Miércoles, 04 Diciembre 2013 08:59

La imponente naturaleza aumenta nuestra tendencia a creer en Dios y lo sobrenatural

 

La incertidumbre y el temor ante la pequeñez del hombre.

 

Vistas naturales increíbles como el Gran Cañón o una aurora boreal pueden aumentar la tendencia de las personas a creer en Dios y en lo sobrenatural, según una nueva investigación realizada por científicos estadounidenses.

 

 

Los hallazgos sugieren que los paisajes imponentes aumentan nuestra motivación para dar sentido al mundo que nos rodea, y pueden ser la base de un factor desencadenante de la creencia en lo sobrenatural.

“Cuanto más nos mostramos sumisos, más temor podemos sentir, lo que tal vez hace que nuestras creencias sean más fuertes”, explicó Piercarlo Valdesolo de la Universidad Claremont McKenna en los Estados Unidos, cuya investigación ha sido publicada en la revista Psychological Science.

“Muchos relatos históricos de epifanías y revelaciones religiosas parecen involucrar la experiencia de ser confrontado con la belleza, la fuerza o el tamaño de un hecho natural, que se clasifica como la creación de un ser divino y estas experiencias cambian la forma de ver el mundo”.

EL ESTUDIO

 

El Dr. Valdesolo y su colega Jesse Graham, de la Universidad del Sur de California, entrevistaron a personas que acababan de ver en una pantalla de alta definición extractos de la serie documental “Planeta Tierra”, producido por la BBC.

Después, se les preguntó a los participantes cuánto asombro sintieron al ver el video, y si creían que los acontecimientos del mundo se desarrollan de acuerdo con algún Dios, o el plan de una entidad no humana.

Al mismo tiempo, otro grupo vio fragmentos de noticias. Pero en comparación, el grupo que vio las imágenes del planeta Tierra resultó

“más inclinado a creer que hay un elemento sobrenatural que controla el mundo”.

Otro estudio adicional mostró que los participantes que veían los clips de la naturaleza imponente, se hicieron cada vez más intolerantes con la incertidumbre.

LA INCERTIDUMBRE

 

Valdesolo, quien tiene un doctorado en psicología, explica que las imágenes de la naturaleza actúan como una especie de “gatillo” que aumenta la creencia en lo sobrenatural, lo que aumenta nuestra motivación para tratar de dar sentido al mundo que nos rodea.

Según los investigadores, la gente demuestra un malestar con la incertidumbre, es decir, tienen más dificultad en decir que “no saben” si existe un dios.

Este modo de pensar particular, – un malestar con la incertidumbre – puede explicar por qué los sentimientos de asombro producen una mayor creencia en lo sobrenatural, según los investigadores.

El Dr. Valdesolo dijo:

“La ironía de esto es que contemplando cosas que sabemos que se formaron por causas naturales, como la expansión asombrosa del Gran Cañón, nos empuja a explicarlas como el producto de causas sobrenaturales”.

Sin embargo, los investigadores también señalaron que los datos también podrían arrojar luz sobre por qué algunas personas tratan de explicar el mundo a través de medios seculares y científicos.

EL TEMOR

 

Lo que llamó la atención es la creciente sensación de “temor” en los encuestados.

El Dr. Valdesolo dijo que esta sensación de temor, simplemente puede motivar a la gente a buscar explicaciones, no importa cuáles sean.

“Queríamos poner a prueba lo contrario de lo que sabemos. No es que la presencia de lo sobrenatural provoca temor, sino que es el temor lo que causa la percepción de lo sobrenatural”.

Sobre la base de estos resultados preliminares, Valdesolo y Graham están investigando los factores que modulan el efecto del miedo y la creencia en lo sobrenatural.

Por ejemplo, desean estudiar la adopción de posturas de sumisión, que nos hacen sentir menos poderosos y esto puede generar más temor. Esta conexión podría explicar la tendencia a asumir dichas posiciones en la práctica religiosa, como postrarse y mirar hacia arriba.

“Cuanto más nos mostramos sumisos, más temor podemos sentir, lo que tal vez hace que nuestras creencias sean más fuertes”, concluye Valdesolo.

NATURALEZA Y ROMANTICISMO

 

Estos sentimientos de la imponente naturaleza, la incertidumbre, el temor y la conexión con lo divino, ha generado corrientes de pensamiento importantes, tal vez la más famosa sea el romanticismo.

El romanticismo fue un movimiento artístico, literario e intelectual que se inició en Europa a finales del siglo XVIII y alcanzó su punto máximo entre 1800 y 1850.

Los artistas y filósofos que pertenecían al movimiento insistieron en la gloria, la belleza y el poder del mundo natural.

Sintiéndose alienados por las creencias religiosas tradicionales, los románticos consideraban a la naturaleza como la morada de Dios. Dios y el universo natural eran uno y lo mismo. Un claro síntoma de panteísmo.

Ellos vieron la naturaleza como metáfora de lo sublime – el poder y el misterio de las fuerzas que inspiraban temor, consuelo y auto-descubrimiento.

Famosos románticos como Jean-Jacques Rousseau sostenían que los seres humanos eran buenos por naturaleza, pero fueron corrompidos por la sociedad. 

La razón principal para el desarrollo de esta fuerte conexión entre la naturaleza y Dios fue la Revolución Industrial, lo que provocó que muchas personas abandonaran el campo y vivieran en las ciudades, separándose de la naturaleza, y por esto la valoraron más.

Además de esto, las grandes áreas de desierto de Europa y América del Norte habían sido domesticadas, por lo que se había vuelto mucho más seguro para la gente el viaje a las maravillas naturales.

Fuentes: Daily Mail, Signos de estos Tiempos [2]