Jueves, 27 Diciembre 2012 15:58

Cayó Costa Rica, organismos internacionales le imponen legalizar la fertilización in vitro

Costa Rica había soportado durante años las presiones de los lobbies internacionales para que permitiera la fertilización in vitro, pero finalmente la presión internacional dio sus frutos y la Corte Interamericana de Derechos Humanos ordenó a Costa Rica la semana pasada, eliminar las restricciones legales que el país centroamericano había impuesto la prohibición de la fertilización in vitro; y éste aceptó.

Lo que los lobbies no pueden hacer internamente en los países, lo hacen a través de los organismos internacionales que controlan. Y aunque el gobierno de Costa Rica podría no haber acatado la resolución, decidió hacerlo seguramente para evitar daños económicos y políticos.

La prohibición de la fertilización in vitro se inició después que la Sala Constitucional – Tribunal Constitucional – oficialmente prohibió la técnica en suelo costarricense.

La decisión de Costa Rica de prohibir la fertilización in vitro vino de su Tribunal Constitucional, que opera dentro de la Corte Suprema de Justicia. La Corte emitió una prohibición de la fecundación in vitro en el 2000 alegando que el procedimiento viola los derechos fundamentales de los no nacidos.

Algunos de los argumentos utilizados por aquellos que se oponen al in vitro incluyen las ideas de que el proceso in vitro amenaza a la vida humana y los derechos de los no nacidos, porque incontables embriones fecundados se pierden durante el proceso.

Luego una demanda que se llama “Artavia Murillo y otros contra Costa Rica” fue presentada por familias de Costa Rica como un último intento de poner fin a lo que ellos llaman el dogma sostenido por parte de grupos religiosos católicos.

En lugar de llevar a cabo un referéndum o consulta pública, un grupo de gente de Costa Rica decidió que un tribunal internacional se ajustaba mejor para decirle al país y su gente lo que había que hacer con respecto a la decisión de permitir o no la fecundación in vitro.

Este es el tipo de acciones que ayudan a los países a perder su soberanía, pero por supuesto también es algo que la gente común no lo entiende.

El conflicto entre los partidarios de la fecundación in vitro y los que se oponen a ella, creció un par de años después de que la Comisión de Derechos Humanos, pidió a Costa Rica que reconsidere su prohibición. El país se negó a hacerlo, lo que llevó a la Comisión a enviar el caso a la Corte Interamericana de Derechos Humanos, que opera bajo la Organización de los Estados Americanos.

La sentencia dictada por la Corte Interamericana de Derechos Humanos establece que el Estado de Costa Rica debe proporcionar la fecundación in vitro, como parte de su seguro de salud y seguridad social. Es decir, el pueblo de Costa Rica tendrá que pagar impuestos para financiar un procedimiento para ciudadanos particulares.

El ministro de Comunicaciones de Costa Rica, dijo que la sentencia es definitiva y que su cumplimiento es obligatorio, demostrando que Costa Rica ha perdido los vestigios de autonomía y soberanía, ya que voluntariamente acepta órdenes de un tribunal internacional que no tiene poder para ordenar a cualquier país hacer nada.

Además de someterse a las decisiones de los tribunales internacionales ilegítimos, Costa Rica está dando su apoyo después de un proyecto de ley para legalizar las uniones del mismo sexo, que será otra oportunidad para que otro sector del país solicite la ayuda de las organizaciones internacionales para que tomen decisiones por ellos.

Por su parte los obispos de Costa Rica dijeron que «apelando a la Tradición costarricense en defensa y respeto del Derecho Internacional», afirman los prelados, «consideramos que este fallo es un lamentable ejemplo de la ideología de la cultura de la muerte que contradice a la ley natural y al Principio Judeocristiano de la dignidad humana, negando teórica y prácticamente el valor trascendente de la persona».

Igualmente advierten que «los sistemas constitucionales democráticos deben fundarse en sanos consensos morales, y no en acuerdos precarios, provisionales o históricos, por lo que lamentamos que las constituciones nacionales, y el sistema de valores que ellas sustentan, se vean alterados por la vía del abuso interpretativo de los jueces a favor de una mentalidad anti vida».

Y añaden que «como obispos y ciudadanos seguiremos insistiendo en que la vida humana posee un carácter sagrado, por tanto, todo ataque contra esta vida debe encontrar una firme y clara oposición por parte de los creyentes hijos e hijas de la Iglesia. Aunque esta técnica sea legalizada, mientras los embriones humanos sean asesinados, será siempre inmoral».

Fuentes: The Real Agenda, ACI Prensa, Signos de estos Tiempos

26-12-2012