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Jueves, 18 Agosto 2011 14:35

La Argentina ideal y posible

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 La Argentina Ideal y posible que todos soñamos, perfecta en su organización social, política y económica, respetada y amada por sus ciudadanos tiene, necesariamente, los condimentos que a continuación mencionamos:

En primerísimo lugar, En Argentina se respeta la vida a rajatabla, desde el mismo momento de la concepción. Éste es el primer paso para que el país no pierda la alegría y la santidad social.
En Argentina no se mata a los ancianos, ni por decisión de ellos ni por decisión de otros. No hay eutanasia.
En esta Argentina no se imparte educación sexual ordenada al placer libidinoso, pues los argentinos tenemos la certeza de que los órganos sexuales están al servicio de la procreación y de ninguna manera son para diversión, mucho menos antes del matrimonio para toda la vida de uno con una.
En la Argentina ideal y posible no se controla la natalidad. Los matrimonios que, teniendo motivos válidos, no quieren tener muchos hijos, apelan a medios naturales, pues son los más sanos y efectivos. Las mujeres no ven la maternidad como una carga, un castigo o un impedimento para realizarse en la vida, sino que ven en la maternidad la primera manera de satisfacer su vocación esencial, sin perjuicio de cualquier otra profesión que quieran desarrollar.
Se ve la autosatisfacción como un mal moral y físico del que hay que arrepentirse y curarse, de ninguna manera como algo saludable y necesario.
En Argentina no se permite el casamiento ni la unión civil entre dos hombres o entre dos mujeres, el mal llamado “matrimonio igualitario”.
En la Argentina ideal y posible se imparte educación religiosa y moral, en forma optativa, en todas las escuelas públicas.
En Argentina no existe la masonería ni hay masones. No hay organizaciones secretas que pretendan predicar lo contrario de los 10 mandamientos de la ley de Dios.
En una Argentina ideal no hay piquetes, cortes de ruta, cortes de las vías del ferrocarril, simplemente como ocurre en países tales como Brasil, Japón, Israel, Singapur, Paraguay, China Cuba o Venezuela y en todos los demás países del mundo.
También en esta Argentina se trabaja incesantemente para alcanzar un desarrollo homogéneo de todas las provincias, promoviendo la migración de la Capital Federal y el área metropolitana hacia el resto del país. Para ello, hay beneficios especiales para las empresas que se instalen en el interior, generando empleo y prosperidad en iguales condiciones para todo el territorio nacional.
En nuestra Argentina posible se lucha contra la inseguridad en todos los frentes, comenzando por el frente social y la franja social que comprende a todos los jóvenes que ni trabajan ni estudian: Educación de calidad, becas, contención social, centros de deportes, preparación para el mundo laboral, motivos para creer en la vida y en un futuro promisorio a través del trabajo fecundo, el estudio y los valores religiosos.
En esta Argentina ideal todos los jóvenes realizan el servicio militar obligatorio, el cual es una estupenda oportunidad para que, al mismo tiempo que se preparan para defender a la patria, puedan adquirir virtudes fundamentales como la obediencia, disciplina, solidaridad, trabajo en equipo, servicio social, y muchas otras virtudes.
En esta bendita Argentina se ama mucho a los símbolos patrios: la bandera, la escarapela, el escudo nacional y el himno nacional. Es por ello que nadie, en este país, tiene la bandera rota, deshilachada, sucia, gastada. No se comete la estupidez de no lavarla porque a alguno se le ocurra que no debe lavarse. Se lava con cuidado, y apenas comienza a deteriorarse, se cambia inmediatamente por una nueva.
En nuestra querida Argentina ideal y posible los gobiernos no hacen propaganda en ningún medio de comunicación, la inflación es de 4 % anual, no se hace campaña política con dinero procedente del narcotráfico, no se miente ni a la población ni al mundo con las estadísticas, se gastan con prolijidad los dineros públicos y los gobernantes no tienen la hipocresía de hablar bien de ellos mismos mientras critican el pasado y roban en el presente.
En este gran país que es Argentina, la primera preocupación gubernamental debe ser la protección y la promoción de esa patria chica que es la familia, de modo tal que, habiendo salud, educación, vivienda y trabajo para todos, podamos construir esa patria grande verdaderamente ideal y verdaderamente posible que todos soñamos.
Dentro de esa preocupación del gobierno por la prosperidad integral de la familia, no se desatienden temas de crucial importancia, como lo es por ejemplo la promoción de la lactancia materna. Las mamás no desaprovechan esa alimentación irremplazable y grandiosa ni una vez en el día, sabiendo bien que sería indigno de ella negarle a su hijo la posibilidad de crecer sano y fuerte con un alimento casi sobrenatural como es la leche que ella misma produce, durante todo el tiempo que su hijo lo requiera.
Obviamente que esta lista podría continuar y ser mucho más extensa, pero lo que sí deberíamos tener en cuenta los argentinos, es que nunca lograremos la Argentina ideal y posible, si no tenemos en los partidos políticos dirigentes cultos que tengan una formación verdaderamente íntegra y moral, lo cual incluye por supuesto una honestidad perfecta en todos sus actos y un generoso amor a la patria.
Conciudadano argentino, finalmente quiero dirigirme a ti para pedirte que tengas mucho cuidado, que te fijes bien cómo vas a votar durante este año, pues si votas a un candidato que no respeta la religión y no tiene formación moral, este país no tiene solución. La República Argentina va a despegar y a alcanzar el pleno desarrollo, solamente cuando tenga políticos que sepan cuándo decir sí y cuándo decir nó a la población, (por ejemplo, nó al matrimonio homosexual). Que Dios te bendiga.

(Carlos Alberto Ferrari - Buenos Aires 27-03-2011)


Leer 2670 veces Modificado por última vez en Lunes, 21 Noviembre 2011 17:13
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