Martes, 20 Noviembre 2012 20:36

“"En la híper se financiaba 60% del déficit con emisión y hoy más de 50%”"

ENTREVISTA A MANUEL SOLANET

 

20-11-12 00:00 Aseguró que “estamos en zona de riesgo” de una situación como la que llevó al default interno de 1989. Dijo que todo depende de si la gente decide o no huir del peso

“El peligro es la huida del peso, porque espiraliza la inflación”, aseguró el economista durante la entrevista

DOLORES OLVEIRA Buenos Aires

 

El economista Manuel Solanet dijo que “estamos en zona de riesgo” de caer en una situación de default interno similar a la de 1989. Si bien no hay hiperinflación –señaló–, el fenómeno a monitorear es la velocidad con que la gente se empieza a desprender del dinero, porque la huida espiraliza la inflación.

El siguiente es el diálogo que mantuvo con El Cronista:

–¿Estamos en una situación como la previa al default interno de 1989?

–No, pero estamos en zona de riesgo. Lo que tuvimos en 1989 fue una hiperinflación que produjo como consecuencia una situación de default.

Después de varios años de una inflación de dos y hasta de tres dígitos, las variables se descontrolaron y tuvimos una inflación que alcanzó sólo en un mes 200%. Hay diferencias y similitudes con lo que uno observa actualmente.

Una diferencia es el nivel de gasto público. En el año 89 era 33% del PBI, actualmente es 43%. Es más alto, pero contra eso el déficit hoy es menor. En el 89 la recaudación de impuestos estaba descalabrada por la inflación y el déficit público computando los pagos de la deuda alcanzaba a 10% del PBI.

En estos momentos, está algo por debajo del 4%. De manera que estamos peor en cuanto la nivel de gastos, mejor en cuanto al resultado final de las cuentas públicas. Pero en aquel entonces se financiaba aproximadamente 60% del déficit fiscal con emisión monetaria, hoy es algo más del 50%.

–¿Por qué con esta similitud en la emisión hay tanta diferencia en la inflación?

–La inflación de origen de la crisis del 89, o sea la que venía siendo, era muy alta. A pesar de que se redujo con el Plan Austral, en toda la década del 80 estabamos con inflación de dos dígitos y superior al 50% anual. En el año 2012, traemos un arrastre inflacionario algo menor, hoy está entre 24% y 25% anual.

Pero todavía no se ha producido algo muy importante que fue definitorio en la crisis de 1989, que fue un proceso de huida descontrolada del dinero argentino. En un momento dado, la gente no quería retener pesos y lo volcaba al dólar o a bienes. La velocidad de circulación del dinero alcanzó niveles inéditos. Esto se refleja en el grado de monetización.

–¿El cepo al dólar tiene eficacia para evitar la huida del peso?

–Estas medidas no tienen eficacia. Hacen incrementar la desconfianza y la preocupación. La gente puede ir al dólar paralelo con alguna dificultad o puede ir a bienes. El dólar con liquidación está subiendo porque hay una mayor presión para convertir pesos a dólares.

Hay que mirar esto con mucho detenimiento; es lo que se llama la huida del dinero. En 1989, mes de junio - julio, la relación del M1, o sea el circulante más los depósitos a la vista, estaba en alrededor de 1,4% del PBI. O sea, la economía funcionaba con muy pocos pesos que circulaban a gran velocidad.

En promedio, la gente no retenía más de tres días el dinero. Considerando que los depósitos necesitan un ciclo de 48 horas para sacarlos, el dinero circulante estaba no más de 24 horas en manos de la gente. Hoy la relación entre el M1 y el PBI está en el orden del 13%, o sea que la gente retiene mucho más dinero y el dinero circula a una velocidad menor.

En economías estables, esa relación es por cierto muy superior, está en el 40%-50%. O sea, la gente ahorra en la moneda local, la retiene en depósitos a la vista o en efectivo. Esto es lo que hay que monitorear. Si la velocidad de circulación aumenta, tiene el mismo impacto que la emisión de moneda, con menos dinero se arregla para hacer girar la economía.

Todavía no hay un fenómeno de estos. La gente no tiene esa percepción donde disparaba a la calle San Martín a comprar dólares o al supermercado a comprar electrodomésticos, y usaba la tarjeta hasta donde podía.

–¿Qué puede detonar ese proceso?

–Creo que hubo tantos años de estabilidad, que la gente se sacó de encima esa conciencia inflacionaria. Hay toda una generación joven que no la conoció. En ese entonces era mucho más sensible. Esto es determinante, más allá de otras variables económicas, como la cantidad de reservas en relación del comercio exterior. La huida del dinero espiraliza la inflación.

–¿Hay más diferencias que similitudes entonces?

–La gran diferencia es la actitud de la gente frente a tener o no el dinero argentino, no hay todavía sensación de desborde inflacionario. Es como que la gente, mientras suban los salarios al mismo ritmo, se acostumbra a lidear con esto. En 1989, el Plan Primavera dejó un nivel de inflación del 80%. Ese nivel luego se fue elevando y la gente se asustó.

 

Diario El Cronista  20-11-2012