Viernes, 19 Agosto 2011 10:08

Inflación en Argentina: acuerdo de precios y salarios

Creo que es demasiado grave el problema de la nflación en Argentina, del cual los argentinos, incluyendo algunos políticos y algunos economistas, no terminamos de entender en su verdadera dimensión.

Pero si bien es un problema muy serio, aún desde el punto de vista de la historia argentina de las últimas décadas, puede tener una solución definitiva con medidas muy simples.

 

En mi opinión no hacen falta, para reducir los índices de inflación, medidas económicas complicadas ni grandes esfuerzos por parte de los trabajadores ni de los empresarios, ni mucho menos son necesarios controles de precios de ninguna índole. Los empresarios, en un marco de absoluta libertad de precios, certidumbre y previsibilidad, saben muy bien como cumplir eventuales acuerdos, pues son los primeros interesados en el establecimiento de reglas de juego estables y realistas.

Hoy por hoy tenemos, como mínimo, un 11% de inflación inercial que se traslada de un año al otro, el cual es producto de precios que inducen aumentos de salarios, y salarios que inducen aumentos de precios. Se impone, por lo tanto, un manejo mucho más responsable de los salarios y de los precios, lo cual se puede controlar de una manera altamente efectiva con un acuerdo de precios y salarios en el cual participe el gobierno, los empresarios y los trabajadores.
¿Cómo sería un acuerdo para este año, si se estima que la inflación fue de aproximadamente un 15%? Estimo que para comenzar un plan responsable de contención de la inflación, debería proponer el gobierno un acuerdo que consista, por ejemplo, en no aumentar los precios en más de un 12% durante los próximos 12 meses, al tiempo que los trabajadores obtendrían un techo de 12% de aumento en sus salarios durante el mismo período de tiempo. Esto produciría un efecto enormemente beneficioso para la economía en su conjunto y para los trabajadores en particular.

Uno de los principales resultados del acuerdo propuesto consiste en la eliminación automática de las incertidumbres que durante muchos años han movido a los empresarios a aumentar los precios "por las dudas", por el temor de tener que enfrentar aumentos desproporcionados de salarios que no estén relacionados directamente con el aumento de la productividad.

Estoy convencido de que, al término del período del acuerdo, los precios en general habrán aumentado menos que los salarios, y que habrá habido un beneficio neto para la economía del país, y muy especialmente para los asalariados.

Por supuesto que deberíamos referirnos también a otros importantes aspectos de la economía para tener en cuenta en la batalla contra la inflación, a saber: El nivel del gasto público, el tipo de cambio, el saldo de la balanza comercial, la política tributaria.

De todos modos, podemos concluir que los acuerdos mencionados son absolutamente esenciales en la lucha para bajar la inflación, para llegar finalmente a una tasa menor al 5% anual. La baja inflación, en un ámbito de responsabilidad fiscal y de una agresiva campaña de aumento de las exportaciones, seguramente nos llevarán a un vigoroso crecimiento económico con estabilidad, que a su vez permitirá la ejecución de inteligentes políticas sociales tendientes a terminar con los todos bolsones de subdesarrollo que tiene nuestra nación.

(Carlos Alberto Ferrari - Buenos Aires, julio 23, 2009).