Domingo, 27 Mayo 2012 12:55

Anticonceptivos orales (la píldora) y esterilización química

MÉTODOS QUÍMICOS
            Las píldoras anticonceptivas son compuestos hormonales que alteran el ciclo menstrual e impiden que se produzca la ovulación. También producen cambios en la mucosidad del cuello uterino o cérvix para obstruirlo e impedir el paso de los espermatozoides. Su Tasa de Efectividad Real* es del 97%

            Las píldoras anticonceptivas actuales o de "tercera generación" han pasado a ser también abortivas, pues actúan sobre el endometrio materno impidiendo la implantación del óvulo fecundado, en caso de que la fecundación no se haya podido evitar. Es imposible determinar en qué casos actúa como anticonceptivo y cuándo como abortivo. Los estrógenos producen hipermotilidad de la trompa de Falopio, y los progestágenos, hipomotilidad, lo cual ocasiona un adelanto o retraso en la llegada del zigoto al útero, que no está ya en condiciones para su implantación.

            Los riesgos de las píldoras y los demás anticonceptivos hormonales se deben a que éstos causan más de 150 cambios químicos en el cuerpo de la mujer, algunos de los cuales aún no se han determinado. Estos riesgos son: embarazos ectópicos, esterilidad por atrofia ovárica, trastornos circulatorios y de coagulación de la sangre (que pueden causar trombosis cerebrovasculares, coronarias, de extremidades, oculares...) y embolias e infartos de miocardio y de diferentes órganos que pueden ocasionar la muerte. Este riesgo es mayor en mujeres mayores de 35 años y fumadoras, y en general persiste muchos años después de haber dejado de consumir la píldora. En caso de intervención quirúrgica, se dobla el riesgo de trombosis venosa después de la operación, y por ello se recomienda suprimir el consumo de la píldora seis semanas antes de la intervención.

            Otros riesgos son: enfermedades del hígado y mayor probabilidad de tumores; enfermedades de la vesícula biliar (riesgo que se dobla tras 4 ó 5 años de uso de la píldora); ictericia; alteraciones de la visión; nódulos y cáncer de mama y de cuello de útero; inflamación del cuello uterino que puede ocasionar infertilidad; agravamiento de la hipertensión arterial; trastornos menstruales y trastornos en el sistema inmunológico, que aumentan la probabilidad de contraer enfermedades, especialmente venéreas.

            Los riesgos de la píldora son mayores cuanto menor es la edad de la usuaria. En menores de 17 años puede impedir que sus huesos endurezcan debidamente, causar esterilidad y flebitis, además de los otros riesgos mencionados arriba.

            La píldora está contraindicada cuando existan antecedentes familiares de: enfermedad cardiaca, alteraciones de la coagulación de la sangre, hipertensión, colesterol, algunos tipos de anemia, enfermedad aguda o crónica del hígado, enfermedad renal, epilepsia, diabetes, varices, obesidad, dolores frecuentes de cabeza, estados depresivos graves, y consumo habitual del tabaco.

            En las mujeres aptas para su consumo, produce a menudo algunos de los siguientes trastornos: calambres y dolores en brazos y piernas; depresión, irritabilidad y cambios de carácter; dolores de cabeza; cambios de peso; molestias si se usan lentes de contacto; manchas oscuras en la piel; nauseas y vómitos; hirsutismo o caída del cabello; disminución del apetito sexual; aumento de glucosa en sangre; aumento de lípidos en sangre (colesterol) y elevación de la presión sanguínea.

            También se dan cuadros que interfieren con el efecto anticonceptivo de la píldora, tales como los vómitos, diarreas y otros trastornos gastrointestinales. Asimismo, algunos medicamentos pueden bloquear su efecto, tal como los antibióticos, los anticoagulantes, los antidiarréicos y a veces, hasta la aspirina. Todo ello explica porqué se exige receta médica para dispensar la píldora y su consumo debe estar siempre bajo supervisión médica.

            Otro efecto del uso masivo de anticonceptivos orales es el aumento de relaciones sexuales indiscriminadas, que conlleva un aumento de las enfermedades venéreas. Al mismo tiempo no elimina los embarazos no deseados, que aumentan paralelamente al aumento del consumo de la píldora, debido a la promiscuidad que esta provoca y a la mentalidad antinatalista que la acompaña.

            La esterilización química es otro método anticonceptivo usado especialmente en países subdesarrollados. Hay unos 20 métodos de esterilización química femenina, entre los que figuran la cloroquina, un supresor antimalaria y anti lupus erimatoso, el MCA, el hidrocloruro de quinacrina... etc. Todos ellos son muy peligrosos para la salud, aumentando diez veces el riesgo de cáncer de útero y el de embarazos ectópicos. Su peligrosidad es aún mayor por haberse usado principalmente en países del Tercer Mundo como experimentación por parte de países Occidentales y como parte de sus campañas de imperialismo antinatalista.

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* incluye la probabilidad de fallos del método y del usuario.

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