Ramón S. Castillo 1942 - 1943

Ramón S. Castillo (Catamarca, 20 de noviembre de 1873 - Buenos Aires, 12 de octubre de 1944) fue un abogado, juez y político argentino conservador perteneciente al Partido Demócrata Nacional, que fue elegido Vicepresidente de la Nación Argentina en 1938, acompañando al presidente Roberto M. Ortiz y que al fallecer éste en 1942 asumió como 25.º

presidente de la Nación Argentina, hasta ser derrocado por un golpe de estado militar conocido como la Revolución del 43.

El mandato de Roberto M. Ortiz y Ramón Castillo ha sido cuestionado generalizadamente por los historiadores en su legitimidad, debido al fraude electoral masivo realizado en las elecciones de 1938, así como el alto grado de corrupción, dentro de un período de la historia argentina conocido como la década infame (1930-1943).

El nombre de Castillo

Generalmente se lo nombra como Ramón S. Castillo, sin precisar nunca a qué corresponde la inicial S. Esto sucede porque no corresponde a nada, ya que su segundo nombre era Antonio. Para evitar el malentendido que pudiera ocasionar su firma (Ramón A. Castillo, como Ramona Castillo), en su juventud fue deformando la A por una S.

Cursó sus estudios en la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires. Designado juez penal en San Nicolás de los Arroyos (provincia de Buenos Aires), entre los casos que debió resolver, se encuentra la condena a 8 años de prisión al gaucho Hormiga Negra, por un homicidio que luego se probó no había cometido. En la carrera judicial llegaría a miembro de la Cámara de Apelaciones en lo Comercial antes de retirarse. Dedicado a la docencia, se desempeñó como profesor y decano en la UBA (Universidad de Buenos Aires) entre 1923 y 1928.

En 1930 fue designado Gobernador interventor de la provincia de Tucumán por el gobierno de facto de José Félix Uriburu; fue senador nacional por su provincia, y luego Ministro del Interior entre 1932 y 1935. Renunció a este cargo para presentarse al cargo de vicepresidente de Roberto Ortiz en la fórmula de la llamada "Concordancia", una transitoria alianza entre el Partido Demócrata Nacional, la Unión Cívica Radical Antipersonalista y el Partido Socialista Independiente, que triunfó en elecciones fraudulentas y asumió el poder el 20 de febrero de 1938.

Cuando Ortiz renuncia por graves problemas de salud -padecía una grave diabetes-, Castillo asumió el poder para completar el período presidencial; desde 1940 estaba efectivamente a cargo del Poder Ejecutivo.

Presidencia de Ramón Castillo (1942-1943)

Castillo continuó la política exterior de su predecesor, manteniendo la neutralidad argentina en la Segunda Guerra Mundial, una decisión motivada por las tendencias proaliadas y progermanas que dividían al Ejército y a toda la sociedad argentina. La necesidad de mantener el abastecimiento marítimo lo llevó a promover la creación de la Flota Mercante del Estado, que nutrió con la compra de barcos de potencias beligerantes anclados en puertos argentinos.

Tomó otras medidas de similar corte nacionalista, como la revocación de la concesión del puerto de Rosario, en manos de un operador francés, la nacionalización de la británica Compañía Primitiva de Gas, la creación de la Dirección de Fabricaciones Militares y la apertura de los Altos Hornos Zapla.

Llevó a cabo una política férreamente autoritaria, disponiendo de las carteras ministeriales con soltura y disolviendo el Concejo Deliberante de Buenos Aires ante las denuncias de corrupción en el mismo. Esta política también se reflejó en su política hacia las provincias opositoras, siendo el hecho de esta naturaleza más notorio, la intervención decretada al Colegio Electoral de la Provincia de Tucumán, en septiembre de 1942, a fin de evitar el triunfo de la candidatura del radical opositor Miguel Mario Campero.

Lo inédito de esta decisión favoreció la dilación de la elección de autoridades provinciales para producir la caducidad legal del mandato de Miguel Critto y por lo tanto justificar la intervención definitiva de Tucumán (febrero de 1943).

Este retorno a las peores prácticas de amañamiento de la voluntad electoral y de práctica de la violencia como procedimiento común para solucionar conflictos, generó un precario equilibrio de poderes con el Ejército; en 1942 hubo dos intentos de «hacer algo», liderados por los partidarios del anciano general Agustín Pedro Justo. La oposición entre «aliadófilos», «neutralistas» y «germanófilos» eran cada vez más acentuadas.

Castillo se mantuvo neutralista apoyado principalmente por el Ejército pero aislado de la Concordancia. El fallecimiento de Justo dio un respiro a Castillo, pero no pudo impedir que en las elecciones presidenciales de 1943 la Concordancia llevara una fórmula constituida por el conservador salteño Robustiano Patrón Costas (Partido Demócrata Nacional) y la Unión Cívica Radical Antipersonalista.

Quince meses después de su derrocamiento, el 12 de octubre de 1944 Castillo falleció en la provincia de Buenos Aires.

 


 

Mensaje de Jesús acerca del buen liderazgo

 

13 de Septiembre del 2012
Mensaje Público

 
“Yo soy tu Jesús, nacido Encarnado.”
 
“El día de hoy he venido para recordarle a la gente que hay una enorme diferencia entre un auténtico líder y un político.  Un auténtico líder desea el bienestar de su nación y de sus habitantes.  Trabaja para proteger y defender a todos y para unir la nación bajo leyes justas.  En este país, un buen líder defiende la Constitución y nunca tramaría leyes para oponerse a esta Constitución o que vayan contra algún grupo.  De la misma forma, un auténtico líder no se dejaría persuadir por grupos con intereses particulares para redefinir las leyes actuales a fin de favorecer sus intereses desordenados.”
 
“La persona que es nada más un político no sabe cómo sacar a la nación de las crisis.  No tiene políticas sólidas, sino solamente políticas que llevan a más confusión y mayor caos.  Su bienestar político es más importante para él que el bienestar de los habitantes.”
 
“Un político así puede incluso abusar de su autoridad sin tener en cuenta las leyes antiguas.  Puede que utilice su autoridad para debilitar a la nación en vez de fortalecerla.”
 
“Presten atención, Mis hermanos y hermanas, a lo que les digo hoy.  No se dejen cautivar por los políticos.  Denle apoyo al auténtico liderazgo.”

 

Fuente: www.amorsanto.com

Info adicional

  • Fin de mandato: Concluye