Lunes, 11 Junio 2012 13:38

Dos visiones contrapuestas: los países van a políticas natalistas y las elites mundiales promueven la reducción

 [1]Mientras cada vez mas países comienzan a aplicar políticas natalistas para evitar que el envejecimiento de su población haga inviables sus sistemas de seguridad social, las elites mundiales, que están ajenas al gobierno de los países, e incluso se muestran enemigas de los nacionalismos, proclaman el control de la natalidad e incentivan los abortos, la anticoncepción y las esterilizaciones.

Dos puntos de vista diferentes, contrapuestos, que curiosamente hacen que los organismos internacionales multilaterales, como la ONU, se jueguen a favor de las políticas de las elites, ignorando las realidades nacionales e incentivando políticas anti natalistas.

Esto lleva a que las clases dirigentes de los países estén en permanentes situaciones de compromiso, porque por un lado reconocen que su país es inviable sin una política de aumento de los nacimientos, y por otro, reciben fuertes presiones de los grandes grupos económicos mundiales, y de los organismos multilaterales, para continuar y ampliar los formatos que reducen la población (anticoncepción, eutanasia, aborto, esterilización, la mujer trabajando fuera del hogar, etc.)

A nivel de países, las condiciones objetivas que se están dando en el mundo hacen necesaria la aplicación de políticas natalistas de incentivo por bebe tenido. Hecho al que se suman de a poco otros países, como por ejemplo Turquía que se plantea limitar los abortos y eventualmente incentivar una política de 3 hijos por familia.
EN OCCIDENTE SE COMIENZA A INCENTIVAR A TENER HIJOS

Países como Italia, España, Rusia, Alemania y Japón han decidido incentivar a los adultos a que tengan hijos y, a pesar de la crisis, ofrecen compensaciones económicas a fin de aumentar los índices de natalidad en su población.

Esta medida ya es una realidad en el país oriental, el país que presenta el perfil más desastroso de nacimientos, tanto gobierno como iniciativa privada tienen este tipo de planes, y se está promoviendo iniciativas para aumentar la cantidad de dinero que el Estado le otorga a los padres que desean tener hijos.

El gobierno japonés entrega una cantidad de hasta 6,000 dólares por cada bebé. Los planes incluyen también ayuda en guarderías y si continúan estudiando, ofrecen pagar hasta la preparatoria. Esta idea cuesta a Japón 71,000 millones dólares al año de acuerdo a las estimaciones de los expertos.

Otros países que han implementado estas medidas son, por ejemplo, Alemania, que estableció hace un año un plan llamado Elterngeld [2] que apoya a los padres con cantidades que pueden ascender hasta los 25,200 euros. Parte de este plan [3] consiste en que los progenitores conserven su empleo durante dos años sin necesidad de ir a trabajar y conservando un gran porcentaje de su salario.

Otro país que tomó estas medidas [4] es España, que en 2007 estableció una ayuda única de 2,500 euros para cada familia que tenga un bebé; el apoyo se da de dos formas, a cuenta de impuestos o en efectivo.

Italia ofrece varios beneficios para los nuevos padres. En 2009 propuso un fondo [5] de 25 millones de euros como apoyo para otorgar créditos a las familias con hijos recién nacidos; su legislación contempla [6] también el descuento de 1,200 euros en impuestos.

En Rusia, si se concibe [7] un hijo en una fecha determinada, y si nace a las 38 semanas exactas, la familia se hace acreedora a un electrodoméstico como un televisor o un refrigerador, si la cantidad de hijos aumenta, el premio puede ser hasta un automóvil.

En Australia, el gobierno les entrega un paquete [8] a los padres que incluye, además de una carta de felicitación, un video con consejos educativos y un bono por 5,000 dólares. Contiene también una tarjeta que garantiza atención en línea y seguro médico.

El Primer Ministro turco es partidario de una familia con al menos tres niños.
En una ceremonia reciente de inauguración de un hospital en Estambul, el primer ministro de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, hizo algunos comentarios fuertes en contra del aborto indicando la necesidad de una política más restrictiva sobre el aborto.

“Yo veo el aborto como un asesinato. Nadie debería permitir esto”, dijo Erdogan. “Se mata a un bebé en el vientre de la madre o después del nacimiento. No hay ninguna diferencia.”

Erdogan cree que esta tendencia creciente forma parte de un plan mayor para reducir la población de Turquía. “Sé que estas son las medidas son adoptadas para evitar que la población de este país crezca aún más.”

A raíz de las declaraciones del Primer Ministro, el Ministro de Salud declaró que el gobierno tomaría medidas para reducir el creciente número de abortos y cesáreas.

El primer ministro Erdogan también alentó a la población de Turquía a mantener una alta tasa de natalidad, argumentando que el crecimiento de la población contribuye a fortalecer el país económica y socialmente.  El primer ministro dijo que él es favorable a la “política de los tres hijos”, instando a las familias a tener al menos 3 niños.

El aborto fue legalizado en Turquía en 1983, despenalizado en las primeras 10 semanas de embarazo y después para salvar la vida de la madre o por anormalidades en el feto.  El número de abortos ha aumentado en Turquía a casi 70.000 el año pasado. En la actualidad el tema del aborto no es un tema central en el debate político: por esta razón las declaraciones de Erdogan fueron una sorpresa, y suscitaron rápidamente críticas de parte de la oposición y de grupos abortistas.

Fuentes: Big Pace, Periódicos, Signos de estos Tiempos