Lunes, 28 Diciembre 2020 07:09

Francisco convoca un “año de reflexión” sobre Amoris laetitia

Con motivo del quinto aniversario de la exhortación apostólica. “Será una oportunidad para profundizar en los contenidos del documento”.

“No olvidéis las tres palabras: “permiso”, “gracias”, “perdón”. Si en una familia, en el ambiente familiar hay estas tres palabras, la familia está bien”, era uno de los consejos que el Papa Francisco brindó a las familias desde el Palacio Apostólico vaticano en el día, precisamente, de la Sagrada Familia.

Antes del rezo del Ángelus, Francisco confirmaba lo que ya conocimos el 22 de diciembre: “Al ejemplo de evangelizar con la familia nos invita precisamente la fiesta de hoy volviéndonos a presentar el ideal del amor conyugal y familiar, tal y como quedó subrayado en la Exhortación apostólica Amoris laetitia, cuyo quinto aniversario de promulgación tendrá lugar el próximo 19 de marzo. Y habrá un año de reflexión sobre la Amoris laetitia y será una oportunidad para profundizar en los contenidos del documento [19 de marzo 2021-junio 2022]”.

“Estas reflexiones se pondrán a disposición de las comunidades eclesiales y de las familias, para acompañarlos en su camino. A partir de ahora invito a todos a sumarse a las iniciativas que se impulsarán durante el Año y que serán coordinadas por el Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida. Encomendamos este camino con las familias de todo el mundo a la Sagrada Familia de Nazaret, en particular a San José, esposo y padre solícito”, infomó el Santo Padre.

Les ofrecemos las palabras del Papa Francisco, publicadas en español por la Oficina de Prensa de la Santa Sede:

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

Pocos días después de la Navidad, la liturgia nos invita a contemplar a la Sagrada Familia de Jesús, María y José. Es hermoso pensar en el hecho de que el Hijo de Dios ha querido tener, como todos los niños, la necesidad del calor de una familia. Precisamente por esto, porque es la familia de Jesús, la de Nazaret es la familia-modelo, en la que todas las familias del mundo pueden hallar su sólido punto de referencia y una firme inspiración. En Nazaret brotó la primavera de la vida humana del Hijo de Dios, en el instante en que fue concebido por obra del Espíritu Santo en el seno virginal de María. Entre las paredes acogedoras de la casa de Nazaret se desarrolló en un ambiente de alegría la infancia de Jesús, rodeado de la solicitud maternal de María y los cuidados de José, en el que Jesús pudo ver la ternura de Dios (cf. Carta apost. Patris corde, 2).

A imitación de la Sagrada Familia, estamos llamados a redescubrir el valor educativo del núcleo familiar, que debe fundamentarse en el amor que siempre regenera las relaciones abriendo horizontes de esperanza. En la familia se podrá experimentar una comunión sincera cuando sea una casa de oración, cuando los afectos sean serios, profundos, puros, cuando el perdón prevalezca sobre las discordias, cuando la dureza cotidiana del vivir sea suavizada por la ternura mutua y por la serena adhesión a la voluntad de Dios. De esta manera, la familia se abre a la alegría que Dios da a todos aquellos que saben dar con alegría. Al mismo tiempo, halla la energía espiritual para abrirse al exterior, a los demás, al servicio de sus hermanos, a la colaboración para la construcción de un mundo siempre nuevo y mejor; capaz, por tanto, de ser portadora de estímulos positivos; la familia evangeliza con el ejemplo de vida. Es cierto, en cada familia hay problemas, y a veces también se discute. “Padre, me he peleado…”; somos humanos, somos débiles, y todos tenemos a veces este hecho de que peleamos en la familia. Os diré una cosa: si nos peleamos en familia, que no termine el día sin hacer las paces. “Sí, he discutido”, pero antes de que termine el día, haz las paces. Y sabes ¿por qué? Porque la guerra fría del día siguiente es muy peligrosa. No ayuda. Y luego, en la familia hay tres palabras, tres palabras que hay que custodiar siempre: “Permiso”, “gracias”, “perdón”. “Permiso”, para no entrometerse en la vida de los demás. Permiso: ¿puedo hacer algo? ¿Te parece bien que haga esto? Permiso. Siempre, no ser entrometidos. Permiso, la primera palabra. “Gracias”: tantas ayudas, tantos servicios que nos hacemos en la familia: dar siempre las gracias. La gratitud es la sangre del alma noble. “Gracias”. Y luego, la más difícil de decir: “Perdón”. Porque siempre hacemos cosas malas y muchas veces alguien se siente ofendido por esto: “Perdóname”, “perdóname””. No olvidéis las tres palabras: “permiso”, “gracias”, “perdón”. Si en una familia, en el ambiente familiar hay estas tres palabras, la familia está bien.

Al ejemplo de evangelizar con la familia nos invita precisamente la fiesta de hoy volviéndonos a presentar el ideal del amor conyugal y familiar, tal y como quedó subrayado en la Exhortación apostólica Amoris laetitia, cuyo quinto aniversario de promulgación tendrá lugar el próximo 19 de marzo. Y habrá un año de reflexión sobre la Amoris laetitia y será una oportunidad para profundizar en los contenidos del documento [19 de marzo 2021-junio 2022].

Estas reflexiones se pondrán a disposición de las comunidades eclesiales y de las familias, para acompañarlos en su camino. A partir de ahora invito a todos a sumarse a las iniciativas que se impulsarán durante el Año y que serán coordinadas por el Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida. Encomendamos este camino con las familias de todo el mundo a la Sagrada Familia de Nazaret, en particular a San José, esposo y padre solícito.

Que la Virgen María, a la que ahora nos dirigimos con la oración del Ángelus, obtenga a las familias de todo el mundo sentirse cada vez más fascinadas por el ideal evangélico de la Sagrada Familia, de modo que se conviertan en levadura de nueva humanidad y de una solidaridad concreta y universal.

Después del Ángelus

Queridos hermanos y hermanas:

Os saludo a todos vosotros, familias, grupos y fieles, que seguís la oración del Ángelus a través de los medios de comunicación social. Mi pensamiento va en particular a las familias que en estos meses han perdido a un familiar o han sido puestas a dura prueba por las consecuencias de la pandemia. Pienso también en los médicos, los enfermeros y todo el personal sanitario cuyo gran compromiso en primera línea en la lucha contra la propagación del virus ha tenido repercusiones significativas sobre su vida familiar.

Hoy encomiendo al Señor todas las familias, especialmente las más probadas por las dificultades de la vida y por las heridas del malentendido y la división. Que el Señor, nacido en Belén, les conceda a todas la serenidad y la fuerza para caminar unidas por el camino del bien.

Y no olvidéis estas tres palabras que ayudarán tanto a vivir la unidad en la familia: “permiso” —para no ser entrometidos, respetar a los demás—, “gracias” —agradecernos mutuamente en la familia— y “perdón” cuando hacemos algo malo. Y este “perdón” —o cuando se discute— por favor decirlo antes de que termine el día: hacer las paces antes de que termine el día.

Os deseo a todos un feliz domingo y por favor no os olvidéis de rezar por mí. ¡Buen almuerzo y hasta pronto!

 

24 comentarios en “Francisco convoca un “año de reflexión” sobre Amoris laetitia”
  1. ¿ No contesta a las dubia, ni a una sóla y pide reflexión de la mano de San José ? ¿ Reflexión para derogarla o para confirmarla en sus interpretaciones más extremas, como la maltense y la bonaerense, ya confirmadas ? ¡ Basta de tomarnos el pelo miserablemente ! Quien propicia profanaciones múltiples en casacada no es digno de llamarse papa.

      1. Los errores teológicos de AL, son manifiestos. Lo que es nada edificante es callarlos, esconderlos o justificarlos, como si no pasara nada.
        Ya hemos comprobado demasiadas veces, que ocultar y callar los errores, trae errores peores.

  2. Pues no pienso reflexionar sobre esa castaña, ni un segundo; la pésima opinión que me merece, no va a variar por muchas vueltas que le de. Además, ya se sabe que la mierda no hay que revolverla, porque entonces huele mas.

    1. Es una buena exhortación, poniendo el ejemplo de la familia de Jesús como un modelo a imitar. La familia es el núcleo que perdura, cuando casi todo se deshace. Ahora con la pandemia, lo estamos viendo. El distanciamiento social lo destruye todo, escroto la familia. Aunque pongamos una distancia física, a veces, los lazos familiares no se deshacen. Seguimos unidos por una atracción inamovible.

  3. Berg utiliza a San José para vendernos la Amoris Laetitia. Pues va a ser que no. Ni San José se deja manipular ni los católicos somo tontos, salvo los papólatras compulsivos.

  4. Da una vuelta de tuerca a sus propios errores: Francisco anuncia el “Año de Amoris laetitia”, una exhortación que propició los `Dubia´, la respuesta de cuatro cardenales que enfrentaron los cinco errores teológicos que contiene y que jamás fueron corregidos, ni siquiera contestados. Además se negó -al menos en dos ocasiones- a condescender a una cita para discutir con ellos el panfleto.

    La devastadora Amoris ha sido citada en numerosas ocasiones por el clero berg para abrir la puerta a la comunión sacrílega ofrecida a recasados por lo civil, a las bendiciones homosexuales y demás tropelías gracias al dogmático relativismo moral que se contiene entre sus páginas.

  5. PUES YO CONVOCO EL AÑO DE LA FAMILIARIS CONSORTIO 84 AL CUMPLIRSE EL 2021 SU 40 CUMPLEAÑOS.

    La Iglesia, no obstante, fundándose en la Sagrada Escritura reafirma su práxis de no admitir a la comunión eucarística a los divorciados que se casan otra vez. Son ellos los que no pueden ser admitidos, dado que su estado y situación de vida contradicen objetivamente la unión de amor entre Cristo y la Iglesia, significada y actualizada en la Eucaristía. Hay además otro motivo pastoral: si se admitieran estas personas a la Eucaristía, los fieles serían inducidos a error y confusión acerca de la doctrina de la Iglesia sobre la indisolubilidad del matrimonio.

    1. La reconciliación en el sacramento de la penitencia —que les abriría el camino al sacramento eucarístico— puede darse únicamente a los que, arrepentidos de haber violado el signo de la Alianza y de la fidelidad a Cristo, están sinceramente dispuestos a una forma de vida que no contradiga la indisolubilidad del matrimonio. Esto lleva consigo concretamente que cuando el hombre y la mujer, por motivos serios, —como, por ejemplo, la educación de los hijos— no pueden cumplir la obligación de la separación, «asumen el compromiso de vivir en plena continencia, o sea de abstenerse de los actos propios de los esposos»

  6. A. L. debe ser leída con un rotulador negro y otro de color. Hay que tachar toda la filosofía hegeliana que tiene, la “revelación” de la historia y la sociología, y el “acomodarse” a los nuevos tiempos.
    Todo lo bueno no es nuevo y todo lo nuevo no es bueno.

  7. Amoris Laetitia tiene buenas aportaciones, pero de nada sirven porque el mensaje cristiano se desvirtúa por los errores que contiene,. Por esta razón considero que Su Santidad debería corregir las equivocaciones del texto, como muy bien le indicaron los cardenales firmantrs de las dubia.

     

     

    28/12/20 www.infovaticana.com