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Martes, 12 Enero 2021 11:56

Los cristianos, primeras víctimas de la violencia religiosa en el mundo

Cada año, el índice publicado por la asociación cristiana PORTE OUVERTES elabora un informe sobre la situación, que se deteriora constantemente. De los 50 países estudiados, la ONG estima que 260 millones de cristianos son perseguidos, lo que supone un aumento del 16% desde 2014. Desde 2017, después del terrible pico de las masacres perpetradas por Daesh en 2015, el número de cristianos asesinados cada año en el mundo oscila entre 3.000 y 4.000 almas. El “primer puesto” lo ocupa la comunista Corea del Norte, donde 50.000 cristianos son retenidos en los campos de concentración del régimen. Luego viene Nigeria, donde decenas de miles de cristianos han sido asesinados por los islamistas desde la década de 1990. Los cristianos del África subsahariana son actualmente los más perseguidos del mundo. Pero su destino está mucho menos presente en los titulares que el de los musulmanes de Occidente, que supuestamente son víctimas de “islamofobia”.

Los cristianos de los países islámicos, demonizados como “quintacolumnistas de las Cruzadas”, aunque en realidad estaban allí antes que los musulmanes

Las poblaciones cristianas están disminuyendo en el conjunto de los países de Oriente Medio, incluido el Líbano, y están al borde de la extinción en Iraq, donde su número ha pasado de 1,5 millones en 2003 a menos de 200.000 en la actualidad, lo que supone una disminución del 87% en 20 años. En 2010, un ataque a la Iglesia de Nuestra Señora de la Salvación, en Bagdad, causó la muerte de 50 personas. Los cristianos en Siria, aunque protegidos por Bashar al-Assad, actualmente son menos de 745.000, en comparación con los 2,2 millones que había antes de la guerra civil. En Turquía, los pocos cristianos que quedan en este país tienen miedo desde los asesinatos del líder protestante armenio Hrant Dink (2006), del padre Andrea Santoro, asesinado en Trebizond el 5 de febrero de 2006, del padre Adriano Franchini, apuñalado en Esmirna en diciembre de 2007, del obispo Luigi Padovese, Vicario Apostólico de Anatolia, decapitado en Iskenderun por su chofer en junio de 2010, y la masacre de docenas de cristianos turcos evangélicos en Malatya en marzo de 2007. Hoy en día quedan 90.000, comparados con los tres millones que había en 1900. Y Turquía, que sigue negando el genocidio de 1915 de los armenios y sirios, “continúa su labor” en Azerbaiyán masacrando a los armenios de Nagorno-Karabaj.

Ningún país islámico tolera la libertad de elegir religión

En todos los países musulmanes, la conversión al cristianismo es un crimen (apostasía) que la sharía castiga con la muerte y que todos los países musulmanes -con excepción de Albania- reprimen. En Afganistán, Sudán, Arabia Saudita, Mauritania, Irán, Somalia y Pakistán, la conversión al cristianismo se castiga con la muerte. En Argelia, los lugares de culto evangélico se cierran sistemáticamente, los pastores son encarcelados o expulsados si son extranjeros, y los nativos convertidos son llevados ante la justicia. En Marruecos, otro país que codirige el islam en Francia exigiendo más mezquitas, no se permite a un súbdito del rey convertirse en cristiano, y los misioneros o conversos son condenados o expulsados.

Pero los bienintencionados antirracistas occidentales pro-Live Black Matters o los indigenistas denuncian mil veces menos este anticristianismo estatal, e incluso el anticristianismo de los yihadistas, que las palabras de los populistas odiados al estilo de Trump u Orban. En Arabia Saudita, un país “amigo” de Occidente, la sharía wahabí estipula que cualquier religión distinta de la musulmana está prohibida a los musulmanes por nacimiento, sean saudíes o no. Los extranjeros cristianos son tolerados solo si no demuestran su fe. La mera posesión de la Biblia es un crimen, como sucede en la comunista Corea del Norte. A pesar de ello, este país cristianófobo no deja de denunciar, como también hacen Pakistán, Qatar, Turquía o los países del Magreb, la “islamofobia” de un Occidente donde los musulmanes tienen tantos derechos que los islamistas predican libremente su fanatismo.

El pesado tributo de sangre que paga el África negra (y no solo)

– En Nigeria, la organización yihadista Boko Haram, que quiere expulsar a los cristianos del norte del país e imponer allí un califato islámico, ataca regularmente a los cristianos cuando están en misa.

– En Somalia, el obispo de Mogadiscio fue asesinado en 1989 y su catedral arrasada en 2008. Toda práctica religiosa no musulmana está prohibida. Los cristianos conversos son regularmente decapitados.

– En Sudán, en los años 1990-2000, el conflicto entre el norte del país, predominantemente árabe-musulmán, y el sur, cristiano animista, alimentó una guerra civil que duró 40 años y que condujo a la independencia de Sudán del sur en 2011, tras un genocidio de más de un millón de cristianos. Los que quedan en el norte del país están siendo perseguidos. Recordemos la trágica historia de Mariam Yehya Ibrahim, una mujer de 27 años condenada a muerte en 2014 en su octavo mes de embarazo simplemente por su fe cristiana. Su caso ha conmovido a muy pocos occidentales de buena conciencia.

– En las Maldivas, uno de los países más anticristianos del mundo, que muchos occidentales visitan como turistas, la “Ley de unidad religiosa” de 1994 prohíbe la promoción de cualquier religión que no sea el islam. La Navidad y la Pascua están prohibidas.

– En Pakistán, la ley contra la blasfemia se utiliza como pretexto para perseguir a los cristianos: profesar la fe cristiana es una “blasfemia” castigada con la muerte. Todo el mundo conoce el triste caso de Asia Bibi, condenada a muerte en 2010 y luego encarcelada durante 10 años antes de ser extraditada a Occidente. Ese mismo año, en Gorja, Punjab, una multitud de mil personas atacó un barrio cristiano y quemó vivas a seis personas, entre ellas un niño. El gobernador del Punjab y el ex ministro de las minorías fueron asesinados por defender a Asia Bibi.

– En Indonesia, los cristianos han sido víctimas de pogromos: de 1975 a 1999, la ocupación militar de la región cristiana de Timor Oriental se cobró 200.000 víctimas y 250.000 refugiados de una población total de 900.000 habitantes. En 1999 comenzaron las masacres en el archipiélago de las Molucas que causaron 13.500 víctimas y 500.000 refugiados. Se denunciaron innumerables destrucciones de iglesias, escuelas, hospitales y centros médicos, como también de numerosos casos de conversiones y circuncisiones forzadas sin anestesia, violaciones, infibulaciones, emasculaciones y decapitaciones. Todo ello ante la indiferencia general de los dirigentes occidentales que, en esos mismos años (1990-2000), prefirieron hablar del genocidio de los musulmanes albaneses y bosnios, víctimas de los serbios, antes que de la suerte de sus correligionarios asesinados en número mucho mayor en Sudán, Somalia o Indonesia. Un doble rasero.

Los países asiáticos comunistas o de tradición budista-hinduista también se han visto afectados

– En la India, muchos cristianos son asesinados, atacados o (re)convertidos por la fuerza por los fundamentalistas hindúes. En 2008, en el estado de Orissa, los partidarios de Hindutva, la ideología extremista del partido gobernante, el BJP, masacraron a 1.000 cristianos y obligaron a 20.000 a exiliarse. Según un informe del Catholic Secular Forum, apoyado por el arzobispo de Bombay Oswald Gracias, entre 1.000 y 2.500 cristianos son atacados o perseguidos cada año en la India. Los objetivos preferidos son los parias (intocables) que han abrazado el cristianismo para escapar del estatus desigual de las castas. A menudo impunes, los agresores hindúes se refugian en las leyes contra el proselitismo y la blasfemia.

– En China, miles de cristianos han sido asesinados en los últimos veinte años, pero a los trotskistas franceses y occidentales, que denuncian con razón las masacres de los musulmanes uigures, no les importa el destino de los cristianos chinos. Aquellos que no se someten a la “Iglesia Patriótica Nacional”, separada de Roma por el gobierno de Pekín, son perseguidos como “agentes de una potencia extranjera”. Las recientes negociaciones entre China y el Vaticano están lejos de haber resuelto el destino de los sacerdotes y obispos que están encarcelados o en espera de juicio. Según China Aid, la persecución ha aumentado desde la subida al poder de Xi Jinping y su proyecto de “luchar contra la propagación del cristianismo”, que ha dado lugar a la demolición de muchas iglesias. Pero la causa de los tibetanos es mucho más atractiva para la izquierda del caviar que la de los cristianos que han adoptado la religión del imperialismo blanco occidental.

– En Corea del Norte, la dictadura comunista de Kim Jong-un prohíbe toda pertenencia al cristianismo: otros 166 sacerdotes han desaparecido y 70.000 cristianos están encarcelados de por vida en campos de trabajos forzados junto a todos “los que tienen malas opiniones”. Pero esto no es suficiente para provocar los archivos de Mediapart o la indignación de nuestros antirracistas indigenistas.

– En el Vietnam comunista, todos los grupos religiosos deben registrarse ante el gobierno, y los cristianos que viven en las tierras altas centrales y asisten a iglesias “no registradas” han sido objeto de una ola de violencia, arrestos e intimidaciones.

Según el Ministerio del Interior, en Francia se cometen anualmente 1.100 actos anticristianos. En los últimos meses, los lobos grises turcos han atacado a los armenios con total impunidad, pero el hecho de que la victimología cristiana no esté homologada y que los catolicófobos izquierdistas consideren la denuncia de la cristianofobia como un tema de “extrema derecha” explica por qué no se consideran “cristianofobia” las decapitaciones recurrentes de cristianos en Francia, a veces en sus mismas iglesias, al grito de “Allahu Akbar”.

Publicado por Alexandre del Valle en Valeurs Actuelles.

Traducción de Verbum Caro para InfoVaticana.

 

18 comentarios en “Los cristianos, primeras víctimas de la violencia religiosa en el mundo”
    1. A título meramente enunciativo: Los médicos que se oponen al aborto o la eutanasia van siendo apartados de los hospitales públicos; la única opción que les queda es la medicina privada, por ahora. Los padres que nos oponemos al gender corremos el riesgo, cada vez más acentuado, de multas, cárcel y hasta privación de la patria potestad.

    2. Comparto lo expresado por Belzunegui. En Occidente se da una persecución incruenta que es muy dañina para la Iglesia.Y con Biden aumentará.

      1. Y con la errática postura vaticana sobre inmigración se está fomentando la invasión musulmana de Europa y de EEUU, con lo cual la persecución islamista contra los cristianos se expandirá en estos territorios.

  1. Los cristianos de Occidente no tenemos más problema, que el que creamos con la cabeza. No somos perseguidos, ni se nos prohíbe practicar. Los anti papistas, tienen toda la libertad para expresarse. Nadie les amenaza (normalmente, son ellos los que amenazan, aunque producen risa). Se les permite opinar contra los documentos oficiales de la Iglesia. Nadie les obliga a estar de acuerdo con los demás. De qué pueden quejarse? Y sin embargo, se quejan sin parar.

    1. Eso lo dice por usted me imagino, no? Como creo que niega el documento Ordinatio Sacerdotalis del Papa Juan Pablo II… No sé cuantos más pondrá en duda. Rezemos por estos héroes de la fe que tienen mucho que enseñarnos y nos dejan a muchos en evidencia por nuestra débil fe. Gracias por vuestra fe y fortaleza!

    2. Vaya, Rafael Contreras el negacionista, negando la ofensiva laicista furibunda en contra de los derechos civiles y políticos de todo cristiano, negando visibilidad a la propia fe más allá de las paredes de la casa.

  2. Señor, en los lugares donde esta persecución se produce, no tienen oportunidad de quejarse. Por otra parte, la responsabilidad es de Jesús, que permite que estas cosas pasen. No acepte intermediarios, que lo explique Jesús de Nazareth.

    1. pasen. No acepte intermediarios, que lo explique Jesús de Nazareth.
      No sé si le he entendido bien.
      Jesús/Dios permite que estas cosas pasen porque ha decidido dar libertad a los hombres (ya que solo así será plena la felicidad de los que con su Fe y sus obras “se ganen” la Vida Eterna). La Justicia, los premios y los castigos vendrán, para la mayoría, después de esta vida.
      No obstante, podemos pedir ayuda a Dios (mediante, por ejemplo, la oración) y Él nos la dará sin que ello implique que Su intervención anula la libertad de los hombres pues esa ayuda será el efecto de un acto nuestro libre (de Fe y oración).
      Por otra parte Jesús/Dios ha anunciado que vendrá de nuevo a la Tierra “a poner orden”. Dilata su venida para dar más tiempo a los malvados a arrepentirse. Pero tal como están las cosas, no tardará.

  3. Carta de Francisco al cardenal Baltazar Porras, arzobispo de Mérida y administrador apostólico de Caracas, con motivo de su onomástica el 6 de enero: «Que Dios siga dándole fuerza y ​​parresía para que con el corazón de un padre pueda acompañar y consolar a su fiel pueblo santo, puesto a prueba por los sufrimientos provocados por el flagelo de la pandemia, por la arrogancia de poderosos y la pobreza creciente que los estrangula». Ninguna cita al perseguidor Maduro. No creo que lo incluya entre los poderosos, todos ellos muy amigos de Berg, con los que se retrató recientemente, para despejar cualquier duda.

    A propósito de parresía. Francisco invita a la parresía para descubrir a sus opositores y acabar con ellos con mil artimañas o hasta frontalmente, según su temperamento.

  4. Y tan sólo esperen a que Ka.mala Harr.is llegue al poder.

    Entonces pondrá en práctica el plan de su mentora, Hillary Clinton, anunciado en 2015 en el Lincoln Center: “acabaré con todas las religiones dogmáticas con el máximo uso de la fuerza pública”.

    Ese plan sólo sufrió una postergación de 4 años.

    1. Quieren acabar con los dogmas católicos para sustituirlos por los del pensamiento único, que son terribles y se imponen hasta con cárcel y privación de la patria potestad.

  5. MÁS PERSECUCIÓN. SAN GIOVANNI ROTONDO

    El obispo “patina” sobre la comunión en la boca

    por Luisella Scrosati. La Nuova Bussola.

    Según el obispo de San Giovanni Rotondo, Franco Moscone, recibir la Hostia en la boca es un abuso, descaradamente mal. Sin embargo, su desliz revela que Covid es solo una excusa: hay una estrategia que apunta a desacralizar la Eucaristía.

    Ay si Padre Pío levantara la cabeza.

    1. BASTA DE IMPOSICIONES. BASTA DE ARBITARRIEDADES. BASTA DE OBISPOS TOCAPELOTAS. BASTA DE PERSECUCIÓN A LOS CATÓLICOS A BASE DE OCURRENCIAS QUE CONTRAVIENEN LAS DISPOSICIONES LITÚRGICAS.

      ¿ DÓNDE ESTÁ EL CARDENAL SARAH ? ¿ NI ESTÁ NI SE LE ESPERA ?

    2. Ya sabemos de sobra que Sarah no goza del respaldo de Francisco y que, si lo mantiene en el puesto, aunque marginado, es para conservar la papolatría enfermiza. No obstante, Sarah, en ejercicio de la parresía a la que invita el propio Francisco, debería expresar los motivos de su discrepancia, como lo hizo a propósito del sacerdocio y el celibato sacerdotal, en sintonía con Benedicto.

    3. Es curioso que lo que era un abuso se esté convirtiendo en norma y la norma en abuso… Me parece tremendo. Pero eso es puro modernismo.

       

       

      09/01/21 www.infovaticana.com