Sábado, 11 Octubre 2014 09:57

“Sobre la anticoncepción, los fieles ignoran la doctrina”

Resuena en el aula del Sínodo la preocupación porque muchos matrimonios católicos no consideran pecado usar métodos anticonceptivos artificiales y ni siquiera se confiesan por ello

 

Muchos fieles católicos ignoran las enseñanzas católicas sobre la anticoncepción, no consideran que usar métodos artificiales para evitar embarazos sea pecado y ni siquiera lo confiesan, reconoció hoy el presidente delegado del Sínodo de los Obispos, el cardenal francés André Vingt-Trois.

Sus palabras no hicieron más que constatar una realidad difundida y una preocupación de la Iglesia, que debe afrontar una cultura donde la apertura a la vida está constantemente puesta en duda.  

Este problema surgió hoy, en el inicio del cuarto día de trabajos de la cumbre episcopal convocada por el Papa para abordar los desafíos principales de la familia en el contexto actual, que tiene lugar en el Aula Nueva del Sínodo del Vaticano. Al introducir esta jornada, en la cual participan 191 padres sinodales, Vingt-Trois se refirió al tema que guiará los debates a puerta cerrada durante la tarde de este jueves: “Los desafíos pastorales sobre la apertura a la vida”.

El cardenal constató que en estos asuntos de moral sexual, existen “diferencias sustanciales” entre una visión cristiana de la vida y de la sexualidad y un modo de vida fuertemente secularizado.

“Muchos son los que tienen dificultades para captar la distinción entre los métodos naturales de regulación de la fertilidad y la contracepción. Las causas principales de esta acogida difícil provienen de la diferencia entre el diseño antropológico cristiano y el de la mentalidad dominante”, estableció.

Advirtió además que esto tiene consecuencias sobre la “práctica sacramental” de los fieles que, a menudo, no consideran que la utilización de métodos anticonceptivos sea un pecado, tienden a no confesarlo y reciben la comunión sin problemas.

“Hay que animar una mentalidad abierta a la vida para contrarrestar la mentalidad contraceptiva y la difusión de un modelo antropológico individualista que determinan una baja demográfica en ciertas regiones”, estableció. 

Con Vingt-Trois coincidió la pareja de esposos Arturo y Hermelinda As Zamberline, responsables del movimiento Equipos de Nuestra Señora para la región de Brasil, que tomaron la palabra ante el pleno de los obispos para dar su testimonio de vida.

Ellos defendieron las “razones justas y sin egoísmo” por las cuales los esposos pueden querer espaciar los nacimientos de los hijos, buscando una maternidad y paternidad responsables. Para lograr este objetivo, “la continencia periódica y la regulación de la natalidad con base en la auto-observación están de acuerdo con los criterios objetivos de moralidad”, indicó el matrimonio.

Pero agregó: “Dada la seriedad del ambiente en que nos encontramos, tenemos que admitir sin miedo que muchas parejas católicas, los mismos que procuran vivir seriamente su matrimonio, no se sienten obligados a usar sólo los métodos naturales. En los Equipos de Nuestra Señora no es diferente. Debemos añadir que (estas situaciones) generalmente no son cuestionadas por los confesores”.

“El control de la natalidad a través de los métodos naturales teóricamente es bueno; sin embargo, en la cultura actual nos parece carente de practicidad. Parejas, principalmente jóvenes, viven un ritmo de vida que no les permite practicar esos métodos, toda vez que demandan tiempo para entrenamiento y el tiempo es un producto raro en el mundo en que vivimos.

O peor: por ser superficialmente explicados y, por eso, apenas utilizados, los métodos naturales tienen la fama injusta de ser inseguros y muchas veces ineficiente. Por lo tanto, con sinceridad admitimos que no son seguido por la mayoría de las parejas católicas”, sostuvo.

Los esposos establecieron que las parejas, en su gran mayoría, no rechazan el uso de otros medios contraceptivos y, en general, no los consideran como un problema moral. “Debemos considerar que las relaciones sexuales están orientadas a la transmisión de la vida, pero también al servicio del amor conyugal”, precisaron.

Concluyeron su discurso con una súplica: “Santo Padre, padres sinodales, señoras y señores, ¡si por lo menos las parejas encontraran luz y soporte en el clero, ya sería un gran aliento! Muchas veces los consejos contradictorios sólo agravan su confusión. Es necesario y urgente una orientación fácil y segura, que responda a las exigencias del mundo actual, sin herir la esencia de la moral católica que necesitará ser ampliamente difundida”.

Andrés Beltramo Álvarez

 

vaticaninsider.es  11-10-2014