Sábado, 18 Septiembre 2021 10:59

Cómo recristianizar la universidad pública

En la misma universidad, en la que se han formado los grandes líderes de la extrema izquierda española como Pablo Iglesias, Juan Carlos Monedero o Iñigo Errejón y que sirvió después como germen para el nacimiento de Podemos, la Universidad Complutense de Madrid, un grupo de jóvenes se ha propuesto dar testimonio de su fe sin miedo ni complejos. Para ello, han creado una asociación llamada St. John Henry Newman con la idea de formar un grupo de estudiantes católicos en la facultad de Filología de la Complutense.

Esta  Sociedad, nació a finales de 2019 de la mano de un grupo de jóvenes universitarios preocupados por su fe y la de todos sus compañeros. “La elección de Newman como patrón de la asociación se debe, principalmente, a la importancia del Santo en el ámbito universitario y literario”, nos cuenta uno de los fundadores de la asociación.

 

La asociación la forman principalmente estudiantes de distintas filologías y carreras de la  facultad, como literatura general y comparada, filología clásica o filología hispánica, ya que sus actividades están fundamentalmente dirigidas a filólogos, aunque también se han acercado  estudiantes de antropología, de teología, de educación y de filosofía. Para formar parte de la asociación no es necesario ser católico ni filólogo.

 

“Si alguien quiere estar informado solo  tiene que escribir a nuestro correo Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo. o presentarse en nuestra  sede, en la planta baja de la Facultad de Filosofía y Letras” aseguran desde la asociación. 

 

Defender la fe en la vida pública

A la pregunta sobre ¿Cuál es vuestra misión? La respuesta es clara: “hacemos esto para hacer de la universidad pública una universidad cristiana”. La razón principal y por la que se fundó la asociación es la de crear una comunidad católica en la Facultad de Filología, y formar un espacio de acogida para los estudiantes y profesores católicos.

 

Lo que buscan es que “el paso por la universidad no sea un tiempo de “aguantar” en la Fe, un tiempo de  pruebas, de refugiarte en la capilla, de sufrir desprecios o burlas y sentir que tienes que  justificar constantemente algo tan íntimo y complejo como por qué eres cristiano, por qué  vives como vives y un largo etcétera, sino que pudiera ser un tiempo de crecimiento en la Fe, de formación, de hacer amistades para toda la vida y también de ver cómo la universidad y unos estudios como los de filología pueden enriquecer la vida cristiana” asegura uno de los fundadores y estudiante de filología. 

 

Por otra parte, desde la asociación no solo buscan ser un lugar de refugio entre los católicos de la facultad, sino también salir al exterior y crear un ambiente cristiano en la Universidad, en definitiva, “que la gente no vea raro que alguien sea cristiano, que no haya que justificar que haya capilla sino que se haga evidente, facilitar que uno pueda “salir del armario” y profesar su Fe a sus compañeros.

 

Que todo esto ayude al estudiante católico a vivir plenamente su Fe. En el fondo evangelizar, constantemente, a nosotros y a nuestros compañeros no bautizados”. También afirman querer combatir esa tendencia a derivar a los estudiantes católicos a universidades privadas. 

 

Conferencias y seminarios 

Una de las actividades principales que organizan es  “Buscando a Cristo”. Son seminarios que siguiendo una idea de Newman,  plantea que se puede llegar a Dios desde cualquier texto. La actividad, nos cuenta uno de los organizadores, consiste en “a partir de un tema previamente acordado, del que se hace una introducción con un pasaje del Evangelio, cada uno lee un trozo de una obra elegida de antemano que le haya gustado, que sea “bello”, y se debe buscar a Cristo a partir de ese texto en relación al tema propuesto”.

 

Unos ejemplos prácticos serían cómo te encuentras la parábola del siervo astuto en la conversación entre dos hermanas en Jane Austen o la herida del pecado original en el luto de Catulo o las razones de los fariseos explicadas en las reflexiones de Antoine Saint-Exupéry. 

 

Otra de las actividades que organizan es “Leyendo a Newman”. Se trata de leer una obra  de Newman poco a poco y en sesiones que se alternan con las de “Buscando a Cristo” poner en común las ideas sacadas de lo leído. Hasta ahora, han leído “La idea de una Universidad”, una  serie de conferencias que dio Newman con ocasión de la fundación de la universidad católica de Irlanda, sobre qué es y que no es una universidad. 

 

Además, el pasado curso comenzaron un ciclo de conferencias a lo largo de la primavera que imparten autoridades en Newman o en autores que han seguido su estela, como pueden ser Tolkien o  Chesterton. Lo han llamado el Ciclo de Tradición Newmaniana, y que esperan poder repetir esta próxima primavera. 

 

De cara a este curso que comienza, destacan la convocatoria, este mes de septiembre, de una “Beca Newman” al mejor artículo académico de estudiantes de máster o doctorado de la Facultad sobre Newman, con un buen premio que incentive el interés y la investigación por el santo. También han empezado un equipo de traducción para ofrecer en español los Tratados de Newman en una edición unitaria, que no la hay.

 

Por último, buscan incentivar  la vida cultural de la Facultad con unas entradas de cine al mejor poema que “nos metan por debajo de la puerta” cada quincena. Desde la asociación lamentan que La Iglesia haya abandonado el patronazgo cultural y” nos gustaría recuperarlo, en la medida en que podamos hacerlo. 

 

Respecto a la relación de la asociación con el Decanato de estudiantes, aseguran que “ha sido todo lo justo, profesional y amable que se puede pedir, y es algo a reconocer, porque no es una posición cómoda en un ambiente como el nuestro”. La reivindicación más conflictiva, que llevan entre manos, es que se mantenga abierta la capilla y se permita la celebración de misa diaria. Su manera de defenderlo es asistiendo a misa, haciendo visitas, rezando y acudiendo siempre que el capellán les convoca, para demostrar que hay estudiantes y profesores que usan la capilla.

 

Para ellos, el Covid y las distancias han limitado su capacidad de hacerse presentes en la Facultad, aunque han terminado fortaleciendo mucho a los que son parte de la Sociedad desde el principio, pero han hecho muy difícil llegar a los estudiantes de nuevo ingreso. Aún así, el presidente de la asociación asegura que “seguimos creciendo y espero que lo  sigamos haciendo, ya que la causa lo merece.

 

 

Infovaticana.com