Domingo, 29 Noviembre 2020 07:36

El Papa Francisco y sus 13 nuevos cardenales

El Papa Francisco creó este sábado 13 nuevos cardenales para la Iglesia católica en un consistorio ordinario público celebrado en la Basílica de San Pedro en el Vaticano.

La ceremonia contó con una participación reducida de personas para respetar las actuales medidas sanitarias ocasionadas por el coronavirus.

De los 13 nuevos cardenales, 9 de ellos tienen edad para participar en un hipotético cónclave: el español Celestino Aós Braco, de 75 años, arzobispo de Santiago de Chile; el maltés Mario Grech, de 63 años, secretario general del Sínodo de los Obispos; Marcello Semeraro, italiano, de 72 años, prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos; el ruandés Antoine Kambanda, de 61 años, arzobispo de Kigali; el estadounidense Wilton Gregory, de 71 años, arzobispo de Washington; Augusto Paolo Lojudice, de 56 años, arzobispo de Siena; el italiano franciscano Mauro Gambetti, de 54 años; al filipino José Advincula, de 68 años, arzobispo de Capiz y a Cornelius Sim, de 69 años, vicario apostólico de Brunei.

Además, el Papa añadió al Colegio Cardenalicio sin derecho a participar en un hipotético cónclave debido a la edad a: Felipe Arizmedi Esquivel, de 80 años, obispo emérito de San Cristóbal de las Casas, México; a Silvano Tomasi, también de 80 años, arzobispo de Asolo, ex Nuncio Apostólico y ex Observador de la Santa Sede ante la ONU en Ginebra; Enrico Feroci, de 80 años, párroco del Santuario del Divino Amore y ex director de la Cáritas de Roma y a Raniero Cantalamessa, de 86 años, franciscano capuchino y predicador de la Casa Pontificia.

Debido al coronavirus dos de los nuevos purpurados no pudieron viajar a Roma para participar en el consistorio, pero de igual modo fueron creados cardenales. Se trató de José Advincula y de Cornelius Sim, quienes recibirán en sus países de manos de un representante del Santo Padre, en otro momento por determinar, el birrete, el anillo y la bula con el título.

Tras este consistorio, el Colegio Cardenalicio estará compuesto por 229 purpurados, de los cuales 128 son electores en un futuro cónclave, y 101 no, porque son mayores de 80 años. La ceremonia tuvo algunos cambios. El Papa Francisco estuvo colocado en el altar de la Cátedra de la Basílica de San Pedro y no en el altar de la Confesión, que es el altar principal situado al centro de la Basílica vaticana.

El Pontífice realizó como de costumbre el rito de la creación de nuevos cardenales y realizó la imposición de la birreta, entregó el anillo, la bula de creación cardenalicia y la asignación del título cardenalicio a los 11 neo purpurados presentes. Sin embargo, por las medidas sanitarias actuales, los nuevos cardenales no realizaron el tradicional abrazo de paz con los otros miembros del colegio cardenalicio.

Al entregar el título cardenalicio a Enrico Feroci, quien fue director de Cáritas Roma y actualmente es párroco del Santuario marino Divino Amore, el Santo Padre lo asignó como cardenal titular de la misma parroquia y exclamó: “Tu parroquia” y añadió “el Papa hace cardenal a un párroco. Gracias”.

Según el número estimado del Vaticano, junto a los cardenales presentes, en la ceremonia participaron 100 personas, entre fieles laicos, personas consagradas, presbíteros y obispos que acompañaban a los purpurados de nueva creación. Todos llevaban mascarillas menos el Papa. Otro curiosidad fue que los miembros del colegio cardenalicio que no pudieron asistir al consistorio lo siguieron a través de una plataforma digital.

En su homilía, el Santo Padre alentó a los nuevos cardenales a permanecer cerca del camino de Dios y alertó el peligro de diversos “tipos de corrupción”

“Queridos hermanos: Todos nosotros queremos a Jesús, todos deseamos seguirlo, pero tenemos que estar siempre vigilantes para permanecer en su camino. Porque con los pies, con el cuerpo podemos estar con Él, pero nuestro corazón puede estar lejos y llevarnos fuera del camino. Pensemos en tantos tipos de corrupción en la vida sacerdotal. Así, por ejemplo, el rojo púrpura del hábito cardenalicio, que es el color de la sangre, se puede convertir, por el espíritu mundano, en el de una distinción eminente. Y tú no serás el pastor cercano al pueblo, sentirás ser solamente la eminencia, ¿también tú sentirás esto? estarás fuera del camino”, advirtió.

Asimismo, el Papa destacó que el Evangelio “es una Palabra que salva, necesaria para la Iglesia de todos los tiempos” y agregó “también nosotros, Papa y cardenales, tenemos que reflejarnos siempre en esta Palabra de verdad. Es una espada afilada, nos corta, es dolorosa, pero al mismo tiempo nos cura, nos libera, nos convierte”.

“Conversión es justamente esto: desde fuera del camino, volver al camino de Dios. Que el Espíritu Santo nos conceda, hoy y siempre, esta gracia”, concluyó el Papa.

Al finalizar la celebración, todos los presentes cantaron la Salve Regina y luego los nuevos cardenales acompañados por sus secretarios salieron en procesión con el Papa y pasaron por la capilla de San José antes de volver a la sacristía.

Después de la creación de cardenales Francisco acudió con los nuevos príncipes de la Iglesia a visitar, como es habitual en este extraño pontificado -al tener al antecesor vivo- a Benedicto XVI. En la visita se pudo ver a un Benedicto con una salud mucho mejor, aparentemente, del que pudimos ver cuando visitó a su hermano en Alemania poco antes de morir.

 

11 comentarios en “El Papa Francisco y sus 13 nuevos cardenales”
  1. Como el turrón vuelve por Navidad, también yo me estoy planteando volver a comentar habitualmente. Ya que no podemos dejar a nuestra Madre Iglesia entre lobos, y si aquí servimos a Cristo propagando la verdad, aunque nos cueste ataques, haremos un bien a las almas y Dios nos lo premiará. Como bien dijo Belzunegui: “Aquí nos gananos el Cielo”.
    Aunque al mismo tiempo deseo expresar que mientras D. Carlos Esteban y D. Fernando Beltrán se muestran habitualmente certeros en sus artículos, no opino lo mismo del moderador de Infovaticana, un personaje misterioso que permite que se alojen entre los comentarios insultos y agresividad verbal, y a la vez, en ocasiones (especialmente cuando se habla de Francisco) censura a quienes escribimos con respeto, en una actitud contradictoria que está provocando una fuga de cerebros, pues mucha gente que comenta adecuadamente se cansa y se marcha, y al final decrece el nivel de la sección de comentarios.

    1. Animo, pues, al censor de Infovaticana, que se modere a sí mismo y respete a los que respetamos, y al mismo tiempo decida acabar con los que insultan, para que de este modo entre todos, elevemos la excelencia de la apreciada web Infovaticana. Sólo si así lo hace, volveré.

        1. Se le echaba de menos. No nos deje, pues valoramos mucho sus comentarios que nos ayudan a crecer. Usted es un buen pastor y nosotros sus ovejas virtuales.
          Bienvenido!!!!

    2. “Aquí nos ganamos el Cielo”!?!?!?!
      No lo puedo creer… El pez por la boca muere. Ahora entiendo quién eres, tu falta de formación y de fe.
      Está todo dicho.
      Y lo que tu reprochas a “los malos comentadores que atacan, a tí y a los otros belzus”, es lo que tú haces constantemente contra el Papa y los que no piensan como vosotros, de quienes nunca has dicho algo “con respeto”.
      Pero bueno…. menos mal que estás aquí de nuevo: para ganarte el Cielo, para hacer bien a las almas, propagar la verdad y muchos más bla bla…. que ni tu mismo te crees.
      “Fuga de cerebros”…. jajajaj estás enfermo! Estás fascinado por participar en este foro creyendote uno de esos “cerebros”. Realmente, cuesta creer que alguien pueda escribir así de sí mismo! Vives engañado en el pedestal de cartón al que te has trepado….

  2. Sobre la noticia en cuestión voy a opinar. Veremos si también esta vez me censuran.
    Sobre el Papa mantengo una actitud de respeto, pero eso no impide que pueda disentir de algunas de sus actuaciones, lo cual ni menoscaba la comunión eclesial ni el espíritu de unidad. También santos escribieron respetuosamente para expresar desavenencias con el Pontífice de su época, como hizo Sta. Catalina de Siena que corrigió a Gregorio XI.
    Respecto a Francisco no puedo compartir sus silencios sobre el aborto o la ideología de género, de los que si alguna vez habla lo hace de soslayo, sin entrar en argumentos ni detalle, con lo cual dudo que convenza a nadie. Y eso cuando no suelta frases difíciles de interpretar incluso para la “hermenéutica de la continuidad”.
    Tampoco puedo compartir sus opiniones en Fratelli Tutti o en el evento sobre la economía de Francisco, sobre cuestiones en las que, más allá de la doctrina social de la Iglesia, entroniza ideologías controvertidas.

    1. Por todo ello y mucho más, no puedo menos que dudar de los elegidos para ser príncipes de la Iglesia, ya que por quien los nombra, puedo intuir fundadamente que deben ser de su línea ideológica.

  3. Ha vuelto nuestro sacerdote por Adviento, pues sabe muy bien lo que significa:

    Dios no apareció como un cometa, pero eligió irrumpir en la historia de una manera sin precedentes, haciéndose carne a través de una mujer. La espiritualidad, entonces, debe seguir la ley de la Encarnación para ser cristiano. La novedad de Cristo no consiste de hecho en una mera perspectiva humana (como una ideología), sino que es Dios mismo quien cambia la historia desde dentro. El Adviento nos dice, por tanto, que el hombre no debe ser un vagabundo sin rumbo, sino un peregrino que va hacia el encuentro que da sentido a la vida.

    Ben tornato.

  4. De los nuevos cardenales, tres descaradamente homosexualistas, como el que los ha nombrado. Otro, mi paisano Celestino Aós, que negó la comunión a un fiel de rodillas. Otro, como Cantalamessa, que ha pasado de juanpablista y benedictino al más forofo francisquismo, llegando a degradar los privilegios de la Virgen María.

    Hay que asegurar un Francisco II, para desgracia y persecución de los católicos, cada día más marginados, precisamente por serlo.