Roque Saenz Peña 1910 - 1914

Roque Sáenz Peña

(Buenos Aires, Argentina, 19 de marzo de 1851 – ibídem, 9 de agosto de 1914) fue un abogado y político argentino, combatiente voluntario del ejército peruano en la Guerra del Pacífico. Ejerció la presidencia de su país entre 1910 y 1914, y es recordado por la promulgación de la Ley 8.871 o "Ley Sáenz Peña", que instauró en Argentina

el voto universal, secreto y obligatorio.

Era hijo de Luis Sáenz Peña y Cipriana Lahitte de Sáenz Peña. Provenía de una familia de partidarios de Rosas: sus abuelos paterno y materno, Roque Julián Sáenz Peña y Eduardo Lahitte, habían sido diputados de la Legislatura durante el gobierno de aquel.

Después de la derrota de Rosas en la batalla de Caseros, la tradición federal de los abuelos y del padre, que no cambiaron sus convicciones, los mantuvo alejados de la función pública.

Cursó sus estudios secundarios en el Colegio Nacional de Buenos Aires, bajo la dirección de Amadeo Jacques. En 1875 se graduó de doctor en derecho, con una tesis sobre "Condición jurídica de los expósitos".

Durante la Revolución de 1874 defiende a las autoridades de la nación como Capitán del Regimiento N° 2, bajo el mando de Luis María Campos. Vencida la revolución, es ascendido a Segundo Comandante de Guardias Nacionales, pero solicita ser relevado de las filas.

Opositor a Mitre, milita en el Partido Autonomista encabezado por Adolfo Alsina y en 1876 es elegido para una banca de Diputado en la Legislatura de la Provincia de Buenos Aires. Llegó a desempeñar la presidencia del cuerpo a los 26 años, siendo así uno de los presidentes más jóvenes de la Cámara.

En 1878, a raíz de las disidencias producidas dentro del autonomismo con motivo de la política de conciliación iniciada por el presidente Avellaneda a la que Sáenz Peña se oponía, renunció a su cargo y terminó por abandonar transitoriamente la política.

Guerra del Pacífico

Al declararse la guerra del Pacífico entre Chile y Perú, en 1879 se ausenta silenciosamente de su país viajando hacia Lima. Ofrece sus servicios al Perú, que le otorga el grado de Teniente Coronel (Comandante). En la batalla de Tarapacá; sirve al mando del coronel Andrés Avelino Cáceres, donde su bando obtiene un triunfo transitorio sobre Chile.

En la batalla de Arica estuvo al mando del batallón Iquique, después de ser herido en el brazo derecho y contemplar impotente la muerte de muchos de sus camaradas peruanos, cae prisionero en manos del Capitán del 4º de Línea del ejército chileno Ricardo Silva Arriagada.

"Don Roque Sáenz Peña sigue tranquilo, impasible; alguien me dice que es argentino; me fijo entonces más en él; es alto, lleva bigote y barba puntudita; su porte no es muy marcial, porque es algo gibado; representa unos 32 años; viste levita azul negra, como de marino; el cinturón, los tiros del sable, que no tiene, encima del levita; pantalón borlón, de color un poco gris; botas granaderas y gorra, que mantiene militarmente. A primera vista se nota al hombre culto, de mundo. Más tarde entrego mis prisioneros a la Superioridad Militar, que los deposita,primero en la Aduana, y después los embarcan en el Itata."

Roque Sáenz Peña es sometido a un Consejo de Guerra y se lo confina cerca de la capital chilena. Puesto en libertad luego de seis meses, a instancias de su familia y del gobierno argentino, regresa a Buenos Aires en septiembre de 1880. El Congreso de la Nación Argentina, en voto unánime, le devuelve la ciudadanía argentina, que había perdido de jure al incorporarse al ejército peruano.

Los años de funcionario

Presidía entonces el país el General Julio Argentino Roca, y su Ministro de Relaciones Exteriores, Bernardo de Irigoyen lo nombra Subsecretario en 1880. Un año después renuncia al cargo de Subsecretario, y se traslada a Europa por dos años.

En 1884, ya de regreso en Buenos Aires, concibe el proyecto de fundar la revista Sud América junto a sus amigos Paul Groussac, Carlos Pellegrini y Exequiel Ramos Mejía, en la que sus ideas americanistas fueron publicitadas ampliamente. Apoyó la candidatura presidencial de Miguel Juárez Celman. En 1887, con Juárez Celman ya en la presidencia, es designado embajador plenipotenciario en el Uruguay. En 1889 resalta como representante del país en la Conferencia de Montevideo.

Fue iniciado masón el 14 de marzo de 1882 en la Logia Docente, De su actividad en la Institución se recuerda en particular la fundación del diario Sud América, junto a Pellegrini y Gallo, por pedido de su logia para enfrentar las ideas de Dardo Rocha

En 1889 - 1890, junto a Manuel Quintana representa a la Argentina en la Conferencia de Washington. Allí defiende el principio de inviolabilidad de los Estados y se opone ardorosamente al proyecto estadounidense de crear una unión aduanera continental y una moneda única en el continente. A la Doctrina Monroe, que sostenía la consigna "América para los americanos", opuso la consigna "América para la humanidad".

El prestigio adquirido por su actuación diplomática en Washington, y la crisis política y financiera de la administración juarista, lo catapultan al Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto el 18 de abril de 1890, posición que ostentó hasta la renuncia del presidente en agosto. Al asumir la presidencia Carlos Pellegrini, Saénz Peña es designado presidente del Banco Nacional.

La tarea de saneamiento bancario no era sencilla. La crisis financiera de 1889, por la continua suba del precio del oro, y la enorme flexibilidad del sistema de préstamos del unicato, destinado a financiar la compra de tierras, y las inversiones en la Bolsa, hicieron de cumplimiento imposible las obligaciones de las entidades bancarias oficiales, entre las que se contaban el Banco Nacional y el Banco Provincia de Buenos Aires.

En ese contexto, la suscripción de un empréstito interno por medio de la Bolsa, a iniciativa del presidente Pellegrini, fracasó y significó la suspensión de las operaciones de los bancos oficiales el 7 de abril de 1891. El Banco Nacional no logró recuperarse jamás y se apagaría finalmente en 1893.

El "Modernismo"

En medio de la grave crisis política y económica que sacudía al país, la figura del joven Roque Sáenz Peña se perfila como favorita para la elección presidencial de 1892 impulsada por el gobernador de Buenos Aires Julio Costa el 17 de diciembre de 1891.

Es el primer intento serio de renovación institucional y política desde 1880, y cuenta con fuertes apoyos políticos: la juventud juarista, que había constituido junto al senador Leandro Alem la Unión Cívica Radical, que rechazaba los planes revolucionarios de éste; los gobernadores de Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe, Entre Ríos, Corrientes y Santiago del Estero, inducidos por el presidente Carlos Pellegrini quien había propuesto a su antiguo socio de bufete jurídico en 1889 en reemplazo de la resistida candidatura de Ramón J. Cárcano; e importantes figuras antirroquistas como el cordobés Manuel D. Pizarro.

Sin embargo, la candidatura del joven abogado porteño tiene enemigos importantes, pues amenazaba con quitarle el control del Partido Autonomista Nacional al ex presidente Julio A. Roca, enfrentado políticamente con los jóvenes juaristas y a quien Sáenz Peña llamaba "Napoleón de azúcar rubia".1 Para dificultar su candidatura, Mitre, aliado de Roca, impulsa la del propio padre de Roque, el juez de la Suprema Corte de Justicia, Luis Sáenz Peña.

La figura opaca e intrascendente políticamente del padre, Luis, ex legislador y ex vicegobernador de Buenos Aires, alcanzaba para herir de muerte la candidatura del hijo, "el muchacho Roque", y la de su íntimo amigo Bernardo de Irigoyen, sostenido por la revolucionaria Unión Cívica Radical. El Mosquito se mofaba del magistrado del alto tribunal presentándolo como un Guillermo Tell envejecido y senil, renuente a disparar contra la cabeza del hijo la flecha alcanzada por Roca y Mitre.

Antes que enfrentarse con su padre, Roque prefiere renunciar a su candidatura y dar muerte al "modernismo", tras lo cual declara:

"Lamento que circunstancias ajenas a mi voluntad, pero no extrañas a mi corazón, me impidan aceptar el alto honor".

Las elecciones dan como triunfador a Luis Sáenz Peña, que designa a Roque jefe del Regimiento de Guardias Nacionales. En junio de 1892 se incorpora a la Cámara de Senadores de la Provincia de Buenos Aires, pero al poco tiempo renuncia a ambos cargos para retirarse de la vida pública. Ello se debía a que sus criterios ideológicos le impedían ser oficialista, pero a la vez el que su padre ocupara la presidencia le impedía ser opositor. Por un tiempo vivirá en Entre Ríos, y regresa a Buenos Aires en 1895 para iniciar un bufete junto a sus amigos Federico Pinedo y Carlos Pellegrini.

El liderazgo del movimiento antirroquista

La alianza política entre Pellegrini y Julio A. Roca se debilitó en julio de 1901, sin desaparecer del todo aún, por diferencias en torno a un proyecto financiero. En ese contexto, Roque Sáenz Peña encabezará la lista de diputados nacionales del pellegrinismo en la Capital Federal que será derrotada en los comicios del 9 de marzo de 1902. Como aún regía el sistema de lista completa de la Ley 140, el ex canciller no pudo ingresar al Congreso nacional.

A partir de julio de 1902 se produce en la República Argentina una división formal y definitiva en el Partido Autonomista Nacional en torno a la sucesión del presidente Julio A. Roca. La "convención de notables", instaurada desde 1903 como órgano no formal de selección del candidato presidencial del partido dominante, se fractura en torno al incumplimiento del compromiso de postular al ex presidente Carlos Pellegrini y la decisión de Roca de impulsar al abogado Manuel Quintana en la elección de 1904.

Alli nacen dos expresiones políticas dentro de la ideología conservadora: los "autonomistas nacionales" o roquistas, con su política intransigente de mantener el fraude electoral, y los "autonomistas" o pellegrinistas, sectores escindidos del P.A.N. influidos por las revoluciones radicales, los atentados anarquistas y las huelgas obreras. Una de las mayores preocupaciones de los pellegrinistas era transpolar las protestas de las calles al parlamento dando cabida política a los nuevos actores sociales.

Para ello se hacía necesario dar espacios de representación al principal partido opositor, la Unión Cívica Radical, pero también al moderado Partido Socialista. De esa manera, se debilitaría a las dos grandes fuerzas sociales emergentes de la época: el obrerismo y el anarquismo.

Al producirse la ruptura del P.A.N. y confirmarse la candidatura de Quintana el 12 de octubre de 1903, Sáenz Peña organizó un banquete de desagravio a Pellegrini dos días después en el Café de París. Allí, el ex presidente anunciaba las razones del nuevo movimiento político antirroquista: "El partido político al que pertenecimos ha desaparecido sustituyéndole una sola cabeza que piensa, una voluntad que resuelve, una voz que ordena, un elector que elige".

Entre los vaivenes institucionales de la política presidencial de Manuel Quintana y la revolución radical de 1905, los enemigos de Julio A. Roca superaban en número a sus amigos y aliados. Es asi, que en la elección del 11 de marzo de 1906, nuevamente bajo el sistema de lista completa, se impone la coalición "Concentración Popular" a la lista oficialista en medio de escándalos y protestas por compra de votos. Un frente político de ex modernistas, mitristas, el conservador Benito Villanueva y radicales bernardistas que postulaba a Carlos Pellegrini, Emilio Mitre, Roque Sáenz Peña y Ernesto Tornquist en los primeros lugares.

El año 1906 será el tiempo del ocaso del sistema personalista y del fraude institucional en Argentina, marcado por la muerte de algunos de sus principales referentes políticos y el nacimiento de nuevos liderazgos. El 9 de enero falleció Bartolomé Mitre, que aunque había anunciado su retiro de la política al cumplir la edad de 80 años seguía gozando de cierta influencia al menos en la Capital y la Provincia de Buenos Aires; el 12 de marzo, menos de 24 horas después de la derrota del oficialismo en la Capital, muere el presidente Manuel Quintana; el 17 de julio, fallece Carlos Pellegrini; y el 27 de diciembre, muere Bernardo de Irigoyen.

En ese marco fatídico, Roque Sáenz Peña se transformará en el heredero político de Pellegrini y en el candidato "natural" de los conservadores reformistas para la presidencia en 1910, por su prestigio internacional y su cercanía política al nuevo presidente de la República, José Figueroa Alcorta.

El mayor reconocimiento internacional, aunque no exento de criticas en los círculos políticos de Buenos Aires, proviene del Perú por su actuación militar. El 5 de octubre de 1905 se da la autorización por ley a Roque Sáenz Peña para aceptar el cargo de "General del Ejército del Perú".

En 1879, se alistó para combatir por el Perú en atención a sus convicciones, durante la cruenta guerra que libraba con Chile. Incorporado con el grado de Teniente Coronel asistió a la Batalla de Tarapacá, donde comandó el batallón Iquique, trasladándose después a Arica. El 5 de julio de 1880, los chilenos bombardearon desde mar y tierra esa plaza e iniciaron el asalto el día 7. El combate concluyó en el Morro y su resultado fue favorable a Chile.

El Teniente Coronel Sáenz Peña combatió con valor en esa acción, viendo caer a su lado a otros jefes peruanos, como los coroneles Francisco Bolognesi y Juan Guillermo More Ruiz. El 25 de octubre de 1885 el gobierno del Perú lo ascendió a Coronel y años más tarde, el 26 de agosto de 1905, a propuesta del presidente peruano José Pardo Barreda, el Parlamento le otorgó el cargo de "General de Brigada".

El 6 de noviembre, en la ceremonia de inauguración del monumento al Coronel Bolognesi, se le dio el mando del Ejército del Perú al General Roque Sáenz Peña, durante la ceremonia. Se hizo tocar llamada de honor y los comandantes de cada una de las unidades hizo entrega de ellas a Sáenz Peña.

El ayudante del ministro de guerra, Teniente Coronel Dupont, hizo entrega del mando pronunciando las siguientes palabras: "De Orden Suprema, entrego el mando del Ejército del Perú al General Roque Sáenz Peña, a quien se obedecerá y respetará". El Perú honró a Sáenz Peña con los siguientes premios y reconocimientos: Medalla de Plata de Tarapacá, honras al declararlo Benemérito del Perú y darle el Mando del Ejército Peruano para la Ceremonia del Monumento al General Bolognesi y Medalla de Oro de esa Ceremonia.

En 1906 el gobierno de José Figueroa Alcorta lo designa representante extraordinario para asistir a los actos de la boda de Alfonso XIII de España. Allí es nombrado enviado extraordinario y ministro plenipotenciario ante España, Portugal, Italia y Suiza. De regreso a la Argentina, en 1907 es nombrado para encabezar las misiones diplomáticas en Suiza e Italia. Llegado a Roma, recibe instrucciones de su gobierno para representar al país en la Segunda Conferencia de Paz de La Haya junto a Luis María Drago; allí sostendrán una posición favorable a la creación de un tribunal internacional de arbitraje.

En 1909 forma parte del tribunal arbitral que lauda las diferencias entre Estados Unidos y Venezuela. Su misión diplomática ante los gobiernos italiano y suizo se prolonga hasta 1910; en Italia se enterará de su proclamación oficial como candidato a Presidente de la República.

Presidente de la Nación

El acto electoral se llevó a cabo el 13 de marzo de 1910, con gran cantidad de irregularidades habituales en esa época. Asumió la presidencia el 12 de octubre de 1910.
Al poco tiempo de llegar al país celebró un encuentro con el presidente Figueroa Alcorta y otra con el líder de la oposición, Hipólito Yrigoyen. En esta última entrevista el líder radical se comprometió a abandonar la vía revolucionaria, y Sáenz Peña a promulgar una ley electoral que modernizara los comicios e impidiera el fraude electoral. Yrigoyen pidió la intervención de las provincias para impedir que sus gobernadores interfirieran con dicho proceso, Sáenz Peña se negó pero permitió que el radicalismo formara parte del gobierno. Con la sanción de la ley electoral, el radicalismo se comprometía también a abandonar la postura abstencionista que mantenía como protesta por las irregularidades del sistema electoral vigente hasta entonces.

La ley propuesta estaba basada en tres elementos clave: el voto secreto, obligatorio y universal, utilizando el padrón militar. La ley fue un gran avance en su tiempo ya que permitía a grandes masas poblacionales participar del acto electoral, aunque aún distaba de ser completamente universal: las mujeres y los extranjeros (que por entonces eran una gran parte de la sociedad) aún no tenían derecho a voto. Además, aunque los extranjeros no votaban, en cambio eran tenidos en cuenta al determinar la población de los distritos y la cantidad de diputados que podían elegirse por cada uno. Sáenz Peña presentó el proyecto en el congreso con estas palabras:

"He dicho a mi país todo mi pensamiento, mis convicciones y mis esperanzas. Quiera mi país escuchar la palabra y el consejo de su primer mandatario, quiera el pueblo votar."

Entre los opositores a su gobierno se encuentran los beneficiarios del antiguo régimen electoral, cuyos privilegios se veían claramente amenazados por la reforma.

Así, muchos legisladores de los sectores conservadores, aún no oponiéndose abiertamente, obstaculizan la reforma. Sin embargo, gracias en gran parte a la defensa que hizo del proyecto el ministro del Interior, Indalecio Gómez — coautor del mismo — esta sería sancionada el 10 de febrero de 1912 como Ley 8.871, conocida desde entonces como "Ley Sáenz Peña".

Las primeras elecciones realizadas en Argentina bajo la nueva ley tuvieron lugar ese mismo año, la bancada socialista creció notablemente y hubo triunfos radicales en Entre Ríos y Santa Fe. La participación electoral, que en las últimas elecciones antes de la ley rondaba el 5%, creció hasta el 62.85% para 1914.

Fallecimiento

Desde el momento de su asunción como presidente, su salud no era buena, pero la misma empeoró sensiblemente a partir del año 1913. La versión que circulaba en la época era que el presidente sufría las consecuencias neurológica de una sífilis que se habría contagiado durante la guerra entre Chile y Perú.
Varias veces debió solicitar licencia.
Finalmente, delegó el mando presidencial a su vicepresidente Victorino de la Plaza. Murió el 9 de agosto de 1914, dos años antes de terminar su mandato.

Homenajes

Su figura es muy recordada en el Perú, donde muchas ciudades de este país tienen una calle con el nombre de Sáenz Peña y hay monumentos a su memoria. En la ciudad de Lima, se expone el histórico monumento hecho por el escultor José Vivanco Quintani

 


 

 

 

Info adicional

  • Fin de mandato: Concluye