Lunes, 12 Noviembre 2012 12:42

Francia: los masones quieren a los católicos encerrados en la sacristía

El cardenal André Vingt-Trois pidió a los católicos que «sensibilicen» a los diputados contra la «superchería» que supone la «unión matrimonial» de personas del mismo sexo. Consideró que el proyecto del socialista Hollande «modificará gravemente el equilibrio social», y hará «daño a muchos para dar un beneficio a unos pocos».

La masonería francesa está más crecida que nunca, y un día después emitió un comunicado en su webque muestra que siguen anclados en las posiciones anticatólicas y liberticidas de siempre:

La definición de los derechos humanos depende sólo de la voluntad colectiva de los hombres. [negrita en el original]

El Gran Oriente de Francia condena enérgicamente las declaraciones de la Iglesia Católica acerca el proyecto de ley sobre la apertura del matrimonio civil a todas las parejas que será presentado el miércoles en el Consejo de Ministros.

Por tanto, la referencia hecha por el cardenal André Vingt-Trois de que «los profundos cambios legislativos podrían transformas radicalmente las relaciones que sustentan nuestra sociedad» reflejan posturas oscurantistas completamente desacompasadas de las necesarias evoluciones sociales y políticas de nuestro tiempo […]

En nombre de la laicidad, el Gran Oriente de Francia recuerda que las iglesias están restringidas únicamente a la esfera espiritual, y no deben interferir, con estigmas y declaraciones violentas y aborrecibles, el legítimo debate público y democrático [bla, bla, bla]

Empieza a dar miedo. El sábado contaba que laicistas aliados con grupos de presión abortistas y homosexualistas pretenden impedir que un católico con convicciones llegue a ser comisario europeo. Ahora ya no es uno, es que en aras de no-se-sabe-qué, los masones y laicistas han decidido que no existe la libertad religiosa. Libertad que en su propia definición incluye el «poder ejercer dicha creencia públicamente, sin ser víctima de opresión, discriminación o intento de cambiarla».

Supongo que todavía habrá quien siga mintiendo sobre la compatibilidad de la masonería con el catolicismo o simplemente con las libertades más básicas.

Massimo Introvigne decía en 2011 que:

«la espiral de intolerancia contra los cristianos en Occidente (…) puede ser descrita a través de un modelo en tres fases.

  • Primero está la intolerancia, un fenómeno cultural.
  • Segundo, la discriminación, un proceso legal.
  • Tercero, los crímenes por odio.

Los actores sociales involucrados en estas tres fases son obviamente diferentes. Pero la pendiente entre ellas es muy resbaladiza»

En esas estamos. Al igual que en la sentencia del Tribunal Constitucional de Españala argumentación es terrorífica: «la definición de los DDHH depende sólo de la voluntad colectiva de los hombres». Tan terrorífico que es el argumento con el que establecieron sus «peculiares derechos del hombre» ilustres personajes como Robespierre, Stalin, Pol Pot o Hitler.

A finales de octubre se convocaron manifestaciones en 75 ciudades, y los ciudadanos están llamados a movilizarse el fin de semana del 17-18 de noviembre. Gracias a Dios, la reacción de la clase política francesa es distinta a la española. Las consecuencias han sido inmediatas, el porcentaje de apoyo va en descenso, 15 mil alcaldes ya han manifestado que objetarán y el presidente del grupo parlamentario de la UMP, Christian Jacob, aseguró que derogarán la ley si llegan al poder.

 

Fuente: www.infocatolica.com  12-11-2012