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Martes, 12 Julio 2022 15:33

Mons. Juan Espinoza describe la situación en México: «La violencia nos está comiendo»

Mons. Juan Espinoza Jiménez, obispo de Aguascalientes, aseguró el pasado domingo que en México «la violencia nos está comiendo» y pidió actuar como el buen samaritano para atender a las víctimas de dicha violencia, cuando sea posible, así como a sus familiares, algo que siempre es posible

 

(Hidrocalidodigital/InfoCatólica) El obispo presidió el domingo en su catedral el inicio la Jornada de Oración por la Paz que se extenderá hasta el próximo 31 de julio, donde advirtió que la violencia alcanza a todos y «ni siquiera los familiares de sacerdotes se han salvado de los levantones», ante lo cual hizo un llamado a la unidad de autoridades, sociedad y de todos a no ser indiferentes a lo que está sucediendo por la falta de seguridad.

 

El prelado aseguró que «es necesario que todos pidamos por la paz de México, no solamente por los sacerdotes que han sido golpeados o asesinados en diferentes partes del país, sino también por las miles de víctimas de la violencia y por sus familias».

 

El jerarca católico aprovechó la homilía para hacer un recuento de las víctimas del clima de inseguridad y de la violencia que azota a buena parte del territorio nacional, así como para convocar a la unidad de todos para apoyarse los unos a los otros y evitar más derramamiento de sangre de seres inocentes.

 

Sostuvo que «la violencia nos está comiendo» y, tomando como referencia el pasaje del evangelio dominical, dijo que «esos salteadores que golpean al hombre y lo dejan tirado siguen hoy haciendo estragos», por lo que es necesario pedirle a Dios que nos cuide, pero también debemos cuidarnos:

 

«Nosotros pidamos a Dios que nos cuide, pero también si podemos hacer algo hagámoslo por los caídos, por la gente que sufre la ausencia de un hijo que fue llevado y del que se desconoce su paradero».

 

En ese marco, Mons. Espinoza relató algo que le ocurrió: 

 

«Justo recuerdo a unas personas de Encarnación de Díaz que se acercaron llorando conmigo para pedirme, Señor, pida mucho por mi hijo, por mi hija, hace ya seis meses que no sabemos de él, pero también hay algunos familiares de sacerdotes de aquí mismo de Aguascalientes que están perdidos, que fueron levantados, como se dice».

 

Y añadió:

 

«Pidamos a Dios por todos ellos, pero también nosotros cuidémonos y una manera de cuidarnos es vivir unidos en la oración, pero también unidos preocupándonos del que vive enfrente y del que vive al lado. Estemos muy atentos, si vemos algo extraño en la comunidad, en la calle, estemos atentos, no seamos indiferentes, la unidad hace la fuerza».

 

 

 

Infocatolica.com