Miércoles, 09 Septiembre 2020 07:17

La ‘Iglesia post-Covid’ pierde fieles en números alarmantes

Cualquiera puede comprobarlo: la exigencia de un ‘aforo al 60%’ (o 50%, o la proporción de que se trate en cada caso) es ridícula en numerosos templos, donde el párroco se daría con un canto en los dientes si llegara al 50% en un buen día. Y no, no es solo el miedo al contagio.

En Italia, el país que rodea al Estado Vaticano, centro de la Iglesia, el fenómeno se hace dolorosamente evidente, como señala Andrea Zambrano en La Nuova Bussola Quotidiana. No hay todavía datos fiables, solo estimaciones que rondan el 50%. Es decir, que algo así como la mitad de los fieles salieron del templo cuando los obispos interrumpieron los actos de culto -antes de que el Gobierno lo exigiese, recuérdese, como en España- y no han regresado con la reapertura. Es un nuevo otoño de la Iglesia o, si se prefiere, la aceleración de ese invierno que se inició cuando se anunciaba una primavera.

¿Podía ser de otro modo? Es el fruto de la prisa de los obispos en cumplir sin una palabra de protesta las recomendaciones de los gobiernos e ir aún más lejos de lo estipulado: una Pascua sin misas ni celebraciones, funerales suspendidos, el mensaje constante de que la comunión espiritual en casa o seguir las misas online ‘vale lo mismo’, el énfasis en la salud del cuerpo con olvido de la salud del alma, como si al llegar la epidemia (seguir llamándola ‘pandemia’ con las cifras actuales es deshonesto) fueran ‘a lo que de verdad importa’.

El fiel ha visto en sus pastores -no en todos, pero sí en un número significativo- precipitación, cobardía, tibieza, falta de visión sobrenatural, escasa fe e incluso pereza, sean o no justas estas apreciaciones. Tan importante que resulta la Misa según la doctrina constantemente reiterada y nunca discutida y, llegado el momento, da la sensación de que fuera un mero rito tranquilizador que cualquier policía puede interrumpir sin suscitar vigorosas protestas en el episcopado. 

No ha habido, en realidad, nada nuevo. Es solo que la emergencia ha sacado a la luz una crisis de fe -y, por tanto, de apostasías generalizadas- que no se ha interrumpido, solo desacelerado ocasionalmente, desde hace medio siglo. Ha sido para muchos como la gota que colma el vaso.

En Estados Unidos, además, los fieles tienen con qué comparar, al no ser un país mayoritaria ni culturalmente católico. En California, cuenta LifeSiteNews, donde cientos de pastores protestantes siguen oficiando pese a la orden en contrario del gobernador, Governor Gavin Newsom, los obispos católicos, en su mayor parte, siguen desaparecidos en combate, para escándalo de los fieles.

Los pastores protestantes se han opuesto firmemente a las restricciones. Uno de ellos ha presentado una demanda judicial contra la norma; otro ha declarado que seguirá incumpliendo la orden aunque le arresten. “Dios no nos ha llamado a ser cobardes”, declaraba a LifeSiteNews el pastor Che Anh, de la Iglesia de Harvest Rock Church en Pasadena, que se siente respaldado, además de por las leyes de Dios, por la Constitución americana.

Los obispos católicos californianos, en cambio, no han abierto públicamente la boca contra las restricciones draconianas impuestas por Newsom’. Han aceptado mansamente las restricciones al culto, prefiriendo colaborar a protestar.

 

7 comentarios en “La ‘Iglesia post-Covid’ pierde fieles en números alarmantes”
  1. Está muy bien el artículo, pero es el sacerdote católico quién consagra. Y creo que está bien, en la medida de responsabilidad de la Iglesia, se cuide al sacerdote.

    1. La autorreferencial “Iglesia en salida” de Francisco se proclamaba también a sí misma con gran bombo mediático “Hospital de campaña”. Pero en cuanto los hijos de Dios necesitaron apremiantemente de sus cuidados espirituales, lo que resultó fue “La Gran Evasión”. Y esto los medio muertos y heridos de la vida ya no lo perdonan.

  2. Parece que el populismo redistribucionista e inmigracionista junto con la “conversión ecológica” no acaban de llenar las almas de los necesitados de la Comunión con Cristo.

    Suele pasar. La huella indeleble que Dios deja impresa en el alma de su más preciada criatura le permite reconocer, instintivamente, la verdadera Redención eterna de otros sucedáneos mundanos y partidistas.

    Cristo, ven pronto.

  3. No es el covid el que ha provocado la estampida. Es la misericorditis francisquita. Si lo mismo da una religión que otra, si todos estamos salvados, si hasta los ateos se salvan, si se puede recibir la eucaristía en pecado mortal, si ya no existe el precepto dominical, si mejor viri probati que sacerdocio católico, es que ya no hace falta jerarquía, ni papa, ni sacerdocio, ni asistir a Misa, ni sacramentos para salvarse. Basta la hermandad universal. Todos hermanos. Se lo han ganado a pulso, por defender lo que nunca deberían haber hecho.

  4. Cosechan lo que han sembrado. Desde hace tiempo. Son ellos los que han venido diluyendo la fe de los mayores o escondiéndosela a los más jóvenes, así que es de justicia que perezcan por su propia mano. Y que nadie vaya a acudir a socorrerles. Que caigan serán una bendición para el resto fiel y el nombre de Dios.
    Gárgola: muchos de esos que hoy se escandalizan por cómo tienen las parroquias, apenas ponen una neurona, por no decir un átomo de su ser sobrenatural, en la consagración, cuando no son servidores del enemigo que les lleva a cambiar la fórmula y no consagrar. Peor es un cura católico que hace esto que un pastor que sabe que no consagra.

  5. Belzunegui: esto viene lejos. Creo que en eso coincidimos todos. Atribuirlo a este pontificado es injusto y falso. No hace una década ni dos que las iglesias andan vacías y que la mayor parte de los que acuden a ellas, por no decir los que no van y se declaran católicos, tienen un conocimiento de su fe ridículo. Y ya moverse por ella en el mundo… Que su vida sacramental tiende a 0, que su relación con el pecado es tan rica y jugosa como la que sería de desear que tuviesen con Dios y los hermanos y que eso se manifiesta de una manera muy dolorosa en los pastores, que ya no rezan ante el sagrario, que descuidan a sus ovejas, que permiten cualquier ofensa a Dios…

  6. Les invito a que vengan a Salamanca: tope de fieles 25, si esta bien escrito VEINTICINCO, sea una Capilla o sea la Catedral. Eso si los autobuses pueden transportar hasta 40 pasajeros.
    ¿Alguna mente preclara, de la actual clase política, se le ha ocurrido comparar el volumen de un bus con el de alguna iglesia?
    Que mas quisieramos que poder llegar a UN TERCIO. Repito VEINTICINCO fieles por celebración.
    Aunque eso si, con 25 se suele completar el aforo.

     

     

    09/09/20 www.infovaticana.com