Jueves, 11 Agosto 2022 12:33

Canadá, más de 10.000 muertes por eutanasia en un año

 

Canadá, más de 10.000 muertes por eutanasia en un año. 1.740 sufrían de soledad

Tercer informe de Maid, el primero desde la aprobación de la ley que eliminó el requisito de «muerte natural previsible». «Necesitamos una comunidad que cuide de las personas, no que las mate».

 

(Caterina Giojelli en Tempi) – El año pasado, 1.740 personas en Canadá solicitaron y se les concedió la eutanasia, o suicidio asistido, únicamente porque sufrían de soledad y aislamiento.

 

1.740 representan el 17,3% de 10.064, es decir, de las muertes asistidas registradas en 2021 en el tercer informe anual Maid (Medical Assistance in Dying, acrónimo de la ley de muerte médicamente asistida, que incluye tanto el suicidio asistido como la eutanasia, distinguiéndose solo por los procedimientos realizados) del Departamento de Salud.

 

Más de 31.000 muertes por eutanasia

 

Un informe elaborado a partir de los informes presentados voluntariamente por los médicos o enfermeros que han participado en el procedimiento. Teniendo en cuenta todas las fuentes de datos de las que dispone el gobierno, recuerda Alex Schadenberg, responsable de la Euthanasia Prevention Coalition que comenta el informe, el número total de personas que han muerto por eutanasia en Canadá, desde la legalización hasta el 31 de diciembre de 2021, es de 31.664.

 

Hemos hablado de 10.064 muertes asistidas en 2021: en 2020 hubo 7.603, 5.661 en 2019, 4.480 en 2018, 2.838 en 2017 y 1.018 en 2016. ¿Qué ha llevado a que el año pasado la eutanasia sea la causa de muerte del 3,3% de todas las muertes en Canadá, con un aumento del 32,4%?

 

«Matémosles para que no necesiten suicidarse»

 

Esta tercera edición del informe es también la primera desde la aprobación, en marzo de 2021, del proyecto de ley C-7, la infame normativa que eliminó el requisito de una «muerte natural razonablemente previsible» para obtener el fármaco letal.

 

De hecho, el proyecto de ley C-7 se aprobó trasla sentencia, en Quebec, sobre los casos de Nicole Gladu y Jean Truchon, dos ciudadanos que no estaban en una etapa terminal. Un juez del Tribunal Superior había decidido invalidar los requisitos de la normativa federal en 2019: conceder la eutanasia solo a quienes padecen una enfermedad incurable habría discriminado a quienes, como Truchon (que sufría el síndrome postpolio), se veían obligados a vivir una vida que ya no tenía sentido para él. Truchon recibió la eutanasia en abril de 2020. Un año después, Canadá aprobó la nueva ley con una enmienda para abrirla también a los deprimidos y enfermos mentales. Una ley recibida con aplausos en el país, donde la filosofía «matémosles para que no necesiten suicidarse» parece poner a todo el mundo de acuerdo.

 

Eutanasia para los enfermos mentales

 

Por lo tanto, gracias al C-7, incluso aquellos que no están cerca de la muerte pueden ahora tener acceso a Maid en Canadá. La ley autoriza a los médicos o enfermeros a proceder a la inyección letal incluso en el caso de una persona que ya no esté en su sano juicio, si esta lo ha solicitado previamente. Elimina el periodo de espera de diez días: basta con un día «no» para poder solicitar y obtener la muerte en el mismo día, 90 días si la muerte natural no se considera razonablemente previsible.

 

Y establece una «moratoria» de dos años para aplicar las directrices para dar la eutanasia a los enfermos mentales (aunque ya ha aprobado la muerte asistida en caso de enfermedad mental). De hecho, a partir de marzo de 2023, en Canadá personas como Howard Breen, un ecologista aterrorizado por el apocalipsis climático, solo necesitarán tener un problema psicológico, incluso en ausencia de una enfermedad grave, para recibir la eutanasia.

 

Los niños y los discapacitados son demasiado «caros»

 

Además, un comité gubernamental está trabajando en la ampliación para incluir a los niños. El caso de la madre de un niño discapacitado de 4 años que pide que su hijo, que padece el síndrome de Mednik, pueda recibir una inyección letal en caso de que su estado empeore, no es nuevo: la campaña de eutanasia infantil comenzó en 2018. Superada la idea de que «tener una discapacidad es peor que la muerte», el gobierno estimó, antes de la aprobación del C-7 y razonando sobre «apenas» más de seis mil suicidios asistidos al año, que los presupuestos sanitarios se beneficiarían de un ahorro de más de 66 millones de dólares.

 

«El aumento de la conciencia y la aceptación por parte de los canadienses de Maid como una opción para el final de la vida ha llevado a un crecimiento constante de las muertes médicamente asistidas desde 2016», proclamó hace un año Abby Hoffman, portavoz del viceministro de Salud de Canadá, añadiendo que el 79% de las personas que habían solicitado la eutanasia o el suicidio asistido en 2020 lo habían conseguido. Como si se tratara de un récord feliz que se implementa extendiendo el derecho a morir a los discapacitados crónicos y a los enfermos psiquiátricos.

 

La eutanasia ya no se niega a nadie

 

Pues bien, en 2021 no solo volvieron a aumentar las eutanasias y las peticiones por escrito (12.286, un 27,7% más que el año anterior), sino que más del 81% de ellas fueron «exitosas». Son más de 6.000; sin contar los que retiraron sus solicitudes o murieron antes, solo el 4% de los solicitantes fueron considerados no aptos para recibir la Maid.

 

«Los Países Bajos y Bélgica tienen tasas más elevadas de personas consideradas no aptas», se quejó Schadenberg, comentando las «razones» aducidas por quienes solicitaron el acceso al Maid: pérdida de capacidad para realizar actividades significativas (86,3%), pérdida de capacidad para realizar actividades de la vida diaria (83,4%), control inadecuado del dolor o preocupación por el control del dolor (57,6%). A Schadenberg le preocupa especialmente la cifra de 1.740 personas que pidieron la muerte porque estaban superadas por la soledad y la exclusión social: «Necesitamos una comunidad que cuide de las personas, no una comunidad que las mate».

 

 

infovaticana.com