Sábado, 06 Agosto 2016 11:29

La educación sexual que Escocia quiere imponer en los colegios

 

Con el objetivo de reducir la tasa de embarazos entre las adolescentes, el Gobierno británico pretende imponer centros de salud sexual en las escuelas. En varias ocasiones, Escocia ha sido calificada como “la nación de las madres adolescentes”, ya que presenta una de las tasas más altas de embarazo en niñas de entre 13 y 18 años.

 

Cabe destacar que son las zonas más pobres las que albergan el mayor número de embarazos entre las jóvenes, donde una de cada diez niñas se queda embarazada a los 16 años. Frente al desmedido crecimiento de este tipo de embarazos, el gobierno británico -sin ningún éxito- ha centrado sus esfuerzos en educar a los más jóvenes, proporcionándoles información sexual desde los primeros años de colegio. Esta situación también preocupa desde hace varios años a la Iglesia, que se opone a las medidas promovidas por el Gobierno y defiende que el gran número de embarazos entre las mujeres menores de edad se debe a la falta de principios morales, ausentes en la sociedad escocesa. Según informa Actuall y el portal Life Site News, la última iniciativa propuesta por las autoridades británicas es situar centros de salud sexual dentro de los colegios, o incluso cerca de ellos, con el objetivo de que todos los jóvenes tengan la posibilidad de acudir a ellos. Asimismo, las escuelas deberán de forma obligada reconocer estos centros. Esta medida, que sin duda endurece el adoctrinamiento de la salud sexual en los más jóvenes, ha levantado un gran revuelo en la sociedad escocesa. El Servicio de Educación Escocés Católico, se ha opuesto rotundamente a la propuesta del gobierno, ya que defiende que se introducirá a los niños en una cultura del aborto y de “actividad sexual prematura”. El presidente de la Sociedad para la Protección de niños no nacidos, John Smeaton, ha señalado que “los colegios no deben ser utilizados como herramientas políticas por parte de las administraciones de sanidad ni para promover sus discursos, sobre todo si esto implica alentar a los niños a tener acceso al aborto o a los anticonceptivos”. Asimismo, defiende que “los padres católicos tienen derecho a que los colegios que eligen no permitan que el lobby pro-aborto interfiera en la educación de sus hijos. Dejad a los niños ser niños y que estudien en paz”, concluye Smeaton. Los últimos estudios han demostrado que el acceso a los anticonceptivos no ha frenado las tasas de embarazo entre las menores, sino todo lo contrario. Tanto la Iglesia escocesa como las organizaciones provida luchan para terminar con este adoctrinamiento, tan “poco útil” en la mayoría de los casos, y defienden que lo verdaderamente urgente es enseñar valores y principios morales, y no repartir anticonceptivos ni informar a los jóvenes sobre el acceso y “facilidades” del aborto.

 

 

infovaticana.com