Miércoles, 20 Octubre 2021 07:17

Cardenal Müller: «Los verdaderos obispos católicos no se someten a la opinión pública»

«Los verdaderos obispos católicos no se someten a la opinión pública, sino que dan testimonio de la 'sana enseñanza' del Evangelio de Cristo, fortalecida por el poder del Espíritu Santo». Así lo ha señalado el Prefecto emérito de la Congregación para la Doctrina de la Fe, el cardenal Gerhard Ludwig Müller, en una entrevista.

 

(Kath.net/InfoCatólica) El cardenal hizo unas declaraciones con motivo de la concesión del «León de Oro de Venecia por la Paz». Hay que saber los nombres de los obispos «que son capaces de dialogar con la gente de hoy que posee un alto nivel intelectual, pero no los nombres de los cortesanos que adulan al príncipe».

 

Además, le purpurado, recordando lo indicado en la Escritura -«Por tanto mirad por vosotros y por todo el rebaño en que el Espíritu Santo os ha puesto por obispos, para apacentar la iglesia del Señor, la cual ganó por su sangre» (Hch 20,28)-, señaló que los obispos no son empleados de la Santa Sede sino que «tienen una responsabilidad como representantes de Cristo y no como delegados del Papa».

 

En la entrevista, el que fuera prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe explica:

 

«El Papa Benedicto me pidió que publicara su 'Opera omnia' en 16 grandes volúmenes. Tiene la calidad teológica de un padre de la iglesia de la edad moderna».

 

A su vez opinó que «el carisma del Papa Francisco es su compromiso con los pobres, también amplía nuestros horizontes a los pueblos de la 'periferia' en África , Asia, América del Sur y no solo en América del Norte y Europa».

 

Cuando se le preguntó sobre el papel del Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, afirmó:

 

«Los prefectos de las congregaciones de la Curia Romana asesoran y apoyan al Papa en su misión, en su enseñanza y en la dirección de la Iglesia universal. . Dado que la Iglesia es una comunión de fe revelada, la Congregación para la Doctrina de la Fe es fundamental para el ministerio petrino».

 

Y por último, dijo:

 

«La iglesia no es ni puede ser una ONG, ni convertirse en una organización religioso-social en el camino hacia un paraíso terrenal que va a fallar, sino que es un organismo vivo, el cuerpo de Cristo, que es su cabeza universal y su Dalvador. La gente no puede reformar o reconstruir la Iglesia a su conveniencia, sino que es Dios quien nos reforma, nos renueva para que seamos buenos cristianos, miembros vivos de su cuerpo (eclesial a través de los sacramentos); Cristo es la Cabeza. Los obispos. y también el Obispo de Roma, son sólo sus siervos (1 Co 4: 1). (1 Corintios 3:11). Esta palabra divina debe ser la máxima del próximo sínodo».

 

 

Infocatolica.com