Sábado, 19 Junio 2021 12:12

Un grito desde África: existe un neocolonialismo maltusiano

(Il Timone)- El documento de los obispos de Burkina-Faso y Niger, publicado el pasado 23 de mayo, día de Pentecostés, se titula: «Por una auténtica promoción del derecho a la vida según el plan de Dios».

Desde África, una vez más, se alza una voz clara, pero, ¿sabrá el mundo «desarrollado» escuchar el grito de los «pobres»? ¿O hay nuevas formas de colonización que se esconden detrás de ayudas humanitarias?

 

Es como si los obispos africanos, de hecho, quisieran poner en guardia a los fieles de los lobos que se disfrazan de ovejas. «Se ven», escriben en el documento, «multiples iniciativas cuyo objetivo es defender y promover la vida humana. Si bien este compromiso casi universal por la vida es decisivo y necesario, sigue siendo necesario reconocer que en los últimos decenios se han manifestado en la práctica notables divergencias, incluso oposiciones, que cuestionan las exigencias y las condiciones para una auténtica promoción de la vida humana en su misma dignidad».

 

«En los últimos años el debate ha crecido en diversidad y complejidad, sobre todo en lo que respecta a las políticas demográficas y a la planificación demográfica para el desarrollo. La idea de que todos tengan ‘derecho’ a la vida se ha vuelto mucho más problemática», se lee en el texto.

 

«Lo que caracteriza nuestro tiempo es la globalización del debate, y la voluntad de imponer a los países pobres, a través de políticas demográficas, un camino que hay que seguir en el ámbito demográfico, porque están convencidos de que los problemas de los países pobres son debidos a su exceso de población. Así, países como Burkina Faso y Niger consideraron, ya en el año 1989, que la natalidad y su crecimiento demográfico eran demasiado elevados y que era necesario intervenir […]. Por ahora, los beneficios en el descenso de la natalidad y del crecimiento más lento de la población no se notan. Es más, las desventajas son más evidentes. ¿La reducción del crecimiento demográfico desencadenará de verdad el desarrollo económico de nuestros países? Los estudios demuestran que estamos asistiendo más bien a lo que se conoce como maltusianismo de la pobreza; es decir, un descenso de la natalidad en un contexto de pobreza, poblaciones que siguen siendo pobres a pesar de su descenso numérico».

 

Se intercambia aborto y anticoncepción por desarrollo

«Empeñados en promover el derecho a la vida y la libertad, Burkina Faso y Niger, siguiendo la estela de otros países africanos, han adoptado y aplican, incluso de manera brutal y abierta, los medios y estrategias desarrolladas durante las conferencias mundiales y hoy apoyadas y realizadas por las instituciones internacionales, las ONG y las agencias de las Naciones Unidas y los gobiernos. […] Dicen que están trabajando para un mundo en el cual cada embarazo sea deseado, cada parto seguro y el potencial de cada mujer realizado. Todos conocemos el eslogan: ‘¡Hijo por elección, no por sorpresa!’. Y nos sentimos orgullosos de ofrecer una gama completa de servicios en todos los métodos de planificación familiar.

 

Todos estos objetivos, formulados así, atraen y cualquier hombre racional tiene a apoyarlos de inmediato, porque están, precisamente, al servicio del hombre y la sociedad. Pero la realidad es que, tanto en Burkina Faso como en Niger, estas denominadas políticas de promoción del derecho a la vida son, a nuestros ojos, muy distintas de lo que pretenden ser. A través del discurso sobre el desarrollo humano armonizado, las campañas de planificación demográfica equivalen, en realidad, al declive de la natalidad y la difusión del uso de anticonceptivos».

 

«A pesar de sus apreciables servicios a la comunidad humana, que hay que considerar con atención, observamos que estas instituciones internacionales públicas y privadas, así como estas ONG, fomentan y programan prácticas contrarias a la vida humana. Se podrían citar, entre otros, la Asociación Burkinabè para el Bienestar Familiar (ABBEF) que proporciona anticonceptivos y preservativos a bajo precio y cuya producción está subvencionada; las ONG Marie Stopes International y Pathfinder International, presentes en Burkina Faso y Niger, ofrecen todos los métodos modernos de anticoncepción y dicen defender los derechos sexuales y reproductivos de las comunidades; y no podemos olvidarnos de los grupos de presión proaborto o, más en general, los grupos de presión prochoice, que se valen de argumentos como la protección de las mujeres, la lucha contra la pobreza y la protección del medio ambiente.

 

Todas estas organizaciones y asociaciones no ocultan su apoyo a la anticoncepción hormonal ni a la esterilización. Si bien son discretos sobre el aborto, no dudan en cambio en recomendar el dispositivo intrauterino, así como fármacos más recientes cuyo efecto es anticonceptivo, o barrera, o antinidificación. Van más allá de su cometido, y utilizan como fundamento las justificaciones económicas para dar su aprobación a programas hostiles a la vida y para propagar a través de canales educativos, motivaciones que justifican el control de la natalidad. […] Según ellos, ‘la difusión de la anticoncepción y la limitación de la natalidad con los medios más eficaces es, para los países pobres, un supuesto fundamental para su desarrollo'».

 

 

Infovaticana.com