Miércoles, 08 Marzo 2017 09:17

El PP se indigna con que los niños tengan pene, porque disfruta viéndolos travestidos

Una sociedad en la que se ha hecho necesario defender lo notorio y palmario, sin duda, está tocada de muerte, pero si, además, justifica la aberración, es que está a las puertas de la morgue.

  
El lema de la campaña de HazteOir.org 'Los niños tienen pene. Las niñas tienen vulva. Que no te engañen'.

Apenas llevamos una semana de Cuaresma, y parece que a las penitencias elegidas se le imponen otras desde fuera, cuya carga resulta más arduo de arrastrar, porque ni ayudan a elevar el alma ni contribuyen a construir nada bueno para el Hombre.

Los hechos se producen a tal velocidad, que quizás a la publicación de este artículo ya haya nuevos datos. Hasta su redacción, sin abundar en detalles, son los que siguen: el Carnaval de Las Palmas de Gran Canaria coronaba como ganador del concurso de travestismo a un tipo cuyo vulgar espectáculo consistió, básicamente, en disfrazarse con los atuendos propios de la Virgen María, para después, aparecer crucificado, haciendo escarnio de la Pasión y Muerte de Cristo, acompañando la estampa con frases como “¿Quieres mi perdón? Agáchate y disfruta. Siéntelo en tu boca, arrodíllate” y, siempre, entre los aplausos y los vítores de los asistentes.

 

Han hecho falta miles de firmas para que, tras la denuncia del pasado viernes de la Asociación de Abogados Cristianos, la Fiscalía Provincial de las Palmas incoase, este lunes, diligencias de investigación penal. Ni una institución ha movido un dedo. Los medios de comunicación emitían la noticia de forma aséptica y equidistante. Para la Administración, este hecho no ha supuesto ningún tipo de ofensa a los sentimientos religiosos de nadie. ¿A quién podría ofender en España que blasfemen de ese modo?

Drag Sethlas gana en la gala drag de Las Palmas con una parodia de la virgen y Cristo patrocinado por Multiópticas /Efe
Drag Sethlas gana en la gala drag de Las Palmas con una parodia de la virgen y Cristo patrocinado por Multiópticas /Efe.

Casi de forma paralela, un autobús, en cuya estructura podía leerse “Los niños tienen pene; las niñas tienen vulva. Que no te engañen. Si naces hombre, eres hombre. Si naces mujer, seguirás siéndolo”, recorría las calles de Madrid, levantando a su paso una polvareda de indignación y de vestiduras rasgadas entre aquellos a quienes, parece, la biología humana les provoca urticaria severa. Hacía las veces de respuesta a una campaña, promovida por una asociación que fomenta la transexualidad, que el pasado mes de enero sembró las tres capitales vascas y Pamplona, así como los periódicos que se publican en esas ciudades, de unos carteles en los que se leía: “Hay niñas con pene y niños con vulva”, ilustrando la incomprensible cita con un dibujo grotesco y surrealista.

Contra el autobús, fletado por la organización Hazte Oír, saltaron todos los resortes del poder mediático y político. Decía obviedades que no pueden ser repetidas en una sociedad amordazada. Así, el Ayuntamiento de Carmena decidió, sin orden judicial ni administrativa, detenerlo en su propia cochera, hasta conseguir, el jueves, que el Juzgado de Instrucción Número 42 de Madrid acordase prohibir su circulación como medida cautelar, porque entendía que podía “lesionar” la dignidad de los transexuales. Hazte Oír, viendo vulnerada su libertad de expresión, puso el viernes en rotación una caravana, con un lema similar, que la Policía Municipal de Madrid denunció por contravenir, decían, la ordenanza de publicidad del Ayuntamiento.

Estos son, someramente, los hechos que durante estos días han hecho correr ríos de tinta virtual, y que han ocupado tertulias, debates y espacio en muchos medios de comunicación. La mayoría, ensalzando las bondades de la libertad de expresión cuando ampara la blasfemia, y censurando la defensa del sentido común de quien, simplemente, subraya un hecho anatómico incontestable. Cosas curiosas del espectro mediático nacional que, de ser una pintura, sin duda, sería obra de El Bosco.

Desgraciadamente, esta irritante doble vara de medir ya sorprende a pocos, saturados de escuchar los rebuznos proyectados con altavoz, que encuentran en las redes sociales el máximo apogeo del festival cuadrúpedo.

Para muestra, el botón de la señora Colau, alcaldesa de la segunda ciudad más grande de España: “En Barcelona no hay lugar para autobuses lgtbfobicos. Queremos que nuestros/as niños/as crezcan en libertad y sin odio”. Porque para la podemita, decir que un niño tiene pene es cercenar la libertad –sin saber muy bien de quién- e incitar al odio –supongo que el odio de quien no tenga miembro viril y lo desee, pero vaya usted a saber-. A ella lo que le gusta es escoger pseudo-poemas, como el Padrenuestro blasfemo, convertido en el “mare nostra”, y que se lo reciten sus titiriteros en los Premios Ciudad de Barcelona.

Retorcer la principal oración de una confesión religiosa y convertirla en vómito es todo paz y libertad y pajaritos cantando en las mañanas de primavera

Porque retorcer la principal oración de una confesión religiosa y convertirla en vómito es todo paz y libertad y pajaritos cantando en las mañanas de primavera. Claro, señora Colau. Cómo no, si también lo vio así la sección décima de la Audiencia de Barcelona, que inadmitió a trámite la querella presentada por una Asociación, argumentando que “los grupos religiosos deben tolerar las críticas públicas y el debate sobre sus actividades, creencias o enseñanzas”.

Porque algunos, en España, estamos llamados a ser el soporte de todos los leñazos, mientras que otros tienen la venia para fustigarnos a su gusto.

Y hete aquí que cuando se espera que haya, al menos, un partido de los mayoritarios, que en un momento de lucidez, aprovechase la oportunidad para adueñarse, legítimamente, de los estertores de la agonizante sensatez, uno vuelve a quedarse perplejo.

Queda claro que está muy preocupada la señora de la tirante coleta porque alguien repita obviedades por las calles de la capital

La @cifupresidenta publicó, muy acalorada ella con los primeros soles que anuncian la primavera, que “es impresentable”, y que había “puesto en conocimiento de abogacía para ver si incumplen Ley igualdad y no Discriminación”. “¿Lo de la Drag?”, pensarán ustedes, en un alarde de sana candidez. Pues no, señores: lo del autobús. Porque, más allá de sus dificultades para manejar la lengua común, queda claro que está muy preocupada la señora de la tirante coleta porque alguien repita obviedades por las calles de la capital. No me consta que se alterase tanto con el asalto de su amiga Maestre a la capilla de la Universidad, o con los títeres de Carmena que ensalzaban el terrorismo de ETA. Que los niños tengan pene y las niñas vulva le quita el sueño. A lo mejor es que el autobús de marras le ha robado la inocencia, y ahí lo entendería todo.

Por su parte, Javier Maroto (Vicesecretario general de Acción Sectorial del Partido Popular) ha querido hacer valer su opinión en las redes sociales, y tilda al autobús de una “impresentable campaña a favor del odio LGTB”, y, albricias, dice que “no vale todo”. ¡Él, diciendo que no vale todo! ¡A él, a quien le vale alquilar un vientre y explotar a una mujer para satisfacer los deseos egoístas de otros que quieren niños para jugar a ser padres; a él, a quien cualquier unión entre dos personas le parece un matrimonio; a él, que dice que “no le tiemblan las piernas para llegar a acuerdos con nadie”, incluyendo a los proetarras de Bildu! Y dice el tipo que no vale todo. Salvo que un individuo se travista e insulte a los cristianos. Tú sí que vales, Maroto.

Todo el peso de la ley caerá también sobre las Facultades de Medicina, Biología o Enfermería, por diferenciar entre qué es un hombre y qué es una mujer

El tándem Cifuentes-Maroto, para variar, fue el más diligente a la hora de servir al imperio LGTB, e inclinaron fieles la cerviz ante sus mecenas, que los miran con desdén perdonándoles la vida. Pero por si quedaba alguna duda de que esto era una simple postura personal, el viernes sacó su capote Ángel Garrido, portavoz de la Comunidad de Madrid, muy del PP él, y lanzó unas advertencias: se revisará la declaración como Organización de Utilidad Pública que ostenta Hazte Oír, y evitará que reciba subvención alguna, porque, dice, “todos los mensajes que lanzan van siempre en la misma dirección de discriminación”, y que, por eso, “hay que actuar con todo el peso de la ley y contundencia“. Entiendo, pues, que todo el peso de la ley caerá también sobre las Facultades de Medicina, Biología o Enfermería, por diferenciar entre qué es un hombre y qué es una mujer, porque, supongo, para este señor, lanzan mensajes discriminatorios.

El lector, asombrado, podría pensar que, bueno, si se muestran tan implacables con un autobús que enuncia una certeza nunca cuestionada desde los albores de la Humanidad hasta el advenimiento de los nuevos redentores de la Ideología de Género, al travesti canario le habrán asegurado, como mínimo, prisión preventiva. Nada más lejos de la realidad. Porque el Partido Popular, con la dantesca gala, estaba cubierto de la purpurina de la alegría.

Los populares canarios estaban encantados con el recital de ese pobre indigente social haciéndole llegar sus “muchísimas felicidades a la Drag ganadora del 20 aniversario del certamen más loco y divertido” del carnaval

Los populares canarios estaban encantados con el recital de ese pobre indigente social –porque, quien obra así, es porque mendiga las atenciones que no es capaz de ganar con un proceder normal en sus relaciones, sin más intenciones descriptivas por mi parte – del festival insular, haciéndole llegar sus “muchísimas felicidades a la Drag ganadora del 20 aniversario del certamen más loco y divertido” del carnaval.

Sus cachorritos, los que aspiran a vivir de la sopa boba como sus mayores, reiteraban su felicitación al mamarracho de turno, por la “magnífica actuación, regodeándose en su infamia asegurando que “la Gala Drag es sinónimo de Tolerancia y Libertad”, para acabar dándole las gracias. ¿Las gracias por qué? ¿Por ridiculizar el dolor de una madre cuando ve a su hijo asesinado?

Drag Sethlas, con la fantasía "¡Mi cielo yo no hago milagros. Que sea lo que Dios quiera", ha ganado la Gala Drag del Carnaval /EfeDrag Sethlas, con la fantasía “¡Mi cielo yo no hago milagros. Que sea lo que Dios quiera”, ha ganado la Gala Drag del Carnaval /Efe

Parece, en este caso, que para el Partido Popular, mofarse de la muerte en Cruz de un hombre, no es impresentable. Y ya, si ese hombre es Cristo, menos impresentable aún. Y las millones de personas para las que ese Cristo es la razón de su existencia, que se aguanten. Total, es carnaval.

Lo decía, lento, desahogado y comprensivo, para Esradio, un concejal del Partido azul en el Ayuntamiento de las Palmas: “el punto de transgresión de este año es más novedoso, se ha ido un poco más allá. (…) Hay que contextualizarlo”, porque a él le “gustaría que no se usase esto para hacer una gran polémica (…) esto es carnaval, esto es pasarlo bien, esto es transgresión

Sólo una concejal de Coalición Canaria fue capaz de expresar lo que sentimos millones de españoles al visualizar la escena: me pareció una burla a todas las personas que somos creyentes (…) este tipo de espectáculos dañan a muchísima gente (…) cuando lo vi, estábamos en mi casa, se produjo un silencio”.

El silencio que va parejo al dolor, a la rabia contenida de ver que aquella Persona a la que amas con toda tu alma, vuelve a estar frente a Pilatos, mientras que la masa -amorfa, ebria, asalvajada- pide entre ladridos que sea crucificado para su bárbara diversión.

El protagonista, que oculta su miseria con peluca y maquillaje, declaraba al diario La Provincia que “buscaba la polémica” y que “lo he conseguido con este espectáculo. Se coloca su medalla, y a los demás, que les zurzan.

 Semana negra para la libertad de expresión

Ha sido una semana negra para la libertad de expresión, confundida en sus términos de arriba abajo, y para la igualdad de los españoles ante la ley.

Y aun hay periodistas y opinadores, bienintencionados en muchos casos, que pretenden guardar una equidistancia entre los sucesos.

Pues no es lo mismo. No, señor. No es lo mismo que ande libre y sin tener cuentas pendientes con la Ley el tipo que ha hecho tanto daño a millones de personas, y que se secuestre –porque la inmovilización sin orden judicial, es un secuestro- a un autobús que, recordémoslo, no adoctrina ningún niño, sino que lanza un mensaje de libertad a la sociedad española para que todos podamos decir evidencias sin que nos señalen con el dedo.

Ignacio Arsuaga, junto al impactante autobús fletado por HazteOir.org
 
Ignacio Arsuaga, junto al impactante autobús fletado por HazteOir.org.

No son realidades comparables, porque mientras unos pretenden disolver hasta la última realidad tangible, dejando muy atrás el relativismo para concurrir en un nihilismo insoportable, que socava los pilares sin los cuales una civilización no se sostiene, otros simplemente buscan mantener vigentes unas certezas mínimas.

Una sociedad en la que se ha hecho necesario defender lo notorio y palmario, sin duda, está tocada de muerte; pero si, además, justifica la aberración, es que está a las puertas de la morgue.

Llevamos una semana de Cuaresma, y resuena aun lo que, tiempo ha, recordaba el sacerdote al imponer la ceniza sobre la frente: “Memento homo, quia pulvis es et in pulverem reverteris”. Dudo que esos individuos sean capaces de hilar cuatro palabras en español, así que no espero que conozcan el significado de la clásica locución latina. Pero lo que sí tengo claro, es que muchos de ellos, en vez de al polvo, volverán al barro de las pocilgas donde han retozado toda su existencia.

 

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