Lunes, 14 Octubre 2013 11:47

Padres de Familia…DESPIERTEN YA!

 

 

 

 

 

 

Por qué te devolviste a esta locura?

Mientras tanta gente se quiere ir, ustedes por que decidieron regresar?

No te has arrepentido?

 

Estas son solo algunas de las preguntas que la gente nos hace a diario a mi marido y a mí cuando se enteran que nos devolvimos del todo a radicarnos en Bogotá después de haber vivido 10 años en Toronto, Canadá.

Estábamos organizados, con buen trabajo, gozando de la tranquilidad, la seguridad y la belleza de un país ordenado y civilizado. Por qué volver a este desorden, a esta inseguridad, a esta locura de Bogotá?

Por qué privar a nuestras hijas de la educación y las oportunidades que ofrece un país desarrollado?

En esta última pregunta se encuentra la mayor razón por la cual decidimos volver. Precisamente decidimos regresar para proteger a nuestras hijas de la educación en Canadá;  del cambio de valores y la confusión social que se está empezando a implantar en todos los países desarrollados.

Para proteger nuestras creencias y valores de un gobierno que ha decidido proteger la agenda de un grupo en particular e imponerla a la sociedad en general sin ningún respeto.

La agenda homosexual se ha politizado de tal manera en la sociedad Canadiense, que el gobierno de Ontario y otras varias provincias han instaurado por ley que los colegios, incluso los Católicos, deben permitir y promover clubs gays dentro de sus instalaciones con el fin de evitar el bullying contra este segmento de la población.

En ninguna parte se menciona la formación de clubs contra la obesidad, contra el racismo, contra la imagen corporal que son las causas que más bullynig generan dentro de la población estudiantil.  Cómo se llegó a esto?

La población LGTB (Gays, Lesbianas, Transgénero y Bisexuales) y los grupos que los representan ha cogido tal fuerza que se ha arraigado en todos los sectores de la sociedad y ha logrado politizar el tema de tal manera, que ahora cualquier persona que no comparta su estilo de vida es clasificado de homofóbico (un término inventado por ellos), intolerante y despreciable.

Quieren que las leyes se cambien, que la condición homosexual sea protegida y clasificada en el Código de los Derechos Humanos al mismo nivel que el racismo o la esclavitud. Y como si fuera poco, que a los niños desde pequeña edad se les enseñe en los colegios que ya no existen 2 géneros sino 6;

que es normal que dos mujeres o dos hombres se casen entre sí; que si a una niña le gusta jugar con carros puede ser que en su interior sea un niño o viceversa; cómo masturbarse, sexo oral, anal, métodos anticonceptivos, aborto, en fin;  

una confusión social y moral de tal magnitud que para sentirse aceptados necesitan hacer una reingeniería social para cambiar la mentalidad y qué mejor manera que empezar que con los niños más pequeños y vulnerables y con los jóvenes adolescentes.

Pero esto no termina ahí! Para lograr esta labor, necesitan quitar la piedra más grande del camino: los padres de familia y su derecho y deber a ser los primeros educadores de sus hijos. ¿Qué padre de familia quiere enviar a sus hijos al colegio para que les enseñen lo que he mencionado arriba?

Y todo esto en clases de asistencia obligatoria sin siquiera avisarle a los padres cómo y cuándo se van a tocar estos temas con el fin de evitar que éstos dejen a sus hijos en la casa ese día…

Incluso, se estaba comenzando a discutir en el gobierno la posibilidad de extender estas leyes a los colegios privados y a las familias que han decidido hacer homeschooling con sus niños con el fin de evitar que los padres influyan en la consciencia de sus hijos y pasen valores tradicionales que van en contra de lo que los LGTB quieren se vea como normal.

Lo más triste es que la sociedad misma ya está empezando a ver esto como normal, no sé si por aceptación social, por miedo, o porque realmente se está logrando el cometido de lavar conciencias e instaurar nuevos valores sociales.  Lo malo es que así como los LGTB exigen derechos y tolerancia, es algo que no practican con quienes no comparten su modo de vida.

Esto se evidencia en la persecución que se está haciendo cada vez más evidente contra Católicos, Cristianos, Judíos, etc., quienes constantemente son tildados de homofóbicos, intolerantes, y viviendo una moral  y unos valores anticuados.

Las Iglesias que no presten sus instalaciones para hacer matrimonios gays están siendo demandadas, al igual que sacerdotes que se niegan a dar la comunión a parejas gays; lo mismo pasa a dueños de hostales que se niegan a arrendarle un cuarto a una pareja homosexual o al fotógrafo que por razones de conciencia se no acepta trabajar tomando las fotos de un matrimonio homosexual.

Son estas las razones por las cuales quisimos regresar.  Porque nos estábamos sintiendo atropellados en nuestros derechos y sobretodo, porque queríamos evitar a toda costa perder el control sobre lo que se les iba a enseñar a nuestras hijas. Pero tristemente hemos llegado a observar que lo que se está viviendo allá está empezando a permear a la sociedad colombiana a pasos agigantados.

He visto cómo los colegios públicos han sido forzados a tomar el currículum Español y cómo los colegios privados, en su afán de ofrecer una educación internacional, están adoptando los currículums americanos y canadienses incluyendo el área de la sexualidad y la moral. Lo peor de todo?

Acá los papás pagan millonarias sumas para mandar a sus hijos a estudiar y tristemente no tienen ni  idea qué están aprendiendo!

En nuestro afán de copiar a las culturas desarrolladas, de aceptar lo que ellas hacen sin cuestionamientos y de que nuestros hijos sean educados con una visión internacional que les permita conquistar el mundo, los padres colombianos están caminando ciegamente al abismo sin darse cuenta que están entregando el control de la educación a un sistema del cual nada conocen bajo la idea de que “los educadores saben lo que es mejor”. 

Cuando despierten, va a ser demasiado tarde. No van a conocer a sus hijos y lo peor, ya no les pertenecerán; pues los habrán regalado a una sociedad vacía, sin valores ni moral.

Qué les puedo decir a los padres colombianos? Que despierten!!! Que no todo lo de afuera es mejor! Que son ellos y nadie más los primeros y principales educadores de sus hijos! Que esta reingeniería social es un experimento y que sus resultados van a ser devastadores para la niñez, la juventud, y las familias.

Que no presten a sus hijos como raticas de laboratorio para experimentar con ellos, porque el daño será tan grave que los perderán para siempre. Que la cultura, la tradición y los valores en Colombia son inmensos y que debemos rescatarlos y luchar por ellos. 

La historia no ha terminado de escribirse en este tema y faltan varios años para comprender las consecuencias de lo que se ha iniciado, pero de algo si puedo estar segura; que los errores se pagan caro y cuando se caiga en cuenta del daño que se ha hecho, la devastación, la desolación y el dolor serán inmensos.

 

redfamiliacolombiana.org 31-08-2012