Lunes, Enero 21, 2019

Política de Estado


Lunes, 07 Enero 2013 09:49

Diez principios fundacionales en la Doctrina Social de la Iglesia

Tabla de contenidos de este artículo

He aquí unos bloques fundamentales sobre los que descansa toda la doctrina social de la Igle­sia.

1. El principio de la Dignidad de la Persona Humana

“Todo ser humano es creado a imagen de Dios y redimido por Jesucristo y, por lo tan­to, es de un valor incalculable y digno de respeto como miembro de la familia humana”.1

Este es el principio fundamental de laenseñanza social católica. Toda persona –pres­cindiendo de raza, sexo, edad, patria, religión, inclinaciones sexuales, empleo o nivel econó­mico, salud, inteligencia, éxitos o cualquier otra característica diferenciadora— es digna de respeto. No es lo que uno hace o tiene lo que da derecho al respeto, lo que establece la digni­dad de uno es sencillamente el ser una persona humana. Dada esa dignidad, la persona huma­na en la visión católica nunca es un medio, es siempre un fin.

El cuerpo de la doctrina social católica comienza con la persona humana, pero no ter­mina ahí. Los individuos tienen su dignidad personal; pero el individualismo no tiene lugar en el pensamiento social católico. El principio de la dignidad humana da a la persona el derecho a la pertenencia, como miembro, a una comunidad, la familia humana.

2. El principio del Respeto por la Vida Humana

“Toda persona, desde el momento de su concepción hasta su muerte natural, posee una inherente dignidad y el derecho a la vida, que fluye inevitablemente de dicha digni­dad”.2

La vida humana en cualquier estadio de su desarrollo o decadencia es preciosa y, por lo tanto, digna de protección y respeto. Es siempre equivocado atacar directamente a una vida humana inocente. La tradición católica ve lo sagrado de la vida humana como parte de cualquier visión moral en orden a una sociedad justa y buena.

3. El Principio de Asociación.

Nuestra tradición proclama que la persona humana no es solamente sagrada sino también social. La manera cómo organicemos nuestra sociedad —en economía y política, en las leyes y ordenamiento político— afecta directamente a la dignidad humana y a la capacidad de los individuos de desarrollarse en la comunidad“.3

La pieza central de la sociedad es la familia: la estabilidad de la familia debe siempre ser protegida y nunca socavada. Mediante la asociación con otros —en familias y en otras instituciones sociales que fomentan el crecimiento, protegen la dignidad y promueven el bien común— la persona humana alcanza su realización.

4. El Principio de Participación.

Nosotros creemos que las personas tienen el derecho y el deber de participar en la sociedad, buscando juntos el bien común y el bienestar de todos, especialmente de los pobres y más vulnerables“.4

Sin participación, los beneficios disponibles para un individuo a través de cualquier institución social no consiguen su objetivo. La persona humana tiene el derecho de no ser excluida de la participación en aquellas instituciones que son necesarias para el desarrollo humano.

Este principio se aplica de manera especial a las condiciones relativas al trabajo. “El trabajo es más que un medio de ganarse la vida; es tina fbrtna de participación continua en la accióncreadora de Dios. Si se ha de proteger la dignidad del trabajo, se deben respetar los derechos fundamentales de lo.s trabajadores —el derecho a un trabajo productivo, a un salario decente y justo, a organizar sindicatos y a afiliarse a ellos, a la propiedad privada, y a la iniciativa económica”.5

5. El Principio de la Protección Preferencial de los Pobres y Vulnerables

Nosotros creemos que estamos en contacto con Cristo cuando lo estamos con los pobres. El relato del juicio final6 tiene un importante papel en la tradición de la Fe Católica. Desde sus primeros días la Iglesia ha enseñado que seremos juzgados por lo que hayamos elegido hacer o no hacer al hambriento, al sediento, al enfermo, al que no tiene hogar, al encarcelado. Hoy laIglesia expresa esta enseñanza con los términos de “opción preferencial por los pobres”.

¿Por qué este amor preferencial por los pobres? ¿Por qué poner las necesidades de los pobres en primer lugar? Porque el bien común — el bien de la sociedad en su conjunto — lo requiere. Lo opuesto al rico y poderoso es el pobre y desvalido. Si el bien de todos, el bien común, ha de prevalecer, la protección preferencial ha de ser para los afectados negativamente por la ausencia de poder y por la presencia de privación. De lo contrario, el equilibrio requerido para mantener a la sociedad unida se romperá en detrimento del conjunto.

6. El principio de solidaridad.

“La enseñanza social católica proclama que todos somos custodios de nuestros her­manos y hermanas, dondequiera que vivan. Somos una familia humana… Aprender a practi­car la virtud de la solidaridad significa aprender que ‘amar a nuestro prójimo’ en un mundo interdependiente tiene unas dimensiones globales”.7

El principio de solidaridad lleva a decisiones que promuevan y protejan el bien común.

La solidaridad nos llama a responder no simplemente a las desgracias personales indi­viduales; hay problemas sociales que están pidiendo a gritos estructuras sociales más justas. Por esta razón la Iglesia nos esta llamando hoy no sólo a comprometernos en las obras de ca­ridad sino también a trabajar por la justicia social.

7. El Principio de Administración.

“La tradición católica insiste en que demostremos nuestro respeto por el Creador mediante la administración de la creación”.8

El administrador es un gerente, no un propietario. En una época de creciente concien­cia respecto a nuestro entorno físico, nuestra tradición nos está llamando a un sentido moral de responsabilidad en relación con la protección del medio ambiente — campos de cultivo, praderas, bosques, aire, agua, minerales y otras reservas naturales. Las responsabilidades de administración se refieren también al uso personal de nuestros talentos, al cuidado de nuestra salud personal y al uso de nuestras pertenencias.

8. El Principio de Subsidiaridad.

Este principio trata principalmente de “las responsabilidades y limites de gobierno, y de los papeles esenciales de las asociaciones de vohmtariado”.9

El principio de subsidiaridad pone un límite adecuado a la acción del gobierno, insis­tiendo en que ninguna instancia superior debe realizar una función que pueda ejercer eficaz y eficientemente, en un nivel inferior, una organización de personas o grupos más cercanos a los problemas y cercanos a la base. Los gobiernos opresores violan siempre el principio de subsi­diaridad; los gobiernos excesivamente activos también violan, a veces, este principio.10

Por otra parte, los individuos, con frecuencia, se sienten desarmados ante los tremen­dos problemas sociales: el desempleo, gente que duerme en las aceras o pidiendo limosna en las esquinas de las calles. Al tener estos problemas dimensiones sociales, ninguna persona o grupo puede hacer mucho para solucionarlos. Aunque dando la debida importancia a la subsi­diaridad, el Gobierno que recauda las tasas debe ayudar a los individuos, a las comunidades menores, y a lacomunidad nacional a “hacer algo” respecto a tales problemas. Por consi­guiente, cuando pagamos las tasas estamos contribuyendo al establecimiento de la justicia so­cial.

9. El Principio de la Igualdad Humana.

“La igualdad de todas las personas se deriva de su dignidad esencial…. Mientras que las diferencias en talentos son parte del plan de Dios, la discriminación social y cultural en los derechos fundamentales… no es compatible con el designio de Dios”.11

Tratar a los iguales con igualdad es una de las maneras de definir la justicia, entendida también clásicamente como dar a cada persona lo que le es debido. Subrayar la noción de igualdad es afirmar el principio elemental de justicia; uno de los primeros impulsos éticos que siente la persona humana en su desarrollo es el sentido de lo que es “justo” y de lo que no lo es.

10. El Principio del Bien Común

“Por bien común se entiende el conjunto de condiciones que permite a las personas alcanzar el desarrollo pleno de sus capacidades humanas y llegar a la realización de su dig­nidad humana”.12

Las condiciones sociales que la Iglesia tiene en mente presuponen “el respeto por la persona”, “el bienestar social y el desarrollo del grupo” y el mantenimiento, por parte de la autoridad pública, de la paz y la seguridad”. Hoy, en una época de interdependencia global, el principio del bien común apunta a la necesidad de estructuras internacionales que puedan promover el justo desarrollo de las personas y familias en el ámbito regional y nacional.

Qué es lo que constituye el bien común va a ser siempre objeto de debate. La ausencia de sensibilidad respecto al bien común es un signo seguro de decadencia en la sociedad. En la medida en que el sentido comunitario se erosiona, la preocupación por el bien común declina. Una adecuada preocupación por la comunidad es el antídoto contra el desenfrenado individua­lismo, que, como el incontrolado egoísmo en las relaciones personales, puede destruir el equi­librio, la armonía y la paz en y entre los grupos, las vecindades, las regiones y las naciones.

- – -

Éstos son los diez principios, Es algo maravilloso incluir estos principios de la doctrina social de la Iglesia entre los puntos esenciales de la fe. Al hacerlo, afirmamos que nuestras creencias son la base de la acción. Para el cristiano no hay sólo credenda sino también agen­da. Nuestra agenda, por lo tanto, descansa sobre estos diez bloques de construcción:

  • La Dignidad de la Persona Humana
  • La Vida Humana
  • La Participación
  • La Asociación
  • La Preferencia por los Pobres
  • La Solidaridad
  • La Administración
  • La Subsidiaridad
  • La Igualdad
  • El Bien Común

Comunicar esta enseñanza.

Deseo animar a todos los miembros de nuestra Familia Vicenciana a comunicar a los demás la doctrina social de la Iglesia. Esta enseñanza debería ser de extrema importancia para nosotros, que vivimos en la tradición vicenciana. La opción preferencial de la Iglesia por los pobres nace de ahí. Los pobres, sin duda, se beneficiarán en la medida en que nosotros y otros, estemos profundamente enraizados en “esta parte esencial de la fe católica”.

Para encarnar estos principios, sugiero escribir algún ensayo biográficos breves, centrándolo en personas que han dado vida a uno o más de estos principios, de manera significativa, como por ejemplo:

  • San Vicente,
  • Santa Luisa,
  • Federico Ozanam,
  • Rosalía Rendu,
  • Madre Teresa de Calcuta,
  • Dorothy Day,
  • Mahatma Gandhi,
  • Martín Lutero King,
  • ?

Se podría consultar el índice del nuevo Catecismo de la Iglesia Católica y buscar explicaciones más amplias de la doctrina social de la Iglesia; y señalar las secciones del Catecismo que tienen relación con cada uno de los principios.

Los principios son importantes. Una vez interiorizado, conducen a algo. Guían nuestras decisiones. Nos impulsan a obrar. Una persona de principios tiene un lugar donde mantenerse firme. Conoce de donde viene y a donde desea llegar. Los principios nos dan una motivación. Todos anhelamos, en lo profundo de nuestros corazones, ayudar a formar personas de principios, que estén dispuestas y deseosas de actuar responsablemente.

Estos diez principios pueden servir como base de análisis en cualquier problema social. Por ejemplo, si alguno se pregunta por qué los documentos de la Iglesia se centran, tan a menudo, en la guerra, la paz, las armas nucleares, la economía, el aborto, la eutanasia, el cuidado de la salud, la educación y una arnplia gama de otros temas que tienen una clara dimensión social y moral, estos principios proporcionan el marco necesario para entender dicha enseñanza.

Mirando hacia los últimos cien años, Juan Pablo II escribió en la Centesimus Annus: “Para laIglesia, enseñar y difundir la doctrina social pertenece a su misión evangelizadora y forma parte esencial del mensaje cristiano”.13 Y añade: “La ‘nueva evangelización’… debe incluir entre su,s. elementos esenciales el anuncio de la doctrina social de la Iglesia“.14 Ésas son palabras fuertes. Sería difícil expresarse de una manera más clara. La doctrina social de la Iglesia es una parte esencial de nuestra fe. Debemos proclamarla abiertamente en la nueva evangelización.

Hoy, animo a toda la Familia Vicenciana a aceptar este reto.

 

15

  1. Sharing Social Teaching: Challenges and Directions – Reflections of the U.S. Catholic Bishops (Washington, DC: N.C.C.B., June 1998).  
  2. Ibid. págs. 1-2.  
  3. Ibid. pág. 4  
  4. Ibid. pág. 5.  
  5. Ibid. pág. 5.  
  6. Mt 25, 31-46.  
  7. Ibid. pág. 5.  
  8. Ibid. pág. 6.  
  9. Ibid. pág. 6.  
  10. Estos ocho primeros principios han sido sacados del documento relativamente breve “Re­flections of the U.S.Catholic Bishops”, que, como segundo subtítulo de Sharing Catholic So­cial Teaching, describe esta producción de la Conferencia Nacional de los Obispos Católicos. Al leer el informe-sumario de la fuerza de choque, he encontrado el enunciado de los dos principios adicionales que siguen.  
  11. “Summary,” págs. 23-24.  
  12. “Summary,” pág. 25.  
  13. Centesimus Annus 5.  
  14. Ibid.  
  15. Confieso, sin avergonzarme mucho, que, para el contenido de este artículo, carne y hue­sos, he robado gran parte de William J. Byron “Ten Building-Blocks of Catholic Social Tea­ching”, America (Vol. 179, # 13; October 31, 1998) 9-12. El artículo del Padre Byron ha sido ampliamente difundido, reimpreso, por la Conferencia de Obispos de Asia. El autor ha sido muy generoso al darme permiso para hacer uso del artículo de la forma que yo quisiera, y has­ta me ha enviado una versión más completa.  
Share
 
Valora este artículo
(0 votos)
Inicia sesión para enviar comentarios

Santo Tomas Moro

"El hombre no se puede separar de Dios, ni la política de la moral."

 

Mensajes a  Maureen Sweeney-Kyle

 

 

 

 

 

“Como hijos de la Nueva Jerusalén,

 

ustedes deben afrontar la corrupción

 

que está consumiendo el corazón del

 

mundo. 

 

La decadencia moral no tiene límites." ...

 

lea más: amorsanto.com 15-09-2009

 

 

 

Contáctese con nosotros

No dude en escribirnos

 

Sus comentarios son bienvenidos 

 

cferrari4@gmail.com

Nuestra Señora de las Rosas - Mensajes

Primer vínculo vital e irremplazable

Dale el pecho a tu niño hasta los 2 años de edad, como mínimo.

Monumento al no nacido - Eslovaquia

 

 

 

 

Políticas de Estado en Perú

Conozca las exitosas políticas de estado de Perú

Cántico de David 1 Cro 29 10-13

 

 

 

Bendito eres, Señor,

 

Dios de nuestro padre Israel,

 

por los siglos de los siglos.

 

 

Tuyos son, Señor, la grandeza y el poder,

 

la gloria, el esplendor, la majestad,

 

porque tuyo es cuanto hay en cielo y tierra,

 

tú eres rey y soberano de todo.

 

 

De ti viene la riqueza y la gloria,

 

tú eres Señor del universo,

 

en tu mano están el poder y la fuerza,

 

tú engrandeces y confortas a todos.

 

 

Por eso, Dios nuestro,

 

nosotros te damos gracias,

 

alabando tu nombre glorioso.

 

 

 

 

 

ARTÍCULOS EN PDF

 

 

Oración a Sta. María, Señora de la Gracia

Resultado de imagen para inmaculado corazon de maria

 

Santísima Virgen María

 

Señora de la Gracia

 

Te ruego me concedas tener

 

Un profundo conocimiento intelectual

 

De tus virtudes virginales

 

Una intensa experiencia vital

 

De tu ternura de madre

 

Y una constante actitud

 

De consagración total

 

A tu Inmaculado Corazón

 

Y que

 

Por el conocimiento

 

El amor

 

Y la consagración

 

Pueda hacerme

 

Un poco más semejante

 

A tu tan querido Hijo

 

Mi Salvador y Señor

 

Jesucristo

 

Amén