Lunes, 02 Junio 2014 12:00

Las minorías logran a acceder a la Universidad, pero obtienen menos títulos

A finales del abril, el Tribunal Supremo norteamericano avaló la decisión del estado de Michigan de prohibir la discriminación positiva por motivos raciales (affirmative action) en las universidades estatales. Esta decisión ha vuelto a poner en primer plano las diferencias en resultados educativos por razas, especialmente en la universidad.

La batalla por el acceso de las minorías a la educación superior ha conseguido buenos resultados en los últimos años. El porcentaje de alumnos negros e hispanos que, después de terminar la secundaria (high school), se matriculan en una institución universitaria es muy similar al de los estudiantes blancos (en torno a un 70%). De ahí que, como ha argumentado el estado de Michigan, las políticas de discriminación positiva no sean ya tan necesarias como en otros tiempos, o no lo sean en absoluto.

De hecho, las diferencias en matriculación están mucho más ligadas al nivel económico de los estudiantes que a su origen étnico. Un 82% de los hijos de familias acomodadas acceden a algún tipo de formación universitaria al terminar el high school, por solo un 52% de los de estratos bajos.

En la tasa de graduación la raza es más influyente que el estrato socioeconómico del estudiante

En cambio, la tasa de graduación sí está muy asociada a la raza. Esteindicador señala el porcentaje de los alumnos que terminan sus estudios en un plazo como máximo dos años superior al número de cursos del programa. Según datos del Departamento de Educación, de los blancos que en 2005 empezaron una carrera de cuatro cursos, un 62% se había graduado seis años después; en ese mismo periodo, solo lo había hecho un 51% de los hispanos y un 40% de los afroamericanos (la diferencia entre sexos, a favor de las chicas, era también mayor en las minorías, sobre todo la afroamericana).

Es cierto que, para ofrecer una perspectiva más completa del problema, habría que tener en cuenta también otros factores, como la estructura familiar o el conocimiento del idioma; pero también lo es que, en cuanto a las diferencias en la tasa de graduación, la raza es más influyente que el estrato socioeconómico del estudiante.

Como explica un artículo en FiveThirtyEight, la diferencia entre afroamericanos e hispanos con respecto a los blancos es mayor que la que existe entre alumnos con becas Pell (solo para estudiantes con pocos recursos) y los que no las reciben.

En 2013 un 40% de los jóvenes blancos tenía un grado universitario, por un 20% de los afroamericanos y un 15% de los hispanos

En parte, la baja tasa de graduación entre las minorías hispana y afroamericana está asociada con su poca presencia en las universidades “mayores”, las que ofrecen programas de cuatro cursos: un 62% de los universitarios blancos estudian en una de estas instituciones, por un 55% y 46% de los afroamericanos e hispanos respectivamente. En cambio, ambos grupos están sobrerrepresentados en los colleges de dos cursos, donde la tasa de graduación es mucho menor; y eso que en los cálculos no se tienen en cuenta a los estudiantes a tiempo parcial, un segmento donde predominan los alumnos no blancos.

Si a la baja tasa de graduación universitaria de las minorías raciales se le une su mayor fracaso escolar en secundaria, el resultado es que su Índice de Logro Educativo –hasta dónde se ha llegado en los estudios– es claramente inferior al de los blancos: en 2013, un 40% de los jóvenes blancos entre 25 y 29 años tenía un grado universitario, por un 20% de los afroamericanos y un 15% de los hispanos.

Esto se refleja en la tasa de desempleo. A pesar de que, como explica un artículo en The Atlantic, los beneficios de poseer un título universitario son menores para los afroamericanos que para los blancos, las ventajas ad intra son claras: entre los jóvenes de minoría negra de25 a 29 años, la tasa de paro en 2013 era del 7,6% entre los que contaban con un título superior, y de un 17,8% para los que no.

 

aceprensa.com  01-06-2014