Sábado, 16 Enero 2021 11:52

Sobre la decisión del Papa de otorgar ministerios laicales a las mujeres

El problema subyacente de este documento es que destruye las claras enseñanzas de san Juan Pablo II en la Exhortación Apostólica post-sinodal Christifideles Laici.

El último motu proprio del Papa Francisco, Spiritus Domini, abre los ministerios menores de lectorado y acolitado a las mujeres. En una primera impresión, esto puede parecer muy poco, ya que desde hace décadas hay mujeres que han actuado como lectoras y acólitas. Dios sabe que casi todo el mundo tiene una abuela que ha estado distribuyendo la Santa Comunión desde hace años y años.

Sin embargo, tenemos que considerar aquí muchas más coses, además de lo relativo a las personas que realizan determinadas “funciones”.

El problema subyacente de este documento es que destruye las claras enseñanzas de san Juan Pablo II en la Exhortación Apostólica postsinodal Christifideles Laici (1988), donde leemos:

“cuando la necesidad o la utilidad de la Iglesia lo exija, los pastores —según las normas establecidas por el derecho universal— pueden confiar a los fieles laicos algunas tareas que, si bien están conectadas a su propio ministerio de pastores, no exigen, sin embargo, el carácter del Orden. El Código de Derecho Canónico escribe: «Donde lo aconseje la necesidad de la Iglesia y no haya ministros, pueden también los laicos, aunque no sean lectores ni acólitos, suplirles en algunas de sus funciones, es decir, ejercitar el ministerio de la palabra, presidir oraciones litúrgicas, administrar el bautismo y dar la sagrada Comunión, según las prescripciones del derecho». Sin embargo, el ejercicio de estas tareas no hace del fiel laico un pastor. En realidad, no es la tarea lo que constituye el ministerio, sino la ordenación sacramental. Sólo el sacramento del Orden atribuye al ministerio ordenado una peculiar participación en el oficio de Cristo Cabeza y Pastor y en su sacerdocio eterno. La tarea realizada en calidad de suplente tiene su legitimación —formal e inmediatamente— en el encargo oficial hecho por los pastores, y depende, en su concreto ejercicio, de la dirección de la autoridad eclesiàstica” (n. 23).

Y Juan Pablo II añade:

“En la misma Asamblea sinodal no han faltado, sin embargo, junto a los positivos, otros juicios críticos sobre el uso indiscriminado del término «ministerio», la confusión y tal vez la igualación entre el sacerdocio común y el sacerdocio ministerial, la escasa observancia de ciertas leyes y normas eclesiásticas, la interpretación arbitraria del concepto de «suplencia», la tendencia a la «clericalización» de los fieles laicos y el riesgo de crear de hecho una estructura eclesial de servicio paralela a la fundada en el sacramento del Orden” (n. 23).

Hay que decir desde el principio que Juan Pablo II no estaba inventando categorías teológicas. De hecho, no se puede señalar una sola línea en los dieciséis documentos del Vaticano II donde la palabra “ministerio” o “ministro” sea aplicada a los no ordenados. Así pues, veamos lo que el cuidadoso Juan Pablo II está diciendo y si se ajusta a lo que Francisco está diciendo.

Primero: “en realidad, no es la tarea lo que constituye el ministerio, sino la ordenación sacramental”. Un lenguaje poco cuidadoso ha ayudado y fomentado la confusión a lo largo de los años, de modo que cualquiera puede ser ministro de algo (por ejemplo, “ministro de música”, “ministro de hospitalidad”, “ministro de duelo”). Por eso Juan Pablo II recuerda a todos que en el Sínodo que dio origen a la Christifideles Laici, se emitieron “juicios críticos sobre el uso indiscriminado del término «ministerio»”.

Segundo: ¿Por qué es esto así? Pues porque lleva a la “confusión”, dice, y se corre “el riesgo de crear, de hecho, una estructura eclesial de servicio paralela a la fundada en el sacramento del Orden”. Diez años después de la Christifideles Laici, ocho dicasterios de la Curia Romana tomaron la decisión sin precedentes de co-promulgar un documento que trataba de estas cuestiones tan serias: Instrucción sobre algunas cuestiones acerca de la colaboracion de los fieles laicos en el sagrado ministerio de los sacerdotes. En otras palabras, este problema lleva dando vueltas desde hace mucho tiempo. Los prelados responsables de esa Instrucción nos recordaban la interconexión de estas cuestiones:

“Es necesario reafirmar esta doctrina porque algunas prácticas tendientes a suplir a las carencias numéricas de ministros ordenados en el seno de la comunidad, en algunos casos, han podido influir sobre una idea de sacerdocio común de los fieles que tergiversa la índole y el significado específico, favoreciendo, entre otras cosas, la disminución de los candidatos al sacerdocio y oscureciendo la especificidad del seminario como lugar típico para la formación del ministro ordenado. Se trata de fenómenos íntimamente relacionados, sobre cuya interdependencia se deberá oportunamente reflexionar para llegar a sabias conclusiones operativas” (n. 2).

El presente documento y el motu proprio que lo acompaña no parecen tomar muy en serio las advertencias pronunciadas por el Papa Juan Pablo II o por los prefectos de los dicasterios en 1997, como si esos peligros ya no existieran hoy en día.

Es cierto que las mujeres llevan tiempo desempeñando estas funciones; sin embargo, una cosa es permitir que alguien desempeñe una función por delegación y otra institucionalizar que una persona desempeñe esa función. Por ejemplo, si se declara un incendio en mi cocina, tiene mucho sentido que busque el extintor y apague el fuego. ¡Pero eso no me convierte en bombero!

Como ocurre siempre con Francisco, hay unas cuantas curiosidades con este documento.

¿Dónde está el proceso consultivo en todo esto? Se suponía que éste era el Papa de la colegialidad y la sinodalidad. No hay ni una pizca de evidencia de que alguien haya sido consultado. Esto recuerda el comportamiento de Francisco en la redacción de la Mitis Iudex en 2015, reformando ciertos procedimientos para obtener un decreto de nulidad matrimonial. Nadie fue involucrado en el debate previo la promulgación del decreto y el resultado fue que numerosas situaciones imprevistas por el Papa y su círculo íntimo surgieron posteriormente, provocando que el documento sea relativamente inútil. La Iglesia pide que haya consultas por un motivo.

Incluso el Papa Pío IX, en el período previo a su definición del dogma de la Inmaculada Concepción, pidió las aportaciones del episcopado mundial ―como también hizo Pío XII con el dogma de la Asunción. Toda la sabiduría no reside en un solo hombre, y eso es particularmente cierto en el caso de Francisco, que tiene un trasfondo teológico poco profundo y que en realidad ha expresado su desdeño por la teología en numerosas ocasiones. 

Otra singularidad: el Papa escribe una carta al prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, instruyéndole sobre los motivos de esta decisión. ¡Pero se suponía que era al revés! ¿Lo ha hecho porque el prefecto se había negado a firmar este documento?

Además, ¿por qué Francisco se vio obligado a llamar a un profesor de la Universidad de Letrán para que aportara la “nota explicativa” del documento? ¿Es porque, una vez más, no pudo encontrar a nadie en su propia Curia que apoyara su decisión?

En varios momentos, Francisco se esfuerza por marcar distancias entre esta decisión y la posibilidad de dar acceso a las mujeres al episcopado, presbiterado o diaconado. Por supuesto, esta decisión, de hecho, da pie a la falsa esperanza de que el acceso a los ministerios formales de lectorado y acolitado es un primer paso hacia una eventual ordenación. Esto es pastoralmente insensible y dañino para las almas de aquellos que se engañan. ¿O es este documento una concesión a aquellos obsesionados con el diaconado femenino, ofreciéndoles un premio de consolación frente a un juicio final negativo sobre el diaconado femenino?

Lo que es igualmente extraño es que Francisco, posiblemente el Papa más anticlerical de la historia, se dedique ahora a esa misma clericalización que tan a menudo ha condenado y que ya fue prevista por Juan Pablo II hace más de treinta años.

Si Francisco pensó que esta acción apaciguaría a quienes presionan en favor de la ordenación femenina, está muy equivocado. El único efecto de este documento será una mayor alienación de aquellos a los que lleva años alienando.

* El Reverendo Peter M.J. Stravinskas es editor de The Catholic Response y autor de más de 500 artículos para numerosas publicaciones católicas y de varios libros, entre los que se incluyen The Catholic Church and the Bible y Understanding the Sacraments.

Publicado en Catholic World Report y traducido para InfoVaticana por Jorge Soley

 

29 comentarios en “Sobre la decisión del Papa de otorgar ministerios laicales a las mujeres”
  1. Me confirma en mis comentarios al respecto:

    La promoción de los laicos en la Iglesia Católica se llama santidad, especialmente a través de la santificación del trabajo, la familia y la vida ordinaria, algo que se suele olvidar y en lo que tanto insistió el santo de lo ordinario: San Josemaría Escrivá.

    Los monaguillos siempre han sido un semillero de vocaciones al sacerdocio. A más monaguillas, menos vocaciones, que es lo que parece se pretende. En mi parroquia varios monaguillos han ingresado en el seminario; alguno se ha ordenado.

    1. Y piden seguir siéndolo ya que también faltan vocaciones en los conventos.
      El sacerdocio no es la única vocación a la que puede llamar ser monaguillo

  2. Muy interesante el comentario del Reverendo M.J. Stravinskas. Además muy profético sobre la cuestión del “sacerdocio femenino”. Creo que si Dios le da más tiempo en este mundo, la destrucción de la Santa Romana Iglesia va a ser inminente y tomará cientos de años en ser restaurada. Aunque ahora es más cierta la profecía del Señor que “sólo quedará un pequeño rebaño, que guardará la Fe”. Y eso se está viendo en estos tiempos que corren.

  3. La fotofrafía que ilustra el artículo,verdaderamente hace daño a la vista.
    Que manía de querer meter las guerras mundanas en la Iglesia de Cristo.

    1. Pregúnteselo a la Virgen de la Salette,aparición aprobada como verdadera por la Iglesia con el Papa Pío IX,no se lo transcribo porque aqui sus mensajes están vetados,porque aunque no los censuran en el momento después los borran.
      Asique si tiene interés en saber qué opina el Cielo sobre lo que pasa en el intetior de los Templos búsquelo en Internet.

      1. “Asique si tiene interés en saber qué opina el Cielo sobre lo que pasa en el intetior de los Templos búsquelo en Internet.”

        Dejé la Biblia y estoy buscando qué opina el Cielo en internet y no lo encuentro. Sigo buscando…

  4. Estoy de acuerdo con algunas cosas de esta nota… sin embargo, la persona que escribió esta nota ¿Ha estudiado al menos un poco de historia De la Iglesia? o ¿Por qué dice que “Francisco, posiblemente el Papa más anticlerical de la historia”? Sin duda alguna sólo alguien que no tiene ni idea de la Historia De la Iglesia diría algo así.

  5. Jesus, y cómo llama Cristo a los tibios? y que dice que hace con ellos? pues a esa aseveracion la temo mucho mas que las que usted hace..

    1. Detrás de los que presionan en favor de la ordenación femenina está el interés por posibilitar la promocion de la mujer en poder (“empoderarla”, se dice) en el conjunto del estamento clerical de la Iglesia. Esto, que sería justo y legítimo en cualquier orden humano, no parece apropiado en la Iglesia de Cristo, donde la “promoción” verdadera debería descansar en el mayor acercamiento posible a Dios, en la santificación, en el servicio y en el seguimiento de Cristo.

  6. Francisco se ha limitado a ser consecuente con la innovación introducida por Pablo VI al suprimir las órdenes menores y sustituirlas por ministerios laicales. Si son ministerios laicales, es lógico que se extiendan también a las laicas.

  7. La decisión de Francisco va en su línea de no respetar a sus predecesores y cambiar las cosas según se le antoja, no por criterios de bien objetivo, ni mucho menos desde la doctrina, sinó según sus prejuicios ideológicos. Y en esta decisión, parece encarnar el pseudofeminismo de la progresía.

    1. La decisión de Francisco está en línea con la de su predecesor Pablo VI, que suprimió las órdenes menores y las sustituyó por ministerios laicales.

  8. Este artículo se podia titular, “vamos a revolver un poco más la madeja”
    Es siempre temer la misma obsesión interior, de que las mujeres sean sacerdotes.
    Es una pena que el Papa no le haya llamado a este servicio, simplemente servicio al ministerio.
    Lo que me he enterado hoy, es que este ministerio lo tienen que instituir el obispo, y que los que se presenten tienen que solicitarlo y prepararse bien, por ej. entrenarse en la lectura, saber vocalizar etc. y que es permanente. Esto mejora la calidad sobre todo de la lectura. Pero por otra parte, no es lo mismo subir algún dia a leer, que hacer esto de solicitar, prepararte en una escuela etc., que probablemente lo harán pocos.

      1. Es clericación, leer la epistola ? o es simplemente una participacion de los fieles ? ¿ que daño puede hacer el que un seglar lea la epistola ?
        ¿ si lo lee una mujer, ¿ que pasa? que no es digna?, pues si es “digna” para comulgar, y para entrar en el cielo, también lo será para leer la epistola, que es mucho menos importante, que es solo un servicio como otro cualquiera. El clericalismo, es malo, pero el fariseismo es mucho peor.

  9. E no que se refere a S. João Paulo II, também ele PROIBIU a Comunhão a RECASADOS, em adultério e, hoje, já é PERMITIDA!
    Aos poucos, A NOVA (?) IGREJA VAI-SE IMPONDO!!

  10. Se dice en el artículo que el problema es que Francisco se aparta de lo establecido por Juan Pablo II. Pero Pablo VI y Juan Pablo II se habían apartado de la milenaria tradición eclesiástica al suprimir las órdenes menores clericales y abrir la puerta a los llamados ministerios laicales. El problema es el de los católicos conservadores o modernistas de vía lenta, que aceptan las reformas e innovaciones salidas del concilio Vaticano II en sus primeras fases pero rechazan ahora las que realiza Francisco en esta nueva fase de aceleración de la misma revolución conciliar.

  11. Pablo VI se apartó de todos sus predecesores con la aprobación de la libertad religiosa, que había sido siempre condenada por la Iglesia, en particular por siglo y medio de magisterio antiliberal desde Pío VI hasta Pío XII. Juan Pablo II agravó la cosa con su exaltación permanente de la misma libertad religiosa y los actos escandalosos de Asís . ¿Pero Francisco no puede apartarse de lo establecido por Juan Pablo II? Siempre la misma incoherencia de los conservadores, que elevan altares a las premisas y cadalsos a las consecuencias.

  12. Juan pablo II fue el primero en hacer caso omiso de los anatemas de Trento cuando tratan el tema de las ordenes menores, las cuales no son laicales. Léanlas, y no os quejeis de que otros no cumplen lo que dijo Juan Pablo II al respecto. Seguís con el mismo cuento chino de siempre: que Juan Pablo dijo no se qué, pero le importó bien poco lo que dijo Trento.

  13. Dice Trento: “quien dijere que el acceso al sacerdocio no es por grados a través de las ordenes clericales menores, sea anatema”.
    ¿Y qué hicieron estos pa pas que nos hacen tragar como santos? Pues suprimir las ordenes menores clericales para sustituirlas por unas “ordenes laicales”, es decir, suprimirlas, pues no existen las ordenes laicales, y lector y acolito no son las únicas ordenes menores clericales. La Tradicion apostólica siprimida porque a san pablo VI le sale de ahí. Pues de eso nada, no está autorizado para hacerlo, no le ha dado Cristo ese poder, sino que la tradicion dice que sea anatema. Ellos se saltan Trento pero tú no te saltes su vaticano II.

  14. ¿Y con qué autoridad pablo VI suprimió las ordenes menores clericales para poner ministerios laicales? La autoridad no fue dada a los sucesores de pedro para impartir nuevas doctrinas sino para transmitir la que recibe por tradicion. Es ilegal. Los santos no hacen cosas ilegales condenadas con el anatema por la Iglesia. Ahora se quejan de que las mujeres puedan acceder a ministerios laicales¿ y por qué motivo no pueden hacerlo?
    ¿y qué me importa a mi lo que dijo juan pablo II si a tí te importa poco lo que dijo San pio V?.

  15. Excelente artículo y muy bien articulado y explicitado. Gracias.
    Estoy de acuerdo en todos los puntos.
    El feminismo como ideología no debe entrar en consideraciones eclesiales.

     

     

    14/01/21 www.infovaticana.com