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Viernes, 05 Agosto 2022 10:57

Mons. Rolando Álvarez planta cara a la policía de Daniel Ortega con el Santísmo entre sus manos

El obispo nicaragüense Rolando Álvarez pidió ayer jueves a la Policía Nacional que lo dejaran oficiar la Misa con sus feligreses dentro de una parroquia situada en la calle dónde está la curia diocesana, que se encuentra sitiada por agentes de las fuerzas de seguridad desde el miércoles. El prelado llegó a sacar el Santísimo para pedir que les dejen en paz.

 

El jefe de la policía departamental de Matagalpa, Sergio Gutiérrez, pidió al jerarca que cooperara y el obispo le respondió: «los que no cooperan son ustedes».

 

«Los que no cooperan son la Policía porque no dejan entrar a los sacerdotes, al coro, a los seminaristas, a los muchachos que van a trasmitir mi momento de oración eucarística, de pastoreo, comunión y oración», señaló.

 

«Y ahora dice la Policía que coopere. Dice la Policía que somos nosotros los que metemos zozobra. Son ellos los que tienen la calle de la Curia acordonada, son ellos los que están en la puerta de mi casa sin dejar entrar a la gente», indicó.

 

El obispo Álvarez, uno de los más fuertes críticos de Gobierno del presidente Daniel Ortega, se preguntó: «¿Quiénes son los que meten zozobra?, ¿Quiénes son los que aquí introducen el desorden? ¿Quiénes son los que no cooperan? Qué les juzgue el pueblo fiel de Nicaragua».

 

Además afirmó que si era necesario, celebrarían la Misa y adorarían el Santísimo Sacramento en la calle, porque Cristo «es el Señor de Nicaragua»:

 

«Que nos dejen celebrar nuestra Eucaristía libremente, que no sigan con esto. Nosotros no les hacemos ningún daño. Si nosotros no les hacemos nada a ellos, ¿por qué ellos quieren sitiarnos?, ¿qué va a suceder de hoy en adelante?, ¿qué va a pasar con la curia de Matagalpa?»

 

El obispo pidió a la Policía que respetara la vida, la libertad, la fe católica, y dejara celebrar la eucaristía libremente.

 

«Hay dos cuadras acordonadas. ¿Por qué?, si esto no es una trinchera de combate. Aquí no estamos haciendo ningún complot, ninguna confabulación. Si quieren entrar a mi casa, entren, los recibo a todos», prosiguió.

 

Tras una hora, la Policía aceptó que ingresaran al Palacio Episcopal los dos sacerdotes y el obispo ofreció la eucaristía sin feligreses, aunque transmitida en directo a través de redes sociales.

 

infocatolica.com