación».

«Durante más de un siglo, la Sociedad de San José del Sagrado Corazón se ha dedicado a las necesidades de los afroamericanos», dijo,«especialmente a los del espíritu y el alma, profundamente heridos por el racismo y los prejuicios raciales y a hombro con ellos en la búsqueda de justicia y solidaridad y continuará haciéndolo hasta que esta tierra cumpla su credo de que todos son creados libres».

Pero para el obispo Ricard y los otros josefitas, su dolor compartido por una tragedia nacional sería seguido esa semana por la pena personal, por la muerte de dos sacerdotes hermanos josefitas de COVID-19, el padre Frank Martin Hull y el padre Joseph John McKinley, ambos  vivían en la residencia de ancianos Josephite en Washington.

Y una semana antes, otro sacerdote josefino que vivió allí, el padre Jeremiah Dermot Brady, murió a los 96 años.

El padre Josephite Paul Oberg, rector de la residencia de retiro de la orden en la capital de la nación, confirmó que el padre Hull y el padre McKinley, quienes tenian problemas de salud subyacentes, murieron a causa del coronavirus.El padre Hull fallecio el 26 de mayo a los 96 años y el padre McKinley el 27 de mayo a los 83 años. El rector dijo que el padre Brady murió de vejez el 20 de mayo.

El rector dijo que otro sacerdote josefita retirado que había estado viviendo en la residencia fue diagnosticado con COVID-19 y estaba en el hospital y recuperándose.

«Estos eran buenos sacerdotes y tenían un ministerio muy productivo. Fueron buenos ejemplos para mí y para muchos otros que los siguieron», dijo el obispo Ricard, quien es el obispo retirado de Pensacola-Tallahassee, Florida. Dirigió la diócesis desde 1997 hasta su retiro de ese puesto en 2011.

 

3 comentarios

 Cos
Reforzando el discurso del NOM y echando gasolina a la ola de histerismo y a la ofensiva revolucionaria internacional, que ni son inocentes ni están huérfanas de padre. Y sobra decir nada sobre su anticristianismo, por supuesto.
No me quiero meter mucho en el asunto porque no lo conozco en profundidad pero en los EEUU son muchas las leyes de discriminación positiva hacia la población negra. LA estrategia es crear colectivos o reforzar identitariamente a colectivos sociales, victimizarlos y y enfrentar a unos contra otros -mujeres/hombres, blancos/negros, homosexuales/heterosexuales ...- . Está teorizado por gente como Laclau o la escuala de Frankfurt.
Que el Señor acoja a los padres fallecidos y bendiga a la Sociedad Josefita.
6/06/20 9:06 PM
 
 Alejandro Alfonzo
Me parece muy bien rezar por el Sr. Floyd, asesinado por policías en Minnesota cuando estaba ya sometido. Un horror. Pero les cuento esta historia: Fernando Alban era un dirigente opuesto a la dictadura militar en Venezuela, católico practicante y comprometido con CARITAS. Hace un año fue hecho preso por la policía política del régimen y ya dentro de la prisión fue arrojado por sus captores desde un piso 10. También fue un asesinato en toda regla.
Salvo la Iglesia local, ni el Vaticano, ni las CE de USA y Europa, ni monasterios, rezaron por el alma de Alban bien por caridad y/o como protesta ante tal vileza. Les dejó esto. Gracias. Ah. por cierto, soy católico practicante y fiel a mi Obispo y parroquia.
Cordialmente,
Alejandro Alfonzo
6/06/20 10:53 PM
 
 Charo
¿Y no lloran por las víctimas blancas, que las hay, y muchas? ¿No lloran por los policías muertos, sean del color que sean? Porque tanbién es cosa habitual en EEUU. Cuánta hipocresía.
7/06/20 11:16 AM
 
 
06/07/20 www.infocatolica.com