Sábado, 02 Julio 2016 11:18

Michelle Obama defiende a las niñas, pero sólo a las que han nacido

La primera dama de Estados Unidos pide que las niñas tengan acceso a la educación. Una justísima lucha que contrasta con la política ferozmente abortista de la Administración que preside su marido.

 

 

La primera dama de Estados Unidos, Michelle Obama, ha llegado a España en busca de apoyos para su campaña en favor del acceso de las niñas a la educación en todo el mundo. Con este fin, la mujer del presidente de Estados Unidos ha dado este jueves una conferencia en el Matadero de Madrid.

A la conferencia han asistido medio millar de niñas y jóvenes que han escuchado cómo Michelle Obama defendía su proyecto “Let Girls Learn” (Dejemos que las niñas aprendan) que tiene como objetivo la escolarización de niñas y adolescentes en todo el mundo.

Sin embargo, durante su discurso en defensa de más oportunidades para las mujeres, Michelle Obama ha ignorado un derecho fundamental que se niega en la actualidad a millones de niñas en todo el mundo: el derecho a la vida. Las niñas no podrán disfrutar de su derecho a la educación si antes no se defiende su derecho a la vida.

Esta defensa parcial de los derechos de las niñas no sorprende si se tiene en cuenta que la primera dama se ha mostrado partidaria no sólo del llamado “derecho a decidir” de la mujer sino de prácticas como el aborto por nacimiento parcial. En febrero de 2004, Michelle Obama escribió una carta para recaudar fondos para la campaña de su marido al Senado en la que sostiene que la prohibición federal de abortos por nacimiento parcial “es claramente inconstitucional” y “una ley defectuosa”.

Mientras la primera dama realiza una gira mundial defendiendo el acceso a la educación de las niñas, la administración de su marido, Barack Obama, apoya económicamente el negocio del aborto y aplaude y fomenta medidas pro-abortistas que suponen la condena a muerte de millones de niños en el vientre de sus madres.

Tan sólo hace dos días, el presidente de Estados Unidos aplaudía el fallo del Tribunal Supremo contra una ley pro-vida de Texas, que había supuesto el cierre de la mitad de las clínicas abortistas del estado. Obama aseguró estar “complacido” por la decisión del Supremo de condenar las restricciones al aborto.

El fallo del alto tribunal estadounidense supuso una victoria para el presidente, que no tuvo reparos en apoyar en el tribunal a las asociaciones abortistas que demandaban al estado de Texas, de la misma forma que en los últimos años ha apoyado incondicionalmente a Planned Parenthood, el mayor proveedor de abortos de Estados Unidos. Esta organización recibe del Gobierno estadounidense 500 millones de dólares al año.

En su defensa del aborto, Obama ha llegado al punto de amenazar a aquellos que no se sometan a las imposiciones abortistas. El pasado mes de mayo, el Departamento de Salud y Servicios Humanos de Estados Unidos advirtió a los hospitales que podrían perder los fondos federales en el caso de negarse a practicar abortos o a realizar operaciones de cambio de sexo.

Asimismo, la ley sanitaria de Obama, más conocida como Obamacare, establece que las empresas deberán proporcionar seguros médicos a sus empleados que garanticen el acceso a métodos anticonceptivos que incluyen las píldoras abortivas. Este requerimiento del Obamacare ha provocado una batalla legal entre el Gobierno y las organizaciones religiosas que se niegan a proporcionar este tipo de seguros médicos a sus empleados.

Las medidas en favor del negocio del aborto han sido impulsadas por la Administración de Obama tanto en Estados Unidos como en otras regiones, especialmente en países de América del Sur. En los últimos años, asociaciones pro-vida de Perú, Argentina o Colombia han denunciado el intento de la organización abortista Planned Parenthood, financiada generosamente por Obama, de fomentar el aborto en estos países. 

 

 

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