Miércoles, 21 Septiembre 2022 11:37

El Vaticano ‘dialoga’ con la dictadura nicaragüense, pero el acoso continúa

 

El Papa confirma que “hay diálogo” con la dictadura nicaragüense, y que eso es lo importante. Pero el obispo de Matagalpa sigue detenido e incomunicado, y las Hermanas de la Caridad, expulsadas del país.

 

“En Nicaragua, la noticia es clara, todo”, aseguró el Santo Padre, a preguntas de los periodistas sobre la persecución abierta que sufre la Iglesia por parte de la dictadura de Ortega. “Hay diálogo, en este momento hay diálogo. Se ha hablado con el gobierno, hay diálogo. Esto no significa que todo lo que hace el gobierno está aprobado o que todo se desaprueba. No. Hay diálogo, y cuando hay diálogo es porque es necesario resolver problemas. En este momento hay problemas. Al menos espero que las monjas de la Madre Teresa de Calcuta retornen. Estas mujeres son buenas revolucionarias, Pero del evangelio! No advierten a nadie. Por el contrario, todos necesitamos a estas mujeres. Este es un gesto que no está claro … pero esperamos que regresen y resuelvan. Pero continúen con el diálogo. Nunca, nunca detengas el diálogo”.

 

Pero si el caso nicaragüense se toma como ejemplo de lo que puede lograr el tan alabado diálogo, la verdad, no dice mucho de su eficacia. Daniel Ortega, es cierto, alardea de ese pretendido ‘diálogo’ con la Santa Sede, aunque es difícil ver cómo o en qué consiste. El nuncio apostólico ha sido expulsado. ¿Con quién se está negociando? Los obispos de Nicaragua dicen que no han tenido ningún diálogo con el gobierno durante dos y tal vez tres años.

 

Rolando Álvarez, obispo de Matagalpa y Administrador Apostólico de Estelí, lleva ya un mes bajo arresto domiciliario sin cargos, sin juicio, sin visitas a menos que sean autorizadas por la policía que rodea su casa. No es un caso aislado: sacerdotes en el exilio o encarcelados sin motivo y sin acusaciones; misioneros de la Madre Teresa de Calcuta expulsados de forma intempestiva acusados de favorecer el terrorismo y otros cargos; revistas, periódicos y TV de la iglesia local cerrados por decreto; candidatos presidenciales en la cárcel durante meses y cientos de presos políticos, muchos de ellos torturados. Todos los días ordenan nuevas medidas represivas contra los católicos. La última prohibición, hace unos días, canceló una de las procesiones más queridas de los nicaragüenses. El hambre, la miseria, las enfermedades, la incertidumbre económica campan a sus anchas por todo el país. Miles de nicaragüenses, un pueblo de jóvenes, intenta huir al exterior.

 

Pero hay diálogo, y eso es lo que importa.

 
 
 
infovaticana.com