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Viernes, 01 Septiembre 2017 11:24

Narcos amenazaron a un sacerdote argentino

Dos personas interceptaron a un colaborador del cura Jorge "Chicho" Cloro y le advirtieron que cese en su tarea de prevención y acompañamiento a jóvenes con adicciones. Ese mismo día, tres ruedas del vehículo del religioso aparecieron pinchadas.(Clarin)

“Gordo, que no se metan con la calle. Decile al cura que sólo haga misa”. Después de darle el “mensaje” a uno de los colaboradores del padre Jorge Cloro, alias "Chicho", de la parroquia Espíritu Santo de Bernal, los dos hombres huyeron en la moto. No fue la única intimidación que recibió el cura: el mismo día le tajearon tres ruedas de su coche.

Fue el propio sacerdote, quien además es delegado episcopal de la Pastoral de Adicciones y Drogadependencia de la Diócesis de Quilmes, el que difundió las amenazas en Facebook. “En la rotonda de Pasco me estallaron tres gomas a la vez. El gomero me mostró que una estaba acuchillada. Quiero decir lo siguiente: no tengo miedo a morir por el proyecto de Jesús en absoluto”.

El sacerdote también posteó un video en el que pidió: “A todos los de buena voluntad, les pido que difundan este video para visibilizar cada vez más el problema de la droga en la IAPI. Gracias, Ni un Pibe Menos”.

La iglesia Espíritu Santo está emplazada en el barrio IAPI, de Bernal Oeste. Allí, el martes dos personas en moto interceptaron a un colaborador de la parroquia, ubicada en calle 175 bis, entre Formosa y Chaco, y le dejaron un mensaje para el padre Cloro: “Gordo, que no se metan con la calle. Decile al cura que sólo haga misa”.

El momento elegido para la amenaza no fue casual: el sacerdote, que forma parte activa del programa que el episcopado impulsa para la atención de jóvenes que tienen problemas con las adicciones, había realizado el sábado una actividad de prevención en el barrio.

Al apriete mafioso se sumó el atentado al auto, el mismo día. “Soy humano, tengo miedo a sufrir, a no soportar el dolor, a la soledad en momentos vitales de la vida y a muchas cosas más... soy, lamentablemente, un cura pecador y no estoy a la altura de la santidad que se requiere en estos momentos. Pero tengo claro que nada ni nadie me va asustar con ningún tipo de amenazas”, fue parte del posteo en Facebook del cura. Y finalizó: “Nuestros niños y jóvenes no son ‘negociables’ y, si debo morir por ellos, seré el hombre más feliz del mundo. Seguiremos con nuestras noches a favor de la vida. Vamos por más!!!!!”.

No fue la primera amenaza contra el sacerdote. La anterior había sido luego de realizar una marcha contra el narcotráfico, junto con un pastor evangélico y vecinos de la zona.

El caso recordó a otros dos antecedentes similares en el Conurbano. Ambos ocurrieron en marzo de este año. En San Martín, el cura Alberto Benegas fue trasladado a Olavarría, amenazado por narcos. Algo similar le ocurrió a Eduardo Farrell, que encabezaba la lucha en Moreno.

Cloro dará más detalles sobre las intimidaciones, en una conferencia en la que estará acompañado del obispo diocesano, monseñor Carlos José Tissera.

 

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