Domingo, 29 Noviembre 2020 07:34

El gobierno chino protesta por las palabras del Papa sobre la persecución de los uigures

En su libro «Soñemos juntos. El camino a un futuro mejor», el papa Francisco ha escrito: «Pienso a menudo en los pueblos perseguidos: los rohingya, los pobres uigures, los yazidíes». La mención de los uigures, perseguidos por la dictadura comunista china, ha provocado la reacción de Beijín.

El Pontífice ya había mencionado a los rohingya y los yazidíes, pero es la primera vez que habla de los ugiures como pueblo perseguido

El portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores chino, Zhao Lijian, rechazó las palabras del Papa asegurando que «el gobierno chino siempre ha protegido los derechos legales de las minorías étnicas por igual. Los comentarios del papa Francisco son infundados».

Lo cierto es que líderes religiosos de todo el mundo denunciaron el genocidio que está cometiendo el régimen comunista chino contra la población uigur, y firmaron una declaración que dice:

«Después del Holocausto, el mundo dijo 'Nunca más'. Hoy, repetimos esas palabras Nunca más, una y otra vez. Estamos con los uigures. También estamos con los budistas tibetanos, los practicantes de Falun Gong y los cristianos de toda China que se enfrentan a la peor represión de la libertad de religión o creencia desde la Revolución Cultural» 

Según múltiples informes, se estima que un millón de uigures, miembros de un grupo étnico-religioso musulmán, han sido detenidos en campos de reeducación en Xinjiang, la provincia del extremo noroeste de China. Dentro de los campos, según informes, son sometidos a trabajos forzados, torturas y adoctrinamiento político y antirreligioso. Fuera de los campamentos, los uigures son monitoreados por fuerzas policiales dominantes y tecnología de reconocimiento facial.

En un momento, el gobierno negó que los campamentos existieran, pero desde entonces ha pasado a defender sus acciones como una respuesta razonable a una amenaza a la seguridad nacional y alegando que son centros de formación profesional. Los uigures pueden ser arrestados y detenidos bajo vagas leyes antiterroristas. La violencia en la región se intensificó en la década de 1990 y nuevamente en 2008.

También se ha denunciado que las autoridades chinas obligan a mujeres y hombres de estas minorías étnicas y religiosas a implantarse dispositivos intrauterinos y a usar otras formas de control de la natalidad artificial, así como a someterse a abortos y esterilizaciones para cumplir las políticas de planificación familiar de China.

Un grupo de expertos presentó en septiembre de este año imágenes de satélite de más de 380 presuntos centros de detención en la región autónoma uigur de Xinjiang, destacando los campos de “reeducación”, los centros de detención y las prisiones que se han construido o ampliado desde 2017. Hay evidencia de que muchos de los centros de reeducación, de menor seguridad, se han ido transformando en instalaciones de mayor seguridad estilo prisión.

En junio, otra investigación descubrió una campaña sistemática del Partido Comunista Chino de controles de embarazo y abortos forzados, esterilizaciones e implantaciones de DIU en uigures y otras minorías en Xinjiang.

La Cámara de Representantes de Estados Unidos aprobó un proyecto de ley el 22 de septiembre para garantizar que los bienes vendidos en el país no se fabriquen con trabajo forzado en los campos de internamiento y, a principios de este año, la administración Trump impuso sanciones a varios altos funcionarios del Partido Comunista Chino en Xinjiang por su papel en el internamiento masivo de uigures.

 

 

27/11/20 www.infocatolica.com